|
Una
mirada sobre el
En la Cumbre de Presidentes de Ouro Preto, de diciembre de 1994, se aprobó
–entre otros- el Protocolo Adicional al Tratado de Asunción sobre la
estructura Institucional del MERCOSUR, el cual, además de
introducir reformas a su organicidad, estableció la subjetividad
jurídico-internacional del proceso, así como reguló en materia
de normativa regional y sus efectos en los órdenes jurídicos
internos. El mismo, marcó la finalización del período de
transición, al que seguirían las etapas de consolidación y
profundización de la unión aduanera. Los
éxitos comerciales en el marco del proceso subregional,
permitieron el avance de la cooperación entre los Estados parte,
en diferentes planos. De esta manera tomaron gran impulso, entre
otros, los temas educativos. Las relaciones externas se expanden
durante este período, desarrollándose las negociaciones con
terceros -Estados y bloques regionales-. Asimismo, con una
proyección política se estableció el Mecanismo de Consulta y
Concertación Política, y se adoptó el Protocolo de Ushuaia
sobre Compromiso Democrático. La
agenda del Relanzamiento del MERCOSUR que se encontraba prevista
desde el año 2000, con el objetivo de profundizar en temas tales
como el acceso a mercados, incorporación normativa,
relacionamiento externo y fortalecimiento institucional; se vio
retrasada debido al contexto de crisis económica imperante en la
región, (2);
cuyo comercio venía siendo afectado desde la devaluación brasileña
de 1999. Asimismo, la amplitud de sus objetivos dificultó su
adecuada implementación. El
período 1999-2002 se caracterizó por la profundización de los
conflictos intra-regionales, dando paso a una activación y
utilización significativa de la etapa arbitral para su resolución,
luego de años de vigencia del Protocolo de Brasilia, instrumento
en el cual se encuentra prevista la misma. En efecto, entre
setiembre de 1999 y abril de 2002 se emitieron ocho laudos por
parte de Tribunales Ad-Hoc. No
obstante la desfavorable coyuntura económica, el MERCOSUR continuó
desarrollando aspectos como el de la solución de controversias y
el de las migraciones laborales, hasta alcanzar acuerdos que aún
están pendientes de ratificación. Así, se adoptaron el
Protocolo de Olivos para la Solución de Controversias y los
Acuerdos sobre regularización de los inmigrantes ilegales y de la
equiparación de los nacionales de los Estados parte –y, en su
caso, de los Estados asociados- en materia de residencia y
trabajo. Otro
aspecto que continuó impulsando al proceso, fue el referido a las
relaciones externas del bloque, a partir de las propias
condicionantes provenientes de los demás actores regionales y de
las necesarias definiciones respecto de los foros de negociación
en que el MERCOSUR participa de forma unificada. La
programada revitalización del MERCOSUR a partir de la asunción
de Inacio Lula da Silva en la presidencia de Brasil, que apoya la
República Argentina, especialmente luego de la toma de posesión
de Kirchner, se ha centrado en otorgarle al bloque un marcado
perfil político, incluyendo modificaciones sustanciales en su
estructura institucional. En
efecto, mucho se ha hablado en los últimos meses del
fortalecimiento político del esquema de integración. En este
sentido, se ha resaltado la futura instalación de un Parlamento
regional como uno de los proyectos principales de la administración
brasileña. No
obstante las implicancias que una decisión tal, acarrearía al
interior del MERCOSUR, su propuesta apunta fuertemente al
liderazgo brasileño en un posicionamiento conjunto de las
relaciones del bloque con terceros. Asimismo, Brasil ha puesto en
marcha la implementación de acciones destinadas a captar las
ofertas exportadoras de los Estados parte, así como de los
actuales y futuros asociados del bloque regional. Las
líneas programáticas trazadas por Brasil, se establecen en el
Documento presentado en la Cumbre de Asunción del Paraguay
–junio de 2003-, denominado “Objetivo 2006” (3),
que abarca temas políticos, sociales y culturales; aspectos que
atañen a la unión aduanera; así como al tratamiento de los
temas relacionados con el mercado común; y que propone avanzar en
los temas de la “nueva integración” –educación, cooperación
en ciencia y tecnología, integración productiva avanzada e
integración física-. En
cuanto a resultados concretos, en la XXIV Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común
(CMC) se aprobaron diez decisiones. La primera de ellas convalida
el acuerdo argentino-uruguayo sobre la exención del Arancel
Externo Común (AEC) y los aranceles nacionales de importación
correspondientes, en el comercio recíproco entre el Área
Aduanera Especial de Tierra del Fuego y la
Zona Franca de Colonia. Otras
decisiones postergan la resolución de temas pendientes, otorgando
prórrogas a los plazos previstos originariamente para alcanzar
resultados en materia de compras gubernamentales, de negociación
de compromisos específicos en el marco del Protocolo de Comercio
de Servicios y para el examen de la consistencia y dispersión del
AEC. Asimismo se otorgan medidas arancelarias de carácter
excepcional a Argentina, Paraguay y Uruguay, respecto de la
importación de ciertos bienes provenientes de terceros países. Otro de los núcleos temáticos tratados refieren a la seguridad regional
relacionada con el contrabando de tabaco, la piratería y el robo
de mercaderías en tránsito (4).
Cabe señalar, asimismo, la adopción de decisiones destinadas a
corregir las falencias jurídicas en materia de normativa
mercosuriana. En materia de relaciones
externas, la Decisión CMC N° 09/03, aprueba el Acuerdo Marco
MERCOSUR – INDIA. Un fuerte empuje se ha dado también al logro
de un acuerdo de libre comercio con la Comunidad Andina. Con ese
objetivo se realizó el 4 de agosto pasado una reunión de
cancilleres de ambos bloques, marcándose el 31 de diciembre de
2003 como plazo para alcanzar dicho acuerdo. Por otra parte, se encuentra
en la agenda regional, la posible asociación de Venezuela y Perú
al MERCOSUR. Respecto a este último país, se realizó –en las
últimas horas- en Montevideo una reunión de cancilleres (con la
ausencia del argentino Bielsa), preparatoria de la que se realizará
en Lima. Otro de los puntos a destacar en la nueva dinámica del proceso, es la
propuesta –anunciada
públicamente unos días antes de la Reunión Extraordinaria
realizada en Asunción el 15 de agosto (5)-
del Canciller argentino Rafael Bielsa acerca de la creación de un
nuevo “cargo” en el proceso de integración, el cual sería
desempeñado por el ex Presidente argentino, Eduardo Duhalde. Sobre
esta nueva proposición, destinada también a fortalecer políticamente
al MERCOSUR, se pretende –en esta oportunidad- señalar únicamente
lo novedoso que resulta (al menos en el plano regional), que el
funcionario preceda a la función. Para
finalizar este sintético panorama parece conveniente remarcar las
dificultades que acarrea la implantación de “modelos” extraños
a la realidad en las que se los quiere imponer. Sería
importante tomar en consideración que una sólida proyección
externa del MERCOSUR, requiere necesariamente de un buen
funcionamiento del bloque, tanto en materia comercial como jurídico-
institucional. Para ello, el proyecto regional deberá abocarse a
recomponer su desgastada situación interna. Es que, más allá de
la propuesta sobre la necesaria coordinación monetaria; pocos se
ha dicho acerca de los temas pendientes de la unión aduanera
entre los cuatro Estados parte. * Ana Pastorino: Integrante -en calidad de Docente-Investigadora- del Programa de Política Internacional y Relaciones Internacionales (PPIRI), Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de la República). Profesora Adscripta de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho (Universidad de la República). Artículos anteriores de la profesora A. Pastorino: http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/141/A2.htm http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/143/A2.htm http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/146/A3.htm http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/147/B1.htm (1) Para un panorama amplio del tema, véase: Lincoln Bizzozero (1993) Los inicios del MERCOSUR y el ingreso de Uruguay. Montevideo, Facultad de Ciencias Sociales, Unidad Multidisciplinaria. (2) Respecto a la crisis señalan Juan José Taccone y Uziel Nogueira: "Para los dos países más australes de la subregión, Argentina y Uruguay, en los que la crisis se motorizó más nítidamente a través del sistema financiero, ella alcanzó magnitudes de verdadero "desastre", con una contracción de la actividad económica del orden del 10 % durante 2002 , fuerte devaluación de la moneda, profunda crisis fiscal, aumento notorio del desempleo, gran deterioro social y coletazos políticos de magnitud, En Brasil y Paraguay, el impacto fue menor, si bien ambas economías siguieron enfrentando situaciones fuertemente complicadas". En: Informe MERCOSUR- BID-INTAL. Informe N° 8, Período 2001-2002. Buenos Aires, 2003. 168 páginas. Página web: www.iadb.org/intal. Sitio visitado el 20/08/03. (3) MERCOSUL/XXIV CMC/DT N° 03/03- Proposta do Brasil, Programa para a Consolidacao da Uniao Aduaneira e para o Lancamento do Mercado Comum. (4) Las Decisiones 5 y 6, aprueban, respectivamente los acuerdos emanados de la XXIII Reunión de Ministros del Interior del MERCOSUR, y de la XXIII Reunión de Ministros del Interior del MERCOSUR, de la República de Bolivia y de la República de Chile. (5) A la que no concurrió el Presidente argentino Néstor Kirschner, ya que luego de la ceremonia de asunción de Nicanor Duarte, viajó a la capital de la República Argentina. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |