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Ante
la indiferencia en la política
UNA
MIRADA SOBRE QUÉ ES LO POLÍTICO Los sociólogos al respecto establecen el concepto de la “otredad”
, es decir, el surgimiento del alter ego, la mirada de lo
diferente. Y frente a esa realidad, se manifiesta el
“encuentro” comenzando la necesidad de llegar a acuerdos, para
poder con-vivir. Este simple principio sostiene la base conceptual de lo político,
aunque
en aquella primera etapa del desarrollo de la
sociedad mundial, existiera
la nominación de política para esta interacción. Lo político se fue
conformando ante la necesidad de analizar y decidir sobre temas
fundamentales para establecer un equilibrado con-vivir. Lentamente
y luego de invalorables debates, se aceptó que: - La humanidad
-que vive en la diferencia- requiere la conviencia UNA
MIRADA SOBRE QUÉ ES LA POLÍTICA Por su parte, lo
político hace referencia a los contenidos discursivos que se
expresan en la práctica diaria de los aconteceres del mundo. Esto
lleva a considerar que cuando se aborda, teórica o prácticamente
los procesos de socialización política, la reflexión se
está centrando en el ámbito de lo político, ante lo cual la
discreta diferenciación entre política y político tiene
consecuencias en el plano de la producción de conocimiento de aquélla,
las metodologías de investigación que se privilegien y las teorías
que de ellas se deriven. Fundamentalmente, la relación que debe
mantenerse intensa entre la sociedad civil y la sociedad política. LA
INTERRELACION ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA La
ética, si bien en su formulación se constituye socialmente
-en su carácter
histórico individual y colectivo-
la política en tanto sea para su formulación como para su
realización requiere del acuerdo, del consenso. La política
requiere de la participación y del consenso mientras que la ética
no. Se es un ciudadano respetuoso de los principios morales o un
vulgar delincuente. La
ciudadanía, aceptada como una estructura compleja,
que se desarrolla en un horizonte cultural, ético/político
conocido como civilidad, viene sufriendo
desde finales del siglo pasado la sustitución de
la mayoría de seculares valores éticos, por otras
conductas con rasgos graves como la violencia singular o plural, el
terrorismo, el genocidio de izquierda o de derecha; y en materia
de corrupción, como una característica
-por muchos aceptada y no debidamente penalizada-
en la conducta de dirigentes
de cualquier clase de
actividad en un Estado, (política
o comercial) sea éste
rico o bien en
decadencia económica . Creo
estar releyendo a Gaugin cuando escribió:
“la libertad ya no es una adaptación o variación de
la tradición, exige la ruptura y la revuelta, la destrucción de
las leyes y significaciones heredadas, una creación soberana, una
invención sin modelo”.
La
ética -en todos los
campos de actuación del hombre- ha sido socavada no por el
modernismo como evolución de la sociedad mundial, sino por el
propio capitalismo, lo que ha llevado a las sociedades modernas a
vivir en medio de una crisis cultural y espiritual. LA
EDUCACIÓN COMO FACTOR FUNDAMENTAL Si
existe aprendizaje, deben necesariamente existir enseñanza,
actores educadores, espacios educativos y mediaciones `pedagógicas
que pueden ser reflexionadas desde perspectivas denominadas
enfoques, o modelos o corrientes pedagógicas. Por
tanto, los Estados deben asumir un espacio para pensar la relación
entre educación y democracia, sin que se la restrinja a una
mirada desde la politología que tendría que ver con su característica
como forma de gobierno; la sicología política que abordaría la
manera como se construye el poder, la filosofía política a la
que le “interesará sobre todo estudiar los significados y la
relevancia de los conceptos políticos mediante el empleo de métodos
filosóficos o argumentativos” (Serrano,1998) . LA
CONDUCTA POLÍTICA Es
muy cierto que la política, dentro y fuera del poder, se vuelve más
compleja bajo la influencia de diferentes fuerzas sociales en
constantes pugna por la defensa de sus intereses. Con el
advenimiento de la gran industria y el capitalismo, la organización
de los sindicatos y otras fuerzas sociales, se inició lo que podría
llamarse la socialización de la política. Quiere decir que la
política del poder -que
los políticos creen que es solo de su pertenencia como las
monarquía también lo creyeron en siglos pasados-
tiende cada vez más a considerar los intereses materiales
y morales ya no de una clase determinada, sino de todas las clases
sociales y especialmente los intereses de las clases más débiles.
En
cuanto a un punto específico: el Uruguay, su sociedad está
reclamando al poder político nuevas ideas para ubicarse con
respetable perfil, en
este mundo tan avasallante por su dinamismo y su mentalidad
competitiva; en este mundo donde la división clasista, tanto
entre países como en personas se acentúa; donde la posesión de
la tierra que gracias al sedentarismo agrícola significa riqueza
y poder, se torna tanto para grupos como para individuos en un
medio y en un fin que persiguen ambiciosamente . Se
terminó el tiempo de la improvisación. Hoy aquí, mañana allá;
al final: en ninguna parte. Si bien el cambio es la característica
fundamental de las sociedades humanas, en el campo político el
camino a seguir debe ser bien estudiado, dejando a un lado simpatías
personales, o intereses sectoriales. La
clase política debe comprender que las variaciones en la economía
-tanto nacional como regional y más aún mundial-
producen modificaciones en la educación, en la ética y en
la vida familiar. Por lo tanto, el estudio de cada aspecto del
cambio social es tan importante como el de sus interrelaciones.
Platón es su diálogo del político o del reinado, dice que el verdadero gobierno supone una ciencia, a saber la ciencia de orientar a los hombres y conducir un Estado. Esta ciencia, agrega, es la más difícil de todas. Sin embargo, de otras palabras de su obra “Política”, a pesar de que se le sigue llamando ciencia, aparece más bien como un arte, pues afirma el gran filósofo discípulo de Sócrates: “Por encima de la retórica, hay una ciencia maestra que decide si debe emplearse la fuerza o la persuasión, o si es preciso abstenerse de ambas. Esta es la ciencia del verdadero político, que sin ser orador, manda a la retòrica y se sirve de los oradores”. LA ONDA® DIGITAL |
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