|
Discurso
completo del presidente
La división entre la postura estadounidense sobre la realidad internacional y la mayoría de la ONU quedó claramente en el discurso que el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pronunció quedaron en evidencia profundas diferencias en temas vitales como los ataques preventivos y la guerra en Irak, dos visiones distintas del mundo Aun cuando no desaparecieron las frases cordiales y fotos sonrientes, plantearon posturas divergentes, casi opuestas sobre el rol de la ONU en el combate del terrorismo y la resolución de conflictos entre naciones. A continuación La ONDA digital publica el discurso completo, en español, del presidente Bus en la ONU: - Señor secretario general, señor presidente, distinguidos delegados, señoras y señores: Hace veinticuatro meses, apenas ayer en la memoria de Estados Unidos, el centro de la ciudad de Nueva York se tornó en un campo de batalla y en una tumba y en un símbolo de una guerra inconclusa. Desde ese día los terroristas han asestado golpes en Bali, Mombasa, Casablanca, Riad, Yakarta, Jerusalén, midiendo el avance de su causa por medio del caos y el sufrimiento de los inocentes que dejan a su paso. El mes pasado los terroristas llevaron su guerra a la misma Naciones Unidas. La sede de la ONU en Bagdad representaba el orden y la compasión y, por esa razón los terroristas decidieron que debía ser destruida. Sergio Vieira de Mello fue una de las 22 personas asesinadas en ese lugar. Durante décadas ese hombre bueno y valiente, de Brasil, ayudó al necesitado en Bangladesh, Chipre, Mozambique, Líbano, Cambodia, Africa Central, Kosovo y Timor Oriental y en el momento de su muerte ayudaba al pueblo iraquí en sus momentos difíciles. Estados Unidos se une a ustedes, a sus colegas, para rendir homenaje a la memoria del señor Vieira Mello y a la memoria de todos los que murieron junto a él en servicio de las Naciones Unidas. Por las víctimas que escogen y los medios que emplean los terroristas han hecho clara la lucha en que estamos comprometidos. Los que convierten en objetivo de la muerte a quienes brindan auxilio se colocan a sí mismos contra la humanidad entera. Los que incitan al asesinato y celebran el suicidio revelan su desprecio por la vida misma. Esos no tienen cabida en ningún credo religioso, no tienen derecho a la simpatía del mundo, y no debieran tener amigos en este salón. Los sucesos de los dos últimos años nos muestran la más clara división: entre quienes buscan el orden y quienes propagan el caos; entre quienes trabajan por un cambio pacífico y los que adoptan métodos de los pandilleros; entre quienes respetan los derechos del hombre y quienes deliberadamente quitan la vida a hombres, mujeres y niños, sin merced ni vergüenza. Entre estas alternativas no hay un territorio neutro. Todos los gobiernos que apoyan el terror son cómplices en una guerra contra la civilización. Ningún gobierno debe hacer caso omiso de la amenaza del terror, porque los que apartan su mirada de la realidad les dan a los terroristas la oportunidad de reagruparse, de reclutar y de prepararse. Al mismo tiempo, todas las naciones que luchan contra el terror como si la vida de sus propios pueblos dependiera de ello, recibirán el juicio favorable de la historia. Los regímenes anteriores de Afganistán e Irak conocían estas alternativas y optaron entre ellas. El régimen Talibán era patrocinador y sirviente del terrorismo. Cuando se le confrontó ese régimen escogió el desafío y ya no está más. El presidente de Afganistán, aquí presente hoy, ahora representa a un pueblo libre que construye una sociedad decente y justa, una nación que se ha unido plenamente en la guerra contra el terror. El régimen de Saddam Hussein cultivó vínculos con el terror, en tanto que construía armas de destrucción masiva. Utilizó esas armas en actos de asesinatos en masa y rehusó dar cuenta de ellas cuando el mundo lo confrontó. El Consejo de Seguridad tuvo razón en sentirse alarmado. El Consejo de Seguridad tuvo razón al demandar que Irak destruyera sus armas ilegales y probara que lo había hecho. El Consejo de Seguridad tuvo razón al afirmar solemnemente que habría consecuencias graves si Irak rehusaba cumplir. Precisamente porque hubo consecuencias, y que una coalición de naciones actuó para defender la paz y la credibilidad de las Naciones Unidas, es que Irak es libre y hoy se unen a nosotros los representantes de un país liberado. Los monumentos de Saddam Hussein han sido derribados y no sólo sus estatuas. Los verdaderos monumentos de su régimen y su carácter, las cámaras de tortura y los centros para las violaciones y las celdas carcelarias para niños inocentes, están cerrados. A medida que descubrimos en Irak los campos de matanzas y las fosas comunes revelan la verdadera magnitud de la crueldad de Saddam. El pueblo iraquí enfrenta penurias y dificultades, como toda nación que comienza en el camino de la democracia. No obstante, su futuro promete vidas con dignidad y libertad y eso es un mundo aparte de la tiranía sórdida y perversa que conocía. En toda Irak la vida ha mejorado con la libertad. En todo el Oriente Medio los pueblos están más seguros porque un agresor inestable ha sido removido del poder. En todo el mundo los países son más seguros porque ha caído un aliado del terror. Nuestras acciones en Afganistán e Irak tuvieron el apoyo de muchos gobiernos y Estados Unidos está agradecido con cada uno de ellos. También reconozco que algunas naciones soberanas de esta Asamblea estuvieron en desacuerdo con nuestras acciones. Con todo, hubo, y todavía existe unidad entre nosotros en cuanto a los principios fundamentales y los objetivos de las Naciones Unidas. Estamos dedicados a la defensa de nuestra seguridad colectiva y al progreso de los derechos humanos. Estos compromisos permanentes nos obligan a una enorme tarea, que debemos realizarla juntos. Sigamos adelante. Primero, debemos estar con el pueblo de Afganistán y el pueblo de Irak cuando construyen países libres y estables. Los terroristas y sus aliados temen y luchan contra este progreso porque, por sobre todo, los pueblos libres acogen la esperanza en contra del resentimiento y prefieren la paz, no la violencia. La Organización de las Naciones Unidas ha sido amiga del pueblo afgano, distribuye alimentos y medicinas, ayuda a los refugiados a regresar a sus hogares, asesora en la redacción de una nueva constitución y ayuda a preparar el camino para las elecciones nacionales. La Organización del Tratado del Atlántico Norte se ha hecho cargo de la fuerza de seguridad en Kabul dispuesta por la ONU. Las fuerzas estadounidenses y de la coalición continúan siguiendo la pista y derrotando a los terroristas de al-Qaida y lo que queda de Talibán. Nuestros esfuerzos para reconstruir ese país siguen. Recién propuse un gasto adicional de 1.200 millones de dólares para las tareas de reconstrucción de Afganistán e insto a los países para que continúen aportando a esta causa importante. En Irak las Naciones Unidas llevan a cabo día a día una labor vital y eficaz. Para fines de 2004 más del 90 por ciento de los niños menores de cinco años habrá sido inmunizado contra enfermedades evitables como la poliomielitis, la tuberculosis y el sarampión; gracias a la constante labor y los ideales elevados de UNICEF. El sistema de distribución de alimentos en Irak funciona y reparte casi medio millón de toneladas de alimentos por mes, gracias a la habilidad y los conocimientos del Programa Mundial de Alimentos. Nuestra coalición internacional cumple con sus responsabilidades en Irak. Llevamos a cabo incursiones de precisión contra los terroristas y los focos de resistencia del régimen anterior. Estos homicidas están en guerra con el pueblo iraquí, han hecho de Irak el frente central de la guerra de terror y serán derrotados. Nuestra coalición se ha asegurado que el ex dictador de Irak no vuelva nunca a utilizar armas de destrucción masiva. Actualmente entrevistamos a ciudadanos iraquíes y examinamos los documentos del régimen anterior para averiguar el alcance de sus programas de armas y de su prolongada campaña de engaños. Entrenamos a la policía, a los guardias de frontera y un a un nuevo ejército de iraquíes, de manera que el pueblo de Irak pueda asumir responsabilidad total por su propia seguridad. Al mismo tiempo, nuestra coalición ayuda a mejorar la vida cotidiana del pueblo iraquí. El régimen anterior construyó palacios, mientras dejaba que las escuelas se arruinaban, por consiguiente estamos reconstruyendo más de mil escuelas. El régimen anterior privaba de recursos a los hospitales, por consiguiente hemos ayudado a abastecer y abrir nuevamente los hospitales en todo el territorio de Irak. El régimen anterior creó ejércitos y produjo armas, mientras permitía que la infraestructura del país se desintegrara, por consiguiente estamos reconstruyendo las centrales eléctricas, las instalaciones sanitarias y de suministro de agua, los puentes y los aeropuertos. Yo propuse al Congreso que Estados Unidas suministre financiación adicional para nuestra labor en Irak; el mayor compromiso financiero de ese tipo desde el Plan Marshall. Después de ayudar a liberar a Irak, cumpliremos nuestras promesas a Irak y al ayudar al pueblo iraquí a construir un país estable y pacífico, haremos más seguros a nuestros propios países. El objetivo primordial de nuestra coalición en Irak es la autonomía del pueblo de Irak, lograda en forma metódica y democrática. Este proceso debe desarrollarse de acuerdo con las necesidades de los iraquíes, ni precipitado ni dilatado por los deseos de otras partes. Naciones Unidas puede contribuir mucho a la causa de la autonomía iraquí. Estados Unidos trabaja con amigos y aliados en una nueva resolución del Consejo de Seguridad para ampliar la función de la ONU en Irak. Al igual que en la secuela de otros conflictos, las Naciones Unidas debe asistir en la preparación de una constitución, en capacitar a funcionarios y en la realización de elecciones libres y justas. Ahora Irak tiene un Consejo de Gobierno, la primera institución realmente representativa en ese país. Los nuevos líderes de Irak han demostrado la sinceridad y la tolerancia que requiere la democracia y también el coraje. No obstante, toda joven democracia necesita la ayuda de amigos. Ahora la nación iraquí necesita y merece nuestra ayuda y todas las naciones de buena voluntad deben hacerse presentes y proveer esa ayuda. Toda la región está a la expectativa y toma nota del éxito de un Irak libre. Millones verán que esa libertad, igualdad y progreso material son posibles en el corazón del Oriente Medio. Los líderes en la región verán de frente la prueba más clara, de que las instituciones libres y las sociedades abiertas son el único camino hacia el éxito y la dignidad nacionales de largo plazo. Además, un Oriente Medio transformado beneficiaría al mundo entero, ya que minaría las ideologías que exportan la violencia a otras tierras. Irak, como dictadura, tuvo un gran poder para desestabilizar el Medio Oriente. Irak, como democracia, tendrá un gran poder para inspirar al Medio Oriente. El adelanto de las instituciones democráticas en Irak está sentando un ejemplo que otros, incluso el pueblo palestino, debería seguir. La causa palestina es traicionada por dirigentes que se aferran al poder, alimentando odios antiguos, que destruyen el trabajo productivo de otros. El pueblo palestino merece tener su propio estado -- comprometido a la reforma, a combatir el terrorismo, y establecer la paz. Todas las partes en el Medio Oriente deben cumplir sus responsabilidades y cumplir las promesas hechas en Aqaba. Israel debe esforzarse en crear las condiciones que permitan el surgimiento de un estado palestino pacífico. Las naciones árabes deben cortar el financiamiento y otros apoyos a las organizaciones terroristas. Estados Unidos trabajará con cualquier nación en la región que actúe enérgicamente en bien de la paz. El segundo reto que debemos confrontar juntos es la proliferación de las armas de destrucción masiva. Los regímenes delincuentes que poseen armas nucleares, químicas y biológicas - y los medios para utilizarlas - estarán en condiciones de acudir al chantaje y crear el caos en regiones enteras. Estas armas podrían ser usadas por los terroristas para causar desastres y sufrimientos súbitos en una escala que casi no podemos imaginar. La combinación mortífera de regímenes proscritos, redes del terrorismo y armas de asesinato en masa son un peligro que no puede ignorarse o desear que desaparezca. Si se permite que ese peligro se materialice plenamente, todas las palabras, todas las protestas, llegarán demasiado tarde. Las naciones del mundo deben tener la sabiduría y la voluntad para frenar las amenazas graves antes de que ocurran. Un paso crucial es asegurar los materiales más peligrosos en su lugar de origen. Durante más de una década, Estados Unidos ha trabajado con Rusia y otros estados de la ex-Unión Soviética para desmantelar, destruir o asegurar las armas y materiales peligrosos que quedan de otra era. El año pasado, en Canadá, las naciones del G-8 acordaron proveer hasta 20.000 millones de dólares -- la mitad de esa suma por Estados Unidos -- para combatir este riesgo de proliferación durante los diez años próximos. Desde ese entonces, seis países adicionales se han unido a este esfuerzo. Son necesarios más, e insto a otras naciones a que nos ayuden a enfrentar este peligro. Estamos mejorando también nuestra capacidad de interceptar materiales letales en tránsito. Por medio de nuestra Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, once países se están preparando para registrar aeronaves, barcos, trenes y camiones que pudieran transportar cargamentos sospechosos, y confiscar los envíos de armas o cohetes que suscitan preocupaciones de su proliferación. Estos países han acordado una serie de principios de interdicción, compatibles con las autoridades jurídicas actuales. Estamos trabajando para expandir la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación hacia otros países. Estamos resueltos a mantener las armas más destructivas del mundo lejos de todas nuestras costas, y fuera de las manos de nuestros enemigos comunes. Debido a que los proliferadores utilizarán cualquier ruta o conducto a su alcance, necesitamos la cooperación más amplia posible para frenarlos. Pido hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que adopte una nueva resolución contra la proliferación. Esta resolución debe exhortar a todos los miembros de la ONU a que declaren delito la proliferación de armas de destrucción masiva; a que promulguen controles estrictos de exportación compatibles con las normas internacionales; y que aseguren todos los materiales sensibles que se encuentren dentro de sus propias fronteras. Estados Unidos está preparado para ayudar a cualquier país a redactar estas leyes nuevas, y para asistir en su aplicación. Un tercer reto que compartimos es uno de conciencia. Debemos actuar resueltamente para enfrentar las crisis humanitarias de nuestro tiempo. Estados Unidos ha empezado a llevar a cabo el Plan de Emergencia para el socorro del SIDA, para prevenir el SIDA en escala masiva y dar tratamiento a millones de personas que ya tienen la enfermedad. Hemos comprometido 15.000 millones de dólares durante un período de cinco años para combatir el SIDA en el mundo. Mi país está actuando también para salvar vidas por causa de las hambrunas. Estamos suministrando más de 1.400 millones de dólares en ayuda alimentaria de emergencia y he solicitado al Congreso de Estados Unidos 200 millones de dólares para un nuevo fondo contra las hambrunas, para actuar rápido cuando surjan las primeras señales de una hambruna. Cada país en cada continente debe agregar generosamente sus recursos a la lucha contra la enfermedad y el hambre desesperada. Existe otra crisis humanitaria, que se propaga aunque esté oculta a la vista. Cada año, se estima que de ochocientos a novecientos mil seres humanos son comprados, vendidos, o forzados a través de las fronteras del mundo. Entre ellos hay cientos de miles de niñas adolescentes, y otras de no más de cinco años de edad, que caen víctimas del comercio sexual. Este comercio en vidas humanas genera miles de millones de dólares cada año -- una gran parte de los mismos es usada para financiar el crimen organizado. Hay una maldad especial en el abuso y explotación de los más inocentes y vulnerables. Las víctimas del comercio sexual han mirado muy poco de la vida cuando ya han visto lo peor de la vida - un infierno de brutalidad y temor solitario. Aquellos que crean estas víctimas y ganan con su sufrimiento, deben ser castigados severamente. Los que patrocinan esta industria se degradan a sí mismos y aumentan la miseria de otros. Y los gobiernos que toleran este comercio toleran una forma de esclavitud. Este problema ha surgido en mi propio país, y estamos trabajando para ponerle fin. La ley PROTECT, cuya promulgación firmé este año, declara como delito el que una persona entre en Estados Unidos, o cualquier ciudadano viaje al exterior, para participar en el turismo sexual que incluya a niños. El Departamento de Justicia está investigando activamente a los promotores del turismo sexual y sus patrocinadores, los que pueden encarar hasta treinta años de prisión. Conforme a la Ley de Protección de Victimas de la Trata de Personas, Estados Unidos aplica sanciones contra los gobiernos para disuadir la trata de personas. Las víctimas de esta industria necesitan también la ayuda de los otros miembros de Naciones Unidas. Y ésta empieza con normas claras y la certeza de un castigo conforme a las leyes de cada país. Hoy, algunos países hacen que sea un crimen abusar sexualmente a niños en el exterior. Esta conducta debe ser un crimen en todos los países. Los gobiernos deben informar a los viajeros sobre el daño que causa esta industria, y sobre el castigo severo que recibirán sus patrocinadores. El gobierno de Estados Unidos comprometerá cincuenta millones de dólares para apoyar el trabajo generoso de las organizaciones que rescatan a mujeres y niñas de ser explotadas, y que proveen refugio, tratamiento médico y la esperanza de una nueva vida. Insto a otros gobiernos a que hagan su parte. Debemos demostrar una nueva energía en combatir un mal antiguo. Casi dos siglos después de la abolición del comercio transatlántico de esclavos, y más de un siglo después que la esclavitud fuera oficialmente abolida en sus últimos baluartes, no se debe permitir que la trata de seres humanos, para cualquier propósito, florezca en nuestro tiempo. Todos los retos a que me he referido hoy requieren urgente atención y claridad moral. Ayudar a Afganistán e Irak a tener éxito como naciones libres en una región transformada --eliminar las avenidas a la proliferación -- abolir las formas modernas de la esclavitud -- son las grandes tareas para las que fue establecida la Organización de las Naciones Unidas. En cada uno de los casos, se necesita una discusión cuidadosa, y también una acción decisiva. Nuestras buenas intenciones solamente serán reconocidas si logramos buenos resultados. Como signatario original de la Carta de la ONU, Estados Unidos de América está comprometido con Naciones Unidas. Y demostramos este compromiso al trabajar para que se cumplan los propósitos expresados de la ONU y se dé significado a sus ideales. Los documentos de fundación de las Naciones Unidas y los documentos de fundación de Estados Unidos comparten la misma tradición. Ambos afirman que los seres humanos nunca deben ser reducidos a objetos del poder o del comercio, porque su dignidad es inherente. Ambos reconocen una ley moral que está por encima de los hombres y de las naciones, que debe ser defendida por los hombres y las naciones. Y ambos señalan el camino hacia la paz, la paz que vendrá cuando todos sean libres. Nosotros aseguramos esa paz con valentía, y debemos demostrar esa valentía juntos. Que Dios los bendiga LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |