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Terrorismo
y cine Merece el éxito popular y no lo tiene. Es una película, se titula 11'09'01: El día que cambió el mundo. Por sus alcances temáticos, calidad, diversidad y persuasión de sus imágenes, debería ser vista por la mayor cantidad posible de espectadores. Pero, estrenada en una sola sala, en una plaza que acostumbra a destinar muchos auditorios a nimiedades de todo tipo, recibe pocos asistentes en sus exhibiciones. Fue rodada en el año 2002, en oportunidad del primer aniversario de la tragedia de los atentados del 11 de setiembre del 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York. Su temática apunta a esos hechos luctuosos. Montevideo la conoce al cumplirse los dos años de los hechos. UNA PROPUESTA
SINGULAR DIVERSIDAD Y
EXCELENCIA Como es natural el resultado es desparejo, en virtud de distintas culturas, sensibilidades artísticas, propuestas y estilos, pero el conjunto alcanza elevados niveles de convicción, expresividad y lo que es importante, de síntesis reflexiva compleja y completa acerca de una tragedia que atañe a toda la humanidad. ONCE REFLEXIONES Una de las posibles valoraciones acerca 11'09'01: el día que cambio el mundo es la del cronista que suscribe la nota. Entonces, sucede que: la realizadora Samira Makhmalbaf ( Irán ) libreta y dirige con sensibilidad y calidez en estilo neorrealista su propuesta: en un campo de refugiados afganos en Ir n, una joven maestra intenta contarles a sus pequeños alumnos, inútilmente, lo que ha ocurrido en Nueva York, pero los niños están más preocupados por un hombre que se ahogó en un pozo de agua y por los extraños designios de Al . El francés Claude Lelouch, recupera en gran medida su capacidad expresiva y dramática, con el relato de la ruptura amorosa de una pareja de sordomudos en Nueva York, ajenos a las imágenes del televisor encendido que muestra los impactos de los aviones en los rascacielos. Aunque no logra en plenitud el tema de su episodio, Youseff Chahine ( Egipto ) atrae con su planteo fantástico en que el fantasma de un marine norteamericano, muerto en un atentado en Beirut, polemiza con el padre de un joven palestino dispuesto a inmolarse y que acusa a Estados Unidos de ayudar a Israel. El llamado a la tolerancia entre los pueblos se hace explícito y tiene un elevado contenido emotivo, en el corto de Danis Tanovic ( Bosnia ), autor del notable filme "El último día", mostrando a las viudas de la masacre de Srebrenica ( Bosnia, 7.000 muertos ) que todos los 11 de mes hacen marchas de protesta y ese 11 de setiembre de 2001 la hacen "por ellos y nosotros". Aún con rasgos de frivolidad y de candorosa inocencia, el africano Idrissa Quedraogo ( Burkina Faso ) construye una comedia ágil que sigue los pasos de 5 niños, quienes suponen que en su aldea se encuentra Bin Laden y fantasean con capturarlo y cobrar los 25 millones de dólares ofrecidos en recompensa, que servirían para curar a la madre enferma de uno de ellos. Ken Loach ( Gran Bretaña ) propone su conocido rigor político, crítico y formal en su corto que confronta dos 11 de setiembre, el del 2001 en Nueva York y el de 1973 en Santiago de Chile, derribamiento del gobierno de Allende, a través de un exiliado chileno que escribe cartas a los familiares de las víctimas estadounidenses, ilustradas con material de archivo sobre Chile y la política exterior de Estados Unidos. El mexicano Alejandro González Iñarritu pierde la partida con su corto por exceso de pedantería intelectual y experimental, mostrando la pantalla en negro con breves relámpagos de imágenes documentales de las víctimas en caída libre que se arrojan de la Torres Gemelas y la continua banda sonora de despachos de radios, ruidos callejeros y una plegaria de los indios mexicanos chamulas. Por el contrario, el notable y experimental manejo del plano-secuencia, en el corto de Amos Gitai ( Israel ) da sentido y eficacia para alcanzar elevados grados de caos, sarcasmo y humor corrosivo, a las inútiles tentativas y protestas de una reportera de televisión que cubre un atentado de coche-bomba en Tel Aviv, ese 11 de setiembre del 2001, y le cortan la emisión porque algo ocurre en Nueva York. Es el lirismo político y luminoso, pese a la tragedia, lo que convierte en uno de los puntos culminantes del filme, al corto rodado por el actor Sean Penn ( EEUU ). Muestra a un anciano viudo y solitario que vive en un oscuro apartamento, quien duerme todas las noches con las ropas de su mujer extendidas a su lado. Aunque no ve las imágenes trágicas en el televisor encendido, de pronto el apartamento se inunda de luz, las torres se desploman. La obligada y estricta duración del corto conspira contra la propuesta de Mira Nair ( India ), que no logra concretar, pese a la bondad de las imágenes, la horrenda paradoja real vivida por una madre pakistaní inmigrante en Estados Unidos cuyo hijo desaparece el día de los atentados, el gobierno lo cree involucrado en los mismos, pero su cadáver aparece en las ruinas, había acudido a ayudar. El cierre del filme a cargo del japonés Shohei Imamura logra un clima alucinante y fantástico, que resume todo el horror y condena de la guerra en la figura de un veterano de la 2¦ Guerra Mundial, quien después de ser testigo de la bomba atómica en Hiroshima, piensa que es y se siente una serpiente, mientras exclama "ninguna guerra es santa". Tal es 11'09'01 estupendo filme colectivo que suscita esta nota y la conveniencia de una visión ineludible para todo espectador. LA ONDA® DIGITAL |
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