|
Reflexiones
después El pasado miércoles 3 de setiembre en la tarde, el estudio principal de TV Libre se incendió. Hubo solos dos heridos leves y pérdidas millonarias. Hasta aquí estaríamos ante una noticia de carácter policial, de esas que ocurren de tanto en tanto. Pero detrás del desgraciado accidente, hay mucho para reflexionar. A pocos minutos de iniciado el incendio, los trabajadores de TV Libre tuvieron una reacción colectiva ejemplar. Salvaron casi todos los equipos, en no más de media hora y en solo 28 horas pusieron en funcionamiento el canal y su señal televisiva llegó a todos los rincones del país. Cuando Sonia Breccia, la principal conductora del informativo central, saludó a TV Libre, a sus trabajadores y a los televidentes, pocos minutos antes de las 21:30, el equipo periodístico, técnico, administrativo y de limpieza irrumpió en el estudio de emergencia, aplaudiendo y aplaudiéndose. Es que habían vencido a la adversidad. Fueron momentos de emoción, que seguramente quedarán para siempre en nuestra memoria. Pero una vez pasados los mismos, es bueno ver que hubo detrás de esa reacción colectiva. No tengo la menor duda de que el disparador de esa reacción colectiva ejemplar, fue la necesidad que sintieron todos de salvar su fuente de trabajo. Pero a la vez quedó demostrado, una vez más, que aún hay reservas en zonas importantes de nuestra sociedad para dar vuelta la pisada. En esa noche del 3 de setiembre donde el futuro era tremendamente incierto, tuve la sensación de que lo que habíamos vivido como expresión de un conjunto de mujeres y hombres era el hecho de que en medio de la tragedia estaban despertando los mejores valores del ser humano, donde uno de ellos es el de la solidaridad. Junto a esa reflexión, me acompañó de inmediato la tristeza al preguntarme por qué en nuestra sociedad no existen disparadores positivos que sean capaces de despertar las mejores energías de los uruguayos. Si ante un accidente grave somos capaces de salir a flote poniendo lo mejor de cada uno, ¿cuánto podríamos transformarnos si los estímulos fueran, como dicen los muchachos, "pa arriba"? ¿Cuánto darían por los demás los trabajadores de la Salud si fueran motivados por expectativas de mejores niveles de vida y convocados para modernizar al sistema? ¿Cuánto darían los maestros, profesores y policías si se les tratara con respeto y dignidad? El otro aspecto que no quiero dejar de destacar es que los trabajadores muestran -muchas veces no a diario, pero sí cuando las papas queman -, su amor por los instrumentos de trabajo. Si el incendio del canal no pudo con todas las máquinas, con los archivos, con los distintos instrumentos, si los mismos no terminaron rotos o desaparecidos, fue porque cada trabajador supo hacer con ellos lo correcto y en el momento oportuno. Pero además se hizo con cariño, lo que le agrega mucho más valor. Esto es lo que quería compartir hoy con los amigos de La ONDA. Ojalá lo escrito sirva para algo. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |