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Una mirada sobre el
MERCOSUR, pasado y presente

por la profesora Ana M. Pastorino*

El inicio del MERCOSUR en 1991 se procesó contemporáneamente con el comienzo de un nuevo sistema internacional, cuya “permisividad” (1) facilitó el desarrollo del mismo. 

En la Cumbre de Presidentes de Ouro Preto, de diciembre de 1994, se aprobó –entre otros- el Protocolo Adicional al Tratado de Asunción sobre la estructura Institucional del MERCOSUR, el cual, además de introducir reformas a su organicidad, estableció la subjetividad jurídico-internacional del proceso, así como reguló en materia de normativa regional y sus efectos en los órdenes jurídicos internos. El mismo, marcó la finalización del período de transición, al que seguirían las etapas de consolidación y profundización de la unión aduanera. 

Los éxitos comerciales en el marco del proceso subregional, permitieron el avance de la cooperación entre los Estados parte, en diferentes planos. De esta manera tomaron gran impulso, entre otros, los temas educativos. Las relaciones externas se expanden durante este período, desarrollándose las negociaciones con terceros -Estados y bloques regionales-. Asimismo, con una proyección política se estableció el Mecanismo de Consulta y Concertación Política, y se adoptó el Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático. 

La agenda del Relanzamiento del MERCOSUR que se encontraba prevista desde el año 2000, con el objetivo de profundizar en temas tales como el acceso a mercados, incorporación normativa, relacionamiento externo y fortalecimiento institucional; se vio retrasada debido al contexto de crisis económica imperante en la región, (2); cuyo comercio venía siendo afectado desde la devaluación brasileña de 1999. Asimismo, la amplitud de sus objetivos dificultó su adecuada implementación. 

El período 1999-2002 se caracterizó por la profundización de los conflictos intra-regionales, dando paso a una activación y utilización significativa de la etapa arbitral para su resolución, luego de años de vigencia del Protocolo de Brasilia, instrumento en el cual se encuentra prevista la misma. En efecto, entre setiembre de 1999 y abril de 2002 se emitieron ocho laudos por parte de Tribunales Ad-Hoc. 

No obstante la desfavorable coyuntura económica, el MERCOSUR continuó desarrollando aspectos como el de la solución de controversias y el de las migraciones laborales, hasta alcanzar acuerdos que aún están pendientes de ratificación. Así, se adoptaron el Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias y los Acuerdos sobre regularización de los inmigrantes ilegales y de la equiparación de los nacionales de los Estados parte –y, en su caso, de los Estados asociados- en materia de residencia y trabajo. 

Otro aspecto que continuó impulsando al proceso, fue el referido a las relaciones externas del bloque, a partir de las propias condicionantes provenientes de los demás actores regionales y de las necesarias definiciones respecto de los foros de negociación en que el MERCOSUR participa de forma unificada. 

La programada revitalización del MERCOSUR a partir de la asunción de Inacio Lula da Silva en la presidencia de Brasil, que apoya la República Argentina, especialmente luego de la toma de posesión de Kirchner, se ha centrado en otorgarle al bloque un marcado perfil político, incluyendo modificaciones sustanciales en su estructura institucional. 

En efecto, mucho se ha hablado en los últimos meses del fortalecimiento político del esquema de integración. En este sentido, se ha resaltado la futura instalación de un Parlamento regional como uno de los proyectos principales de la administración brasileña. 

No obstante las implicancias que una decisión tal, acarrearía al interior del MERCOSUR, su propuesta apunta fuertemente al liderazgo brasileño en un posicionamiento conjunto de las relaciones del bloque con terceros. Asimismo, Brasil ha puesto en marcha la implementación de acciones destinadas a captar las ofertas exportadoras de los Estados parte, así como de los actuales y futuros asociados del bloque regional. 

Las líneas programáticas trazadas por Brasil, se establecen en el Documento presentado en la Cumbre de Asunción del Paraguay –junio de 2003-, denominado “Objetivo 2006” (3), que abarca temas políticos, sociales y culturales; aspectos que atañen a la unión aduanera; así como al tratamiento de los temas relacionados con el mercado común; y que propone avanzar en los temas de la “nueva integración” –educación, cooperación en ciencia y tecnología, integración productiva avanzada e integración física-. 

En cuanto a resultados concretos, en la XXIV Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común (CMC) se aprobaron diez decisiones. La primera de ellas convalida el acuerdo argentino-uruguayo sobre la exención del Arancel Externo Común (AEC) y los aranceles nacionales de importación correspondientes, en el comercio recíproco entre el Área Aduanera Especial de Tierra del Fuego y la Zona Franca de Colonia. 

Otras decisiones postergan la resolución de temas pendientes, otorgando prórrogas a los plazos previstos originariamente para alcanzar resultados en materia de compras gubernamentales, de negociación de compromisos específicos en el marco del Protocolo de Comercio de Servicios y para el examen de la consistencia y dispersión del AEC. Asimismo se otorgan medidas arancelarias de carácter excepcional a Argentina, Paraguay y Uruguay, respecto de la importación de ciertos bienes provenientes de terceros países. 

Otro de los núcleos temáticos tratados refieren a la seguridad regional relacionada con el contrabando de tabaco, la piratería y el robo de mercaderías en tránsito (4). Cabe señalar, asimismo, la adopción de decisiones destinadas a corregir las falencias jurídicas en materia de normativa mercosuriana. 

En materia de relaciones externas, la Decisión CMC N° 09/03, aprueba el Acuerdo Marco MERCOSUR – INDIA. Un fuerte empuje se ha dado también al logro de un acuerdo de libre comercio con la Comunidad Andina. Con ese objetivo se realizó el 4 de agosto pasado una reunión de cancilleres de ambos bloques, marcándose el 31 de diciembre de 2003 como plazo para alcanzar dicho acuerdo. 

Por otra parte, se encuentra en la agenda regional, la posible asociación de Venezuela y Perú al MERCOSUR. Respecto a este último país, se realizó –en las últimas horas- en Montevideo una reunión de cancilleres (con la ausencia del argentino Bielsa), preparatoria de la que se realizará en Lima. 

Otro de los puntos a destacar en la nueva dinámica del proceso, es la propuesta –anunciada públicamente unos días antes de la Reunión Extraordinaria realizada en Asunción el 15 de agosto (5)- del Canciller argentino Rafael Bielsa acerca de la creación de un nuevo “cargo” en el proceso de integración, el cual sería desempeñado por el ex Presidente argentino, Eduardo Duhalde. 

Sobre esta nueva proposición, destinada también a fortalecer políticamente al MERCOSUR, se pretende –en esta oportunidad- señalar únicamente lo novedoso que resulta (al menos en el plano regional), que el funcionario preceda a la función. 

Para finalizar este sintético panorama parece conveniente remarcar las dificultades que acarrea la implantación de “modelos” extraños a la realidad en las que se los quiere imponer. 

Sería importante tomar en consideración que una sólida proyección externa del MERCOSUR, requiere necesariamente de un buen funcionamiento del bloque, tanto en materia comercial como jurídico- institucional. Para ello, el proyecto regional deberá abocarse a recomponer su desgastada situación interna. Es que, más allá de la propuesta sobre la necesaria coordinación monetaria; pocos se ha dicho acerca de los temas pendientes de la unión aduanera entre los cuatro Estados parte.

* Ana Pastorino: Integrante -en calidad de Docente-Investigadora- del Programa de Política Internacional y Relaciones Internacionales (PPIRI), Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de la República). Profesora Adscripta de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho (Universidad de la República).

Artículos anteriores de la profesora A. Pastorino: http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/141/A2.htm http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/143/A2.htm http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/146/A3.htm http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/147/B1.htm

(1) Para un panorama amplio del tema, véase: Lincoln Bizzozero (1993) Los inicios del MERCOSUR y el ingreso de Uruguay. Montevideo, Facultad de Ciencias Sociales, Unidad Multidisciplinaria.

(2) Respecto a la crisis señalan Juan José Taccone y Uziel Nogueira: "Para los dos países más australes de la subregión, Argentina y Uruguay, en los que la crisis se motorizó más nítidamente a través del sistema financiero, ella alcanzó magnitudes de verdadero "desastre", con una contracción de la actividad económica del orden del 10 % durante 2002 , fuerte devaluación de la moneda, profunda crisis fiscal, aumento notorio del desempleo, gran deterioro social y coletazos políticos de magnitud, En Brasil y Paraguay, el impacto fue menor, si bien ambas economías siguieron enfrentando situaciones fuertemente complicadas". En: Informe MERCOSUR- BID-INTAL. Informe N° 8, Período 2001-2002. Buenos Aires, 2003. 168 páginas. Página web: www.iadb.org/intal. Sitio visitado el 20/08/03.

(3) MERCOSUL/XXIV CMC/DT N° 03/03- Proposta do Brasil, Programa para a Consolidacao da Uniao Aduaneira e para o Lancamento do Mercado Comum.

(4) Las Decisiones 5 y 6, aprueban, respectivamente los acuerdos emanados de la XXIII Reunión de Ministros del Interior del MERCOSUR, y de la XXIII Reunión de Ministros del Interior del MERCOSUR, de la República de Bolivia y de la República de Chile.

(5) A la que no concurrió el Presidente argentino Néstor Kirschner, ya que luego de la ceremonia de asunción de Nicanor Duarte, viajó a la capital de la República Argentina.

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