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La
ciencia en el Uruguay: Hoy quisiera cambiar el enfoque habitual, no quisiera referirme, como lo he hecho muchas veces, a la vinculación cada vez más estrecha entre ciencia y tecnología . Por fortuna, crece el número de uruguayos seguros de que la ciencia tendrá un rol central para el desarrollo económico del país en las próximas décadas. Pero nos hemos habituado a justificar la necesidad de hacer ciencia en el Uruguay a partir únicamente de su valor económico. En ocasiones identificamos desarrollo con desarrollo económico, y olvidamos que este involucra también, necesariamente, temas políticos institucionales y culturales. Por eso quisiera enfatizar otros aspectos vinculados a la actividad científica, que se dejan de lado con frecuencia. También desearía recordar algunos obstáculos de carácter estructural que enfrenta la investigación científica en el Uruguay y proponer algunas líneas de acción para encararlos. Muchas políticas destinadas a impulsar la ciencia, pero sólo en la medida en que ésta atienda a demandas actuales de la sociedad, son fuertemente distorsivas, y a largo plazo debilitan las capacidades científicas de los países . Los cubanos lo hicieron durante años; hoy han reconocido el error y están cambiando el rumbo. Colombia intento con muchos recursos atacar una serie de problemas tecnológicos, sin desarrollar antes infraestructura científica básica, fracasó. Lamentablemente se ha desvalorizado el valor cultural y social de la ciencia y con ello se la vacía, al menos parcialmente, de contenido. La investigación científica ha proporcionado la visión del mundo que condujo a la gran revolución democrática y al pensamiento critico moderno. El nacimiento de la física moderna, desde Galileo a Newton, fue determinante en la consolidación de las ideas del ilusionismo filosófico y político que en los siglos XVII- a través de pensadores como Spinoza, Rousseau, Voltaire, Condorcet y los enciclopedistas- condujo a la constitución de las sociedades abiertas y democráticas modernas . Y a una visión secular del conocimiento como instrumento esencial del progreso humano, que está en la base de tradición intelectual de Occidente. La ciencia es una forma avanzada de cultura en el sentido más literal de la palabra. Crea y trasmite conocimiento y capacidades para enfrentar exitosamente los desafíos del mundo. También crea, como lo hace el arte productos culturales de carácter espiritual e intangibles, crea sentido y significado . El particular peso y prestigio de la ciencia en muchos países desarrollados, es sin duda producto de su incidencia determinante en el bienestar económico de esas naciones, pero también lo es de un sistema educativo y una tradición cultural que pone a la ciencia en el centro de la reflexión y el debate. Tengámoslo claro : si nos limitamos a enfatizar su potencial valor económico, será muy difícil que la ciencia entre en el corazón de los uruguayos y se incorpore como fuerza determinante de nuestra identidad nacional. Por otra parte, la practica de la investigación científica en Uruguay enfrenta diversos obstáculos. De hecho, hoy estamos pasando por un periodo de estancamiento. El número anual de publicaciones científicas, que se había duplicado entre 1986 y 1998, se estancó a partir de 1999. La mayor parte de los laboratorios no tienen insumos para funcionar. Muchos de estos obstáculos son de carácter coyuntural y pueden cambiar con un poco más de recursos para la ciencia o un poco más de apoyo . Otros son estructurales y solo podrán superarse si se impulsan políticas deliberadas y a largo plazo. Estoy seguro que en el futuro algunos de los problemas coyunturales serán superados, porque basta tener para ello un entorno económico y político un poco más amigable que el actual. Por eso quisiera referirme a los problemas estructurales, porque ellos son el mayor obstáculo que enfrenta cualquier programa de desarrollo científico y tecnológico del país. No puedo ser exhaustivo en el análisis de estos problemas, por lo que me limitaré a mencionar algunos ejemplos. Me voy a referir específicamente a dos problemas estructurales que el país debe enfrenar. En primer lugar , es obvio que un país pequeño como Uruguay tiene problemas de escala. Lo que no es obvio en absoluto, es como enfrentarlos. Las limitaciones de escala tienen múltiples consecuencias: 1) Imponen graves restricciones para desarrollar masas criticas en las áreas que el país requiere. Restricciones que a su vez tienen consecuencias a la hora de proporcionar formaciones sólidas y amplias a nuestros posgraduados. Se tiende a crecer demasiado en ciertas áreas con mayor desarrollo relativo, y nada en absoluto en otras igualmente necesarias para el país. 2) Impiden o dificultan el desarrollo de proyectos científicos que apunten al largo plazo y que apuesten a poner el país en la punta en temas que serán determinantes del éxito de las economías en la próxima década. Por ejemplo, Brasil esta encarando grandes programas de investigación, en áreas como la computación cuántica o nanotecnologías , que involucran decenas de laboratorios distribuidos a lo largo de todo el país y trabajando coordinadamente. 3) Los países de la región de mayor escala , tienen recursos que superan ampliamente la simple relación entre sus PBI. Parece extremadamente difícil que nosotros podamos alcanzar los mismos porcentajes de inversión . En particular, la mayor desventaja se refiere a las posibilidades de atraer inversión privada y a las limitaciones para el desarrollo de centros científicos de excelencia. Cuando los montos totales disponibles son más de 30 veces superiores a los nuestros como es el caso chileno, o casi 100 veces superior como en el caso brasileño, los centros científicos de primer nivel reciben recursos que resultan impensables para nuestro país. No podemos quedarnos tan atrás de nuestros vecinos como para resultar excluidos de participar de proyectos que son apuestas al futuro de enorme valor estratégico. Me parece que es obligación de los científicos adelantarnos a los acontecimientos y proponer nuevas líneas de investigación y desarrollo antes de que se conviertan en lugares comunes o descubrir que la brecha es tan grande que ya no hay nada que hacer. Ya he hecho referencia a las nanotecnologias. ellas transformarán la vida del siglo XXI con nuevos materiales, macromoléculas, nanotubos y fibras de carbono, con increíbles propiedades, y que serán aplicadas a áreas tan diversas como la industria textil, la construcción la electrónica y la aeronáutica, con la característica adicional de que tienen muy bajos requerimientos de materias primas. Es obvio que hace falta elegir, priorizando el desarrollo de las áreas más vinculadas a las aplicaciones, pero sin renunciar a los proyectos de alta tecnología, que involucran un gran volumen de investigación básica; sobre todo cuando estos proyectos se están encarando en la región. En todos los casos estos aspectos nuestra mejor alternativa es la integración , pero la integración no puede depender de la buena voluntad de nuestros vecinos. Necesitamos tener algunos grupos de primer nivel a escala regional, altamente competitivos , que pueden atraer colaboraciones en áreas estratégicas para el futuro científico y tecnológico de la región . dichos grupos son por lo general capaces de captar recursos internacionales, pero necesitan apoyo nacional sobre todo para el arranque. La creación de un Centro de Estudios Avanzados donde se cultiven disciplinas que son una apuesta fuerte al futuro – como alguna de las que he mencionado previamente- puede contribuir a ese objetivo. Dicho centro junto con algunos laboratorios ya existentes en el país, tendrían la posibilidad de transformarse en centros de referencia regionales. Ello debe ser completado con acuerdos internacionales de cooperación en torno a proyectos regionales en temas específicos de largo aliento. Cuando no sea posible tener centros en el país, será conveniente procurar que se creen en la región y asociarnos a ellos, para beneficio de nuestros estudiantes e investigadores. En cuanto a las dificultades para atraer inversión privada, ella esta asociada directamente a la existencia de grandes empresas. En el Uruguay las empresas públicas son prácticamente las únicas con escalas suficientes como para crear laboratorios de investigación y desarrollo. Será por tanto imprescindible procurar que las empresas del estado se dediquen más activamente a la innovación tecnológica. Es interesante recordar el caso de Corea donde el desarrollo tecnológico se realizó en torno a un puñado de grandes conglomerados. Corea es uno de los países con mayor inversión en ciencia, en buena medida con fondos proveniente de esos conglomerados. Por fortuna, en Uruguay empezamos a tener ejemplos de pequeñas empresas innovadoras, pero ¿qué hacen las grandes al respecto? En segundo lugar, el país enfrenta un grave problema debido a las dificultades que ha tenido nuestro sistema público de educación superior para adecuarse a las nuevas demandas que se han producido en todo el mundo en los últimos 50 años. S e esta pasando de sistemas diseñados para la formación de elites profesionales, a sistemas que muchos países desarrollados proporcionan formaciones superiores de algún tipo a más del 70% de los jóvenes . En Uruguay se ha dado este proceso de generalización de la demanda, pero se ha producido dentro de un sistema universitario que ha tendido a mantener sin mayores cambios la misma oferta de carreras y formaciones, y ha debido enfrentar el proceso con recursos muy limitados y prácticamente congelados. En lugar de entrar en una etapa de democratización creciente, capaz de proporcionar capacitación superior a lo que hoy seria más de la mitad de la población activa, hemos entrado en un prolongado proceso de masificación.
Sus características son visibles para todos: - Despersonalización de la enseñanza, - La concentración de grandes números de estudiantes con escasa motivación, debido a una oferta de opciones que no les satisface, y una bajísima porción de egresos frente a los ingresos. Los resultados son la frustración de generaciones de jóvenes y el deterioro progresivo de los niveles de educación que se imparte. Todo ello pone en peligro inminente el futuro de la investigación en el país. Profesores cargados de cursos, estudiantes con formaciones insuficientes, concentración creciente de los menguados recursos existentes en atender tareas de enseñanza sobre todo en los primeros años. Paradójicamente hoy, cuando se ha hecho evidente la necesidad de investigación para el desarrollo nacional, las condiciones para su ejercicio en la Universidad se deterioran. A pesar de que se han creado instituciones como la CSIC y el Pro-rectorado de investigaciones, destinadas a promover la investigación científica, ésta se transforma en un lujo cada vez más difícil de afrontar. No estoy diciendo nada nuevo: las autoridades universitarias lo saben y han procurado encontrar paliativos. Pero este es un gran problema nacional y debe ser encarado a nivel nacional. La única alternativa frente al deterioro progresivo pero inexorable al que, a mi entender, nos enfrentamos si continuamos por el camino recorrido en las últimas décadas, parece ser la diversificación y especialización de las instituciones de investigación superior. No veo opciones entre la apuesta a una democratización real de la educación superior, con más posibilidades para todos, y la apuesta a la calidad. Justamente, se trata de tomar en cuenta a todos los universitarios, procurando formaciones útiles para todos y salidas con diferentes tiempos de estudio. Por otra parte no veo alternativa realista para el desarrollo nacional. No es posible pensar en un país que invierta en investigación dejando de lado la inversión en educación superior. Sin embargo, superar estas dificultades tomará mucho tiempo. Por eso creo que es imprescindible incluir en la agenda de Ciencia y Tecnología del país, medidas de protección a la investigación en la Universidad. El Fondo Nacional de Investigación es un instrumento de estimulo a la investigación en un medio que, debido a la masificación, es cada vez más indiferente – cuando no hostil- al ejercicio de la ciencia . Es necesario extenderlo a todos los investigadores , unos 500 de acuerdo al llamado anterior. Además debemos procurar que más jóvenes permanezcan en la Universidad haciendo investigación; para ello el PEDECIBA ha propuesto la creación de un Fondo para la Protección del Talento Científico Nacional, que facilite la inserción de jóvenes investigadores. También considero necesario que se establezcan estímulos para las Facultades que hacen investigación sean protegidas de las restricciones presupuestales impuestas por la masificación. En otros países, donde los recursos destinados al fomento de la ciencia son obviamente más abundantes, un porcentaje , usualmente llamados overheads en países sajones, son un fortísimo estímulo para que muchas universidades de los países desarrollados apoyen la investigación . Concluyo: para definir políticas científicas es necesario pensar a largo plazo. No nos podemos quedar en un diagnostico de necesidades inmediatas de algunas empresas innovadoras. El país debe cambiar tanto en lo económico como en lo social y lo cultural. Tales cambios dependerán del desarrollo científico que estemos en condiciones de alcanzar, pero este a su vez no puede darse en forma aislada. En particular, tal desarrollo no será posible sin una mejora sustancial de los niveles de educación de los uruguayos. Por eso una agenda de ciencia y tecnología debe estar acompañada por una agenda de cambio del sistema de educación superior. Ponencia del Dr Gambini, En una mesa redonda organizada por la Asamblea del Claustro de la Facultad de Ciencias - 7-2003 sobre: "Política de Ciencia y Tecnología en el Uruguay" ( Anuario 2003 F. C.) Dr. Rodolfo Gambini: Profesor titular de Física Teórica en la Facultad de Ciencia, de la Universidad de la Republica. LA ONDA® DIGITAL |
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