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Mientras el Alcalde de Hiroshima acusa a EEUU
de idolatrar las armas nucleares este anuncia
una nueva generación de armas atómicas

por Antonia Yañez

"Hiroshima nunca más", se denomina la muestra de obras plásticas exhibida en el atrio municipal, resultado de un llamado de la IMM y la embajada de Japón a escuelas públicas y privadas de Montevideo que dio la posibilidad a sus alumnos de reflejar a través de obras plásticas su visión sobre la primera bomba atómica que fue lanzada sobre civiles por Estados Unidos a la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 a las 8.15 de la mañana.

El artefacto, denominado Little Boy, arrojado desde el avión B 29 Enola Gay, explotó a 600 metros de altura y provocó la muerte de 100.000 personas, otros tantos heridos y una destrucción total en 14 kilómetros cuadrados.

A 58 años de este crimen masivo, el presidente de Estados Unidos de Norte América a anunciado que su país se propone fabricar una nueva generación de armas atómicas.

El alcalde de la ciudad japonesa Tadatoshi Akiba, acuso en un discurso a Washington de 'adorar las armas nucleares como si fueran un dios. 

En la ceremonia de este año de 2003, destinada a honrar las víctimas, se dieron a conocer nuevos  nombres  (5.050 ) a los fallecidos como consecuencia de la explosión de la mañana del 6 de agosto de 1945 

El aniversario tiene lugar en medio de la tensión desatada en el nordeste de Asia por el programa nuclear de Corea del Norte y la reanudación de Estados Unidos de la investigación para desarrollar armas atómicas pequeñas. En la Declaración anual de la Paz, leída ante unas 40.000 personas congregadas en el Parque de la Paz, Akiba, se refirió al inminente colapso del Tratado de No Proliferación de armas nucleares. 

"El mundo sin armas nucleares que las víctimas de Hiroshima han buscado por tanto tiempo parece estar desapareciendo bajo nubes oscuras que en cualquier momento pueden convertirse en hongos que vomitan lluvia negra" dijo el alcalde recordando la nube gigantesca en forma de seta que levantó la explosión nuclear y que simboliza la hecatombe sufrida por los pobladores de Hiroshima. 

Como "causa principal" del deterioro de la no proliferación de armas nucleares, Akiba señaló la política nuclear de EEUU que "declarando abiertamente la posibilidad de iniciar ataques preventivos e investigando "mini-armas nucleares" y otras llamadas "invisibles" parece adorarlas con si fueran un dios". 

Akiba instó al presidente de EEUU, George W. Bush, al líder norcoreano Kim Jong Il, y a los dirigentes de otras potencias nucleares a que visiten Hiroshima para que se enteren de lo que es un guerra nuclear. 

El alcalde se refirió a la necesidad de convencer a las potencias nucleares de que dichos armamentos son "malignos, inhumanos e ilegales bajo la ley internacional".

Respecto a la guerra de Estados Unidos y el Reino Unido contra Irak, el alcalde dijo que ese conflicto había puesto de relieve la falsedad del precepto de que "la paz se consigue con la guerra" e indicó que los ataques contra el país árabe habían sido llevados a cabo contra la voluntad de multitudes en todo el mundo que pedían una solución pacífica. 

Tras urgir a la comunidad internacional para que "la regla de la fuerza sea reemplazada con la regla de la ley" Akiba citó al defensor de los derechos civiles estadounidense Martin Luther King cuando dijo: "La oscuridad no se puede acabar con oscuridad, solamente con luz". 

El primer ministro Junichiro Koizumi, quien asistió por tercer año consecutivo a la ceremonia prometió "aumentar sus esfuerzos para abolir las armas nucleares" y reiteró la promesa de mantener la Constitución pacifista de Japón y los tres principios de no producción, posesión o uso de armas atómicas. 

Los muertos por la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima sumaron unos 140.000 hasta el final de 1945 y a ellos se sumaron los de Nagasaki, ciudad cercana que tres días después se convirtió en el segundo escenario de un ataque nuclear, también de Estados Unidos. 

Las dos explosiones nucleares condujeron a la rendición de Japón ante las fuerzas aliadas el 15 de agosto de 1945 y pusieron fin a la Segunda Guerra mundial. 

Fueron las primeras armas nucleares utilizadas para el exterminio de una población civil. Desde entonces, durante casi seis décadas, los físicos han intentado encajar todas las piezas para determinar qué ocurrió durante los ataques nucleares. 

 Recientemente por medio de unos mapas a gran escala, sofisticados modelos informáticos y nuevas técnicas de medición de radiaciones, científicos japoneses y norteamericanos han completado la reconstrucción de los acontecimientos  de aquel día de 1945. 

Esta reconstrucción ya se está utilizando para una mejor estimación de la radiación recibida por los supervivientes. A su vez, esta información se esta empleando para delimitar desde las compensaciones financieras que deberá afrontar el Gobierno japonés hasta el establecimiento de límites de seguridad ante la radiación que aun existen. 

Comparando las dosis de radiación recibidas con las enfermedades que luego padecieron, los científicos intentan averiguar cuáles serían los niveles mínimos de exposición a partir de los cuales se originaría por ejemplo el cáncer. 

La Fundación japonesa-norteamericana para la Investigación de los Efectos de las Radiaciones (RERF, en inglés) ha seguido el estado de salud de 86.500 personas expuestas a la radiación de las bombas atómicas. Casi la mitad han fallecido, muchas por enfermedades causadas por aquellas. 

Pero el sistema que se había venido utilizando para determinar la exposición a las radiaciones parecía poco fiable. En parte, porque muchos supervivientes no recordaban dónde estaban y también porque los expertos no estaban seguros de la potencia de la bomba ni de dónde explotó. El análisis basado en métodos físicos hasta ahora tan sólo permitía calcular las dosis, pero sin diferenciar si se trataba de edificios o de otros lugares. 

El nuevo método es capaz de diferenciar, con una precisión mucho mayor, si un superviviente estaba protegido durante la explosión principal y cómo le había afectado la dosis de radiación. 

Por lo tanto, ahora se pueden revisar las dosis recibidas por los supervivientes en función del lugar exacto donde estaban.«Los trabajos iniciales indican que existen pequeñas variaciones al alza en las estimaciones individuales de las dosis, entre un 10% y un 15% de aumento, aunque algunas estimaciones también se reducen», afirma Dale Preston, un especialista del RERF. Es probable que todos estos trabajos sirvan para que, más adelante, se puedan calcular con una mayor precisión las dosis de exposición a los rayos X de cada individuo. 

Este nuevo sistema se llama DS02 y su adelanto más importante es que puede medir, alrededor de Hiroshima, los neutrones rápidos, que fueron sólo el 2% de las radiaciones en Hiroshima, pero causaron casi la mitad de los cánceres, según Tore Straume, de la Universidad de Utah que dirigió esta investigación.

Lo que sí se ha podido demostrar es que los resultados de las antiguas mediciones de estos neutrones eran demasiado elevados, hasta un 35% más, según los hallazgos publicados por el grupo de Straume en la revista Nature, pero en la región donde estaba la mayoría de los supervivientes, las estimaciones que se tenían eran muy precisas. Y esto significa que las valoraciones de riesgos del sistema antiguo son fiables. 

Los científicos han logrado, también, seguir la dirección de las radiaciones que chocaron contra los edificios y el terreno.Así, han descubierto que el artefacto que cayó sobre Hiroshima era más potente de lo que se pensaba y han podido precisar el punto exacto donde se produjo la explosión. Estos detalles no son irrelevantes para los investigadores, que aseguran que es de una enorme importancia despejar todas las dudas que pudieran existir.

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