|
Siete
tesis sobre democracia
La
democracia es entendida entonces, y dependiendo de las
circunstancias, como un formalismo, una realidad eufemística, un
proceso en construcción o un horizonte deseable; todas estas
opciones resultan válidas para dar cuenta de las actuales
experiencias democráticas latinoamericanas. En
lo que respecta a la prensa, pese a que con esta denominación
se pretende abarcar a todos los medios institucionalizados de
información, opinión o interpretación noticiosas y a sus
correspondientes operadores, lo más pertinente parece ser que se
reemplace ese término nacido de la base empírica de la noticia
impresa por la noción más adecuada (pero no del todo
satisfactoria) de periodismo, que remite integralmente a la
actividad del periodista y de los medios de que éste se sirve
para cumplir su cometido. Dicho eso, lo que
se busca plantear en esta exposición es un breve conjunto de
proposiciones que relacionan a la democracia con el periodismo y
que están orientadas a motivar la reflexión y si es posible el
debate acerca de este ámbito en la actual situación de América
Latina. Para el efecto se ha formulado siete tesis, en el sentido
de ideas conclusivas, que son presentadas y sumariamente
argumentadas a continuación: Primera
tesis: Desde
ese punto de vista, lo que prevalece es la llamada
"democracia electoral" no sólo sobre la
"democracia gobernante" sino, en especial, por encima
del derecho de cada persona a una vida con dignidad. De
ahí que sea lógico demandar una democracia para la gente y para
el desarrollo humano, una democracia que está obligada a
desbordar las estrecheces y estadísticas de la ritualidad
eleccionaria periódica que,
como ha sido probado en poco más de dos décadas por los
latinoamericanos, ni siquiera consiguió resolver las
insuficiencas de la representación. Segunda
tesis: A
inicios del decenio de 1980 empezó el restablecimiento o la
constitución - según de donde se trata- del sistema político
democrático en los países latinoamericanos. La fase de
transición desde los regímenes autoritarios adquirió
diferentes matices pero, en general, no supuso gran violencia ni
dificultades insalvables. Más tarde, la fase de afianzamiento,
que todavía continúa, puso en evidencia la incompatibilidad de
las distintas democracias imaginadas, los nuevos límites de
permisividad, las condicionantes externas y, en última instancia,
los reales alcances que tiene una democracia para atender
problemas y desequilibrios de orden estructural acumulados incluso
por siglos. A
poco más de veinte años de iniciado este proceso de recomposición
democrática en la región el desencanto ciudadano, la
inestabilidad política, la debilidad institucional, el deterioro
económico y la exclusión social se han convertido en indicadores
comunes de la situación de prácticamente todas las naciones
latinoamericanas. La inoperancia o la ineficiencia demostradas por
los gobiernos democráticos para responder apropiadamente a las
urgencias cotidianas de las mayorías poblacionales junto a los
crecientes índices de corrupción registrados en la gestión de
los poderes públicos son los principales factores que han dado
lugar al descrédito de los políticos y la política y, por ende,
de la democracia. A
lo largo de la última década se han producido al menos diez
suspensiones, destituciones, derrocamientos, contragolpes, fugas,
procesamientos o renuncias presidenciales en Brasil, Venezuela,
Ecuador, Paraguay, Perú, Bolivia y Argentina, así como se han
registrado emergencias electorales de sectores sociales
tradicionalmente marginados —campesinos, indígenas y obreros—
que son percibidos como portadores de una todavía indeterminada
alternativa, quizá la última, para la actual crisis de la
gobernabilidad democrática. Ya
eran alarmantes, a este respecto, los datos proporcionados por Latinobarómetro
a fines de 2001 sobre la caída en más de 10 puntos de la adhesión
ciudadana a la democracia y la subida hasta casi el 20% de la
disposición a preferir, en ciertas circunstancias, un gobierno
autoritario, como también la clasificación que hace Transparencia
Internacional de casi todos los países de América Latina -
con excepción de Chile y Uruguay-
como los de más alta corrupción del mundo. Para
2002 Latinobarómetro, aunque admitía que volvió a subir
el apoyo a la democracia, en particular por la instalación de
varios nuevos gobiernos, ratificaba los bajos porcentajes de
satisfacción con la democracia (27%), aprobación ciudadana de la
acción gubernamental (36%) y confianza en los partidos (14%). Es
innegable, entonces, que lo que suceda en el futuro inmediato en
los planos político, económico y social será definitorio para
la subsistencia y consolidación o no del proceso democrático
latinoamericano. Tercera
tesis: La
reforma de la política implica la modernización de la
institucionalidad normativa existente y de las organizaciones
estatales que la ejecutan, al igual que procesos y mecanismos
transparentes de operativización de políticas públicas de
consenso, pero además supone el potenciamiento de liderazgos
calificados y honestos y el desarrollo de capacidades y espacios
para la deliberación y la participación ciudadanas en materia de
decisiones vinculantes. La reforma moral, por su lado, conlleva
casi un redescubrimiento de los proyectos históricos aparte de un
esfuerzo educacional intensivo para recuperar valores de
convivencia y solidaridad. Cuarta
tesis: Lo
anterior significa que los medios periodísticos, y obviamente
quienes los operan, los periodistas, tienen asignada una posición
central en la vida de la democracia, sin que esto quiera decir que
se acepta la falacia del "cuarto poder" ni que se
considera que medios y periodistas deben sustituir la labor
fiscalizadora de los parlamentos o, peor aún, que se apropien de
la función política. Es
fundamental, entonces, abandonar las creencias acerca de la
"mediación neutra" que desempeñarían medios y
periodistas entre Estado y sociedad civil, pues un entendimiento
de esa naturaleza nubla la percepción de la realidad e impide un
compromiso abierto con la construcción democrática. Quinta
tesis: No
obstante, la democracia trajo consigo la asunción explícita de
la conflictividad en sus dimensiones socioeconómica y cultural más
que en la estrictamente política e igualmente indujo a superar la
antigua división maniquea entre "buenos" y
"malos", con lo que pierden sentido las oposiciones y
los parámetros a que se aludió. Hoy
hace falta, por eso, que el periodismo latinoamericano redefina
sus mapas cognitivos y se reposicione frente a las exigencias que
le plantea la compleja cotidianidad de las "democracias
realmente existentes" tanto como los cursos ideales para
perfeccionarla. Sexta
tesis: El
mayor desafío presente para América Latina es la construcción
de una democracia con desarrollo, es decir, de un régimen
de ciudadanía con efectiva igualdad de derechos y deberes para
todos los ciudadanos a la par que con fomento de un crecimiento
económico con redistribución equitativa. Si medios periodísticos
y periodistas no comparten este horizonte humanizador será claro
que su función ha dejado de corresponder al ideal de servicio en
pro de la verdad, la justicia y la libertad que se suele proclamar
en el espacio profesional. Además,
el periodismo latinoamericano está hoy convocado por las
circunstancias que se vive en la región a hacer democracia desde
dentro, pluralizando las voces en vez de concentrarlas y haciendo
de la democracia el trasfondo de sus contenidos y fines. Séptima
tesis: Las
preocupaciones exteriorizadas por el Banco Mundial, el Banco
Interamericano de Desarrollo o la Conferencia Mundial sobre
Financiación Internacional del Desarrollo - todo durante el año
2002- así como la
incorporación de la lucha contra la pobreza y la corrupción en
todas las ofertas electorales y programas de gobierno de la región
latinoamericana, confirman que está en curso un cambio de timón
en esas materias. En
el campo de la información y la comunicación, entretanto, ha
rebrotado el tecno-optimismo que es la manifestación
entusiasta del determinismo tecnológico que no sólo insiste en
la autonomía de la técnica - léase de los medios, en este caso-
sino confía en que la convergencia tecnológica (electrónica +
informática + telecomunicaciones) ha de hacer realidad la
"aldea global" macluhaniana y la propia plenitud democrática. Es,
pues, prioritario que los medios periodísticos y los periodistas
examinen con cabeza propia y a la luz de las realidades concretas
en que se desempeñan esta nueva mitificación de su área de
desempeño y de sus mismas herramientas. 1
Erick R. Torrico Villanueva:
Dirige la maestría en Comunicación y Desarrollo en la
Universidad Andina Simón Bolívar, en La Paz; preside la Asociación
Boliviana de Investigadores de la Comunicación y es segundo
vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores
de la Comunicación. 2 Cfr. BOBBIO, Norberto (1978): ¿Qué socialismo? Discusión de una alternativa. Plaza & Janés. Barcelona., especialmente el capítulo "Las reglas de la democracia", pp. 83-89. 3 Esta tipología de la democracia está tratada en SARTORI, Giovanni (1987): Teoría de la democracia. 1. El debate contemporáneo. REI Argentina. Buenos Aires. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |