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El
cine nacional es buen negocio (II)
Son
hechos que vuelven a demostrar la vitalidad, espíritu de
sacrificio, talento artístico y astucia empresarial de los
cineastas uruguayos. PRIMER
HECHO ARGUMENTADOR A
partir de los premios del FONA ( 1999 ), Fondo Capital de la IMM (
1999 ), uniendo esos modestos apoyos económicos con el aporte de
Ibermedia, más la paciente búsqueda de la co-producción con el
exterior, Casanova culmina en el 2003 el estreno de su película.
Es adaptación de un cuento breve del escritor minuano Juan José
Morosoli. Relata un historia sencilla de 6 hombres comunes de una
ciudad del Interior, un perro y un camión, en el cual viajan
hacia el mar que la mayoría de ellos no ha visto nunca. Con una espléndida realización directa y lineal de ese viaje, Casanova, autor de un excelente guión junto a Julio César Castro ( Juceca ) muy respetuoso del texto original, logra recrear la cotidianeidad de un viaje dominguero de verano, sus pequeños incidentes, el candor, el humor, la picaresca o astucia bonachonas de seres sencillos, dibujados contra un paisaje luminoso magníficamente captado. El resultado ofrece un cabal registro de la identidad uruguaya y su paisaje natural en términos de elevada convicción artística, signada por la ternura con que son vistos sus protagonistas y por la tersura formal con que son mostrados. Rodado en su casi totalidad con técnicos y artistas nacionales, con la excepción de la dirección de actores a cargo del argentino Guillermo Ibalo y del también argentino Hugo Arana, actor que encabeza un elenco nacional con Julio Calcagno, Juceca, Diego Delgrossi, Héctor Guido y César Troncoso, como protagonistas de parejo, diversificado y muy convincente nivel. Este
estreno en el presente agosto plantea un reto, en el doble
sentido: rezongo criollo a los insensibles y sordos del Estado y
de las empresas de televisión por cable, y desafío a esa
incomprensión, dada la calidad temática y cinematográfica que
alcanzan sus imágenes. OTRO
HECHO ARGUMENTADOR Iniciado el rodaje en julio del 2003 y prevista su culminación a finales de este mes, Whisky apunta también en la misma dirección que El viaje hacia el mar, pero con distintos argumentos. No tuvo apoyo del FONA, ni del Fondo Capital, no hubo en ese sentido plataforma económica nacional de lanzamiento. Pero, el guión de Whisky fue premiado por Sundance, el organismo estadounidense de apoyo al cine independiente que dirige el actor Robert Redford, premio que significa una buena ayuda económica a la producción cinematográfica. Sin embargo, ese premio que consiste en un adelanto de lo que recaudaría la película en su estreno y exhibición en Japón, Sundance sólo lo concreta luego de terminado el filme. Es decir, Rebella y Stoll entregan su material rodado, montado y sonorizado, y reciben la ayuda en metálico. Si fuera por el financiamiento uruguayo actual no había película. Entonces, el prestigio alcanzado por los realizadores y su 25 Watts hizo que aquellos lograran en el exterior el apoyo económico para iniciar la factura de su película. Buena argumentación a dos puntas de los cineastas, para que surja una ley de fomento del cine uruguayo y para que se convierta en normativa el convenio del FONA. Cierto,
como nunca falta un buey corneta al que se le hace el campo orégano
y como los uruguayitos somos duchos en la avivada cuando
corresponde, puede ocurrir que a quienes van dirigidos los dos
mensajes de El viaje hacia el mar y Whisky se les
"ilumine" la idea de que si los cineastas pueden salir
adelante con todas las contras, entonces, acaso, no necesiten Ley
de cine, ni normativa para el FONA, que se las arreglen solos. MAS
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