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Mientras
el Alcalde de Hiroshima acusa a EEUU "Hiroshima nunca más", se denomina la muestra de obras plásticas exhibida en el atrio municipal, resultado de un llamado de la IMM y la embajada de Japón a escuelas públicas y privadas de Montevideo que dio la posibilidad a sus alumnos de reflejar a través de obras plásticas su visión sobre la primera bomba atómica que fue lanzada sobre civiles por Estados Unidos a la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 a las 8.15 de la mañana. El artefacto, denominado Little Boy, arrojado desde el avión B 29 Enola Gay, explotó a 600 metros de altura y provocó la muerte de 100.000 personas, otros tantos heridos y una destrucción total en 14 kilómetros cuadrados. A 58 años de este crimen masivo, el presidente de Estados Unidos de Norte América a anunciado que su país se propone fabricar una nueva generación de armas atómicas.
El
alcalde de la ciudad japonesa Tadatoshi Akiba, acuso en un
discurso a Washington de
'adorar las armas nucleares como si fueran un dios. En
la ceremonia de este año de 2003, destinada a honrar las víctimas,
se dieron a conocer nuevos nombres
(5.050 ) a los fallecidos como consecuencia de la explosión
de la mañana del 6 de agosto de 1945 El
aniversario tiene lugar en medio de la tensión desatada en el
nordeste de Asia por el programa nuclear de Corea del Norte y la
reanudación de Estados Unidos de la investigación para
desarrollar armas atómicas pequeñas. En la Declaración anual de
la Paz, leída ante unas 40.000 personas congregadas en el Parque
de la Paz, Akiba, se refirió al inminente colapso del Tratado de
No Proliferación de armas nucleares. "El
mundo sin armas nucleares que las víctimas de Hiroshima han
buscado por tanto tiempo parece estar desapareciendo bajo nubes
oscuras que en cualquier momento pueden convertirse en hongos que
vomitan lluvia negra"
dijo el alcalde recordando la nube gigantesca en forma de seta que
levantó la explosión nuclear y que simboliza la hecatombe
sufrida por los pobladores de Hiroshima. Como
"causa principal" del deterioro de la no proliferación
de armas nucleares, Akiba señaló la política nuclear de EEUU
que "declarando abiertamente la posibilidad de iniciar
ataques preventivos e investigando "mini-armas
nucleares" y otras llamadas "invisibles" parece
adorarlas con si fueran un dios". Akiba
instó al presidente de EEUU, George W. Bush, al líder norcoreano
Kim Jong Il, y a los dirigentes de otras potencias nucleares a que
visiten Hiroshima para que se enteren de lo que es un guerra
nuclear. El
alcalde se refirió a la necesidad de convencer a las potencias
nucleares de que dichos armamentos son "malignos, inhumanos e
ilegales bajo la ley internacional". Respecto
a la guerra de Estados Unidos y el Reino Unido contra Irak, el
alcalde dijo que ese conflicto había puesto de relieve la
falsedad del precepto de que "la paz se consigue con la
guerra" e indicó que los ataques contra el país árabe habían
sido llevados a cabo contra la voluntad de multitudes en todo el
mundo que pedían una solución pacífica. Tras urgir a la
comunidad internacional para que "la regla de la fuerza sea
reemplazada con la regla de la ley" Akiba citó al defensor
de los derechos civiles estadounidense Martin Luther King cuando
dijo: "La oscuridad no se puede acabar con oscuridad,
solamente con luz". El
primer ministro Junichiro Koizumi, quien asistió por tercer año
consecutivo a la ceremonia prometió "aumentar sus esfuerzos
para abolir las armas nucleares" y reiteró la promesa de
mantener la Constitución pacifista de Japón y los tres
principios de no producción, posesión o uso de armas atómicas. Los
muertos por la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima
sumaron unos 140.000 hasta el final de 1945 y a ellos se sumaron
los de Nagasaki, ciudad cercana que tres días después se
convirtió en el segundo escenario de un ataque nuclear, también
de Estados Unidos. Las
dos explosiones nucleares condujeron a la rendición de Japón
ante las fuerzas aliadas el 15 de agosto de 1945 y pusieron fin a
la Segunda Guerra mundial. Fueron
las primeras armas nucleares utilizadas para el exterminio de una
población civil. Desde entonces, durante casi seis décadas, los
físicos han intentado encajar todas las piezas para determinar qué
ocurrió durante los ataques nucleares. Recientemente
por medio de unos mapas a gran escala, sofisticados modelos informáticos
y nuevas técnicas de medición de radiaciones, científicos
japoneses y norteamericanos han completado la reconstrucción de
los acontecimientos de
aquel día de 1945. Esta
reconstrucción ya se está utilizando para una mejor estimación
de la radiación recibida por los supervivientes. A su vez, esta
información se esta empleando para delimitar desde las
compensaciones financieras que deberá afrontar el Gobierno japonés
hasta el establecimiento de límites de seguridad ante la radiación
que aun existen. Comparando
las dosis de radiación recibidas con las enfermedades que luego
padecieron, los científicos intentan averiguar cuáles serían
los niveles mínimos de exposición a partir de los cuales se
originaría por ejemplo el cáncer. La
Fundación japonesa-norteamericana para la Investigación de los
Efectos de las Radiaciones (RERF, en inglés) ha seguido el estado
de salud de 86.500 personas expuestas a la radiación de las
bombas atómicas. Casi la mitad han fallecido, muchas por
enfermedades causadas por aquellas. Pero
el sistema que se había venido utilizando para determinar la
exposición a las radiaciones parecía poco fiable. En parte,
porque muchos supervivientes no recordaban dónde estaban y también
porque los expertos no estaban seguros de la potencia de la bomba
ni de dónde explotó. El análisis basado en métodos físicos
hasta ahora tan sólo permitía calcular las dosis, pero sin
diferenciar si se trataba de edificios o de otros lugares. El
nuevo método es capaz de diferenciar, con una precisión mucho
mayor, si un superviviente estaba protegido durante la explosión
principal y cómo le había afectado la dosis de radiación. Por
lo tanto, ahora se pueden revisar las dosis recibidas por los
supervivientes en función del lugar exacto donde estaban.«Los
trabajos iniciales indican que existen pequeñas variaciones al
alza en las estimaciones individuales de las dosis, entre un 10% y
un 15% de aumento, aunque algunas estimaciones también se reducen»,
afirma Dale Preston, un especialista del RERF. Es probable que
todos estos trabajos sirvan para que, más adelante, se puedan
calcular con una mayor precisión las dosis de exposición a los
rayos X de cada individuo. Este
nuevo sistema se llama DS02 y su adelanto más importante es que
puede medir, alrededor de Hiroshima, los neutrones rápidos, que
fueron sólo el 2% de las radiaciones en Hiroshima, pero causaron
casi la mitad de los cánceres, según Tore Straume, de la
Universidad de Utah que dirigió esta investigación. Lo
que sí se ha podido demostrar es que los resultados de las
antiguas mediciones de estos neutrones eran demasiado elevados,
hasta un 35% más, según los hallazgos publicados por el grupo de
Straume en la revista Nature, pero en la región donde estaba la
mayoría de los supervivientes, las estimaciones que se tenían
eran muy precisas. Y esto significa que las valoraciones de
riesgos del sistema antiguo son fiables. Los
científicos han logrado, también, seguir la dirección de las
radiaciones que chocaron contra los edificios y el terreno.Así,
han descubierto que el artefacto que cayó sobre Hiroshima era más
potente de lo que se pensaba y han podido precisar el punto exacto
donde se produjo la explosión. Estos detalles no son irrelevantes
para los investigadores, que aseguran que es de una enorme
importancia despejar todas las dudas que pudieran existir. LA ONDA® DIGITAL |
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