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Teresa
Amy, su libro "Cuadernos de las islas"
y una auténtica creadora
Julia Galemire |
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Uruguay
9/11
Los atentados del 11 de setiembre vistos desde Uruguay,
en un libro del periodista José Luis Martínez |
Teresa
Amy, su libro
"Cuadernos de las islas"
y una auténtica creadora
por Julia Galemire
Podemos señalar
que el libro de Teresa Amy, "Cuadernos de las islas",
nos entrega una serie de poemas de innegable sentido estético y
de un raro pero atrapante estilo literario, a la vez qe nos
muestra la madurez de una auténtica poetisa.
Coincidimos, por
otra parte, con Roberto Appratto, su prologuista, que esta obra
puede parecernos en realidad un diario de viaje, pero, que en
tanto nos acerquemos al íntimo espíritu de la creación de
Teresa, percibimos que es más que eso, porque en el texto nos
entrega no sólo una visión de los paisajes visitados , sino
también la honda preocupación humana que anima a la autora.
El libro presenta
por otra parte una concepción muy moderna -diría que inmersa en
un clima europeo, no olvidamos que ella conoce el llamado Viejo
Mundo a lo largo de numerosos viaje- de la poesía que la ha
llevado a publicar "Corazón de roble" y "Retratos
del Merodeador", a la vez que traducía la obra del checo Jan
Skácel. "La más larga de las noches", editado en
México.
Una de las cosas
que más nos sorprenden es la facilidad con la que Teresa traslada
los paisajes y las figuras al territorio virtual de la poesía.
Logra con ello, que leyendo sus poemas, nos sea accesible
transitar por los lugares y acercarnos a los seres. Lo hace
mediante la ordenación lógica de las palabras y de las ideas,
estableciendo una vinculación determinante entre el lector y la
escritura lo que, no es poco mérito.
Nos
da un ejemplo de ello, el poema que inicia el libro,
“Principe valiente”:
“una
lanza, una espada bárroca, la daga veneciana una noche
de niebla
no
son nada
la armadura en Damasco, un escudo de esparta, los
estandartes
púrpura
no
son nada
una guerra Cruzada, las batallas perdidas en Germania, todas
las luchas
no son nada
un castillo pagano, las torres erizadas, la comba perfecta de la
flecha
son nada
si no es por tu valor
el silencioso valor de tus heridas”.
Y
en otro poema, “Al este”, nos da distintos elementos
impregnados de cierta nostalgia, donde la lluvia nos trae
el sonido de la tormenta, donde las olas y lo demás, se
sintetizan en una forma musical de la creación poética.
“baja
la lluvia por el barranco arrastra
el agua y todo lo malo
la tormenta dio paso a un mar de estaño
y vuela la ausencia como olas de mica
como olor de animal
corrompido entre las dunas
Quedó atrás quien se aleja por asuntos lejanos
hacia capitanías de bronce, armas, y un batir de alas
quedó atrás su
contorno su presencia dolida
atraviesa la playa
espejea de nuevo en la arena tibia entre la bruma
que vaya sola me reclama, en cuerpo ausente”
Las descripciones
que nos ofrece la autora se ajustan a un estilo mágico, una forma
de hacernos llegar el signo de otras vivencias alejadas de nuestra
realidad geográfica. Su escritura traduce -y no nos referimos a
su condición de traductora-, a culturas que nos son lejanas en el
tiempo y en el espacio. Eso lo habíamos percibido en la
traducción del poeta checo Jan Skácel, en tanto indudablemente
en aquellos poemas, latían otros problemas culturales que Teresa
ha incorporado a su percepción de un mundo distinto que, ella
supo interpretar en su dimensión. Ese espíritu, lo recobra en
otros poemas breves, en los que van desfilando los días con sus
cargas de episodios que ella, deja como una constancia de su
interés por lo que sucede a su alrededor. Citamos de paso otro de
sus poemas, en las que la autora hace gala de un juego de palabras
muy sutiles, encerrando en límites precisos, una escueta
narración:
“madrugada
del 3 de febrero”
de
seda cruda o de cambray casi pintada
así brillaría sobre
la Gran Cornisa en Alejandría
cuando el auto de Nessim avanzaba en silencio hacia el desierto
O el rostro de Justine Pálida
hasta el aguacero inesperado
del amanecer
Asï
En otro de los
poemas, "2 de febrero, 10 y 30 de la noche", pudo anotar
en algo que podríamos definir como un transparente diario de
viaje personal,, un recuerdo muy preciso de situaciones
determinadas:
“tarde esta
noche el viejo orfebre
de Ohrid monta un broche o
un iris circular en un anilloDos retenes armados montan guardia
vigilan la escalera de piedra de la Vía Sacra
contra el cielo liláceo, Señora,
en tu dominio lechoso
bajo tu incandescente halo
Igual sensación
percibimos en "10 de la noche del 6 de febrero":
“estaba
en la exposición de los pintores japoneses:
blanca sepulcral casi en fuga
con su ilusorio toque de
escarlata
Una presencia opaca
al fondo de la calle de las casas de placer
En la sala alguien dijo en voz baja: “trazos
de un artista del mundo flotante”
(ella aparecía ahogada
entre divanes y
tejados y velos) Mas
tarde la vi huir
despojada entre nubes de sangre
Cierra este poemario,
Teresa Amy con una creación de mayor aliento, "madrugada del 12
de febrero", que nos confirma la fuerte imaginación de esta
poetisa de quien podemos esperar nuevas realizaciones y del cual, no
resistimos la tentación de transcribir dos de los fragmentos iniciales:
“corre
por otro lado por otro costado.
Corre por otro brazo por otra espalda por otra
cadencia
Corre por otra cuerda por otro guante
por otro olor por otra madera
Corre por otro acuerdo por otro
Relieve por otro metal...”
En
definitiva: concluimos que a la autora de “Cuaderno
de las islas”
-y a propósito de “diarios
personales”-,
podemos adjudicarle lo que Virginia Wolf en su “Diario
de una escritora”,
dice de si misma...”soy gran amante del arte de la vida”.
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