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Defensa
de los emigrantes desde España
Parece
que consideramos a los inmigrantes como marginados, al lado de los
sin techo, de los toxicómanos o de los reclusos. Sin embargo, los
inmigrantes son personas con una vida normalizada en sus países
que lo único que persiguen es un puesto de trabajo para mejorar
su nivel de vida. Las
ONG están proporcionando muchos servicios asistenciales que deberían
ser exigidos a las administraciones públicas. El papel de las
organizaciones humanitarias debe centrarse en la promoción de los
valores del intercambio cultural. A los voluntarios se les pide
una actitud de comprensión y de respeto, que sensibilice y que
ayude a mirar de frente al inmigrante sin prejuicios. Es
justo que cada país organice su ordenamiento legal para regular
esas inmigraciones y adaptarlas a sus circunstancias sociales,
económicas y políticas. Pero no lo es mirar a los nuevos bárbaros
que amenazan el limes
(frontera del Imperio Romano) de este caduco imperio europeo como
una amenaza sino como acicate. A ellos debemos acercarnos para
escucharlos, respetarlos y compartir saberes y riquezas. Sin
imponerles un modelo cultural que les haga renunciar al suyo, y
mucho menos tratar de absorberlos. El
emigrante siempre tiene razones poderosas para dejar su tierra.
Conviene hacer un ejercicio de sinceridad y situarse en una
realidad económica y social hostil. 0, simplemente, tener memoria
y acordarse de por qué salieron millones de europeos y riadas de
españoles de los que hoy siguen viviendo fuera casi dos millones. Lo
que no se les reconozca en justicia nos será arrebatado por la
fuerza en nombre de esa misma justicia, tantas veces conculcada y
denunciada. Ya no cabe el neocolonialismo ni las ayudas
paternalistas, ni la pretendida salvación de sus almas mientras
nos quedamos con sus riquezas. Pronto habrá que cuestionar el
concepto de “ayuda al desarrollo”
para enfocar
los problemas desde la reparación debida y desde las relaciones
comerciales entre iguales. Es precisa la solidaridad como
determinación firme y perseverante de trabajar por el bien de
todos. También por el
de nosotros, viejos mestizos de Europa. LA ONDA® DIGITAL |
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