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En junio, escándalo, hoy, consulta
Cómo financiar el Cine Uruguayo:
he ahí el dilema

por Oribe Irigoyen

Fue escándalo en junio pasado, se convierte en ronda de consulta en este mes de octubre. Los ediles del Encuentro Progresista, mayoría de la Junta Departamental de Montevideo , estuvieron en contra en junio ante un proyecto llegado desde sus propias filas. Ahora, en octubre, han resuelto iniciar en esta semana una ronda de consulta con las diferentes partes involucradas. El motivo, un proyecto municipal para financiar la producción audiovisual uruguaya con fondos de un impuesto a las entradas de cine. 

MOTIVO DE ESCANDALO
Cuatro meses atrás, el director de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo, Gonzalo Carámbula, propuso gravar en un 7 % el precio de las entradas de cine extranjero, salvo los films de origen latinoamericano, para fomentar la producción de audiovisuales uruguayos, en particular de cine nacional. 

La agitación fue muy fuerte. Voces de la derecha tronaron "tarifazo". Los medios periodísticos se explayaron sobre el tema. Distribuidores y exhibidores de películas reaccionaron en contra, aduciendo motivos razonables dado lo sensible del mercado cinematográfico ante un posible aumento de precio de las entradas, dijeron comulgar con el fomento del cine nacional y expresaron su intención de propuestas alternativas. Los cineastas nacionales, desde luego, a favor; el aumento no sería mayor a 5 pesos y después de todo, suele haber aumentos de precios de las entradas por motivos bastante menos plausibles. 

El público no fue consultado y no se pronunció, a pesar de que hay alta posibilidad que sea ‚l quien pague el fomento del cine uruguayo, imprescindible y necesario. Entonces, se reabre el debate, acaso esclarecedor y fértil. 

AFILAR LA PUNTA DEL LAPIZ
Algunas precisiones surgen a la vera de esta nota. Son útiles.

La inmensa mayoría de los países que en el mundo son, tienen normativas de las m s diversas para proteger e incentivar la producción del cine nacional. Siempre alguien lo paga: el mercado interno, en el Uruguay es imposible, el Estado, los privados, sponsors, las películas extranjeras, fondos legislados expresamente, etc. Hay para seguir el ejemplo o la imitación, también para combinar o inventar alguna forma inédita. 

El mayor damnificado por el impuesto proyectado sería Hollywood con su hegemónica cuota de 90 % de lo que se estrena en Uruguay. Pero resulta muy difícil, por no decir imposible, meter mano a su taquilla, aún con las mejores intenciones. Incluso, a los distribuidores y exhibidores locales ni se les ocurre retacear las ganancias de taquilla asumiendo el impuesto. Ergo, el impuesto lo pagaría el público con lo clásico: subida de precio del billete. 

Las preocupaciones por una posible retracción del mercado por aumento de precio en las entradas, parecerían ser relativas, puesto que el año pasado hubo un aumento de 6 pesos, no provocado por el cine uruguayo, por cierto, y el negocio mantuvo sus guarismos de asistencia de público.    

Trascartón, una precisión que viene muy a cuento con lo anterior. Con su propuesta Gonzalo Carámbula no inventa nada, no ya en el contexto mundial visto antes, tampoco en el  ámbito de Montevideo. Porque el impuesto proyectado resulta de la modificación actualizada de otro existente de larga data, que gravaba en un 10 % el precio de la entrada a los espectáculos públicos, que los cines pagaron durante largo tiempo y que fuera derogado para ellos en 1995, cuando el negocio cinematográfico en Uruguay padecía una grave crisis. Y que, por ejemplo, los teatros siguen pagando.

Existe pues la costumbre, aunque, se sabe, nadie quiere nuevos impuestos o viejos actualizados. 

Además, hoy, con su promedio anual de m s de 2.000.000 de entradas vendidas, el negocio del cine florece y crece. Una última precisión: sin restar un  ápice de apoyo a la

loable iniciativa de Gonzalo Carámbula, cabría una cuestión o pregunta clave acerca del absurdo de que sea la comuna  montevideana, quien asuma obligaciones en un tema nacional como el cine propio, cuando debiera ser resorte, desvelo o preocupación del gobierno nacional. Este, siempre ha optado por la omisión y el olvido. La prueba está: más de un siglo del invento de los Lumière, empinado en industria del entretenimiento y en el consenso mundial de 7§ arte, y ninguna ley uruguaya que fomente, proteja, impulse o lo que sea en pro del cine nacional. 

UN NUEVO REGLAMENTO
Algún afinamiento y cambios con respecto a la propuesta de junio, ofrece el nuevo reglamento impulsado por Carámbula. Entre ellos cabe destacar la creación del programa "Montevideo Socio Audiovisual" para contribuir al desarrollo del sector audiovisual nacional, que asignar  recursos a las producciones audiovisuales nacionales tanto para cine como para la televisión. También la definición de lo que se considera producción nacional: los productos de realizadores uruguayos independientes, personas físicas o jurídicas con rodaje mayoritariamente hecho en territorio nacional y con participación de técnicos y artistas nacionales. La asistencia económica a los proyectos de los cineastas ser  definida por la comuna y cubrir  de modo parcial el presupuesto de la producción. Esa asistencia deber  ser destinada por los productores del proyecto al pago de honorarios de artistas y técnicos residentes en el país o al pago de servicios de empresas nacionales. El monto del apoyo comunal no deber  exceder el 15 % del total de la producción ni de la quinta parte de la recaudación que se proyecte disponer. En tanto que contra-prestación de la asistencia económica de la comuna, ésta participará  como socio inversor co-productor del proyecto cinematográfico, según el porcentaje de su aporte al presupuesto final del film y sobre los ingresos de los territorios reservados por el productor local. 

En cuanto al fondo creado para esa asistencia económica, estar  formado por la reducción en un 30 % de las exoneraciones de pago de impuestos a los espectáculos públicos, ya visto, de que gozan las exhibiciones cinematográficas. Quedan exceptuadas de ese aporte las películas originarias de los países miembros del Mercosur cuya producción y distribución sean independientes, las exhibiciones declaradas de interés municipal y las programadas por Cinemateca Uruguaya y Cine Universitario en sus salas e instituciones que no tengan finalidad comercial. 

Esos elementos integrar n la ronda de conversaciones propuestas por los ediles del Encuentro Progresista y al decir del propio Gonzalo Carámbula ( diario "El Pa¡s", 22/10/2003 ): Esta no es una fórmula caprichosa de ningún director de la Intendencia. Es una fórmula que se aplica en otras partes del mundo pero si hay otras soluciones, nosotros estamos dispuestos a modificar lo que sea necesario. 

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