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Siglo
XXI:
Un
mapa geopolítico del mundo realizado en cualquier época no
traduce una simple operación aritmética de suma de Estados. En
el siglo XX, en 1914, antes de la guerra mundial, eran 62. En
1946, sumaban 74. En 1999 se integraban a la ONU 193. ¿En el
2050?. La mayor interrogante se sitúa en establecer las
consideraciones respecto a si el Estado - Nación mantendrá todos
sus poderes o bien, como señalan reconocidos analistas, él se irá
lentamente restringiendo, ante la presencia de nuevos actores en
el escenario mundial y, particularmente, ante el gran poder económico
globalizante de las empresas transnacionales. Luego
de la paz de Versalles, mi generación estudiaba historia y
geografía con un atlas que luego, medio siglo después, mis hijos
descartaron "por antiguo". Hoy, mis nietos están
conociendo, en muchos continentes (europeo, asiático y africano)
los contornos de Estados que "no existían políticamente"
en la época de sus padres. La finalización de la "guerra fría"
permitió nuevos cambios -algunos muy radicales- en el escenario
mundial. Esto repercutió, lógicamente, en el análisis y la
proyección geopolítica mundial. "Los
diferentes países y regiones del globo considera Paul Kennedy-
están estructurados de diferente manera (en términos de
emplazamiento geográfico, niveles de cualificación de la población,
recursos nacionales, activos fijos) y están mejor o peor
preparados para responder a los retos transnacionales a los que
todos se enfrentan. Es más, en el seno de un determinado país
las estructuras pueden hacer que el impacto de una nueva tecnología
sea más severo o más beneficioso- que en otro país con
estructuras diferentes: la agricultura biotecnológica, para
ofrecer un ejemplo obvio, puede ser beneficiosa en un país de
alta tecnología e importador de alimentos como Japón, pero es
potencialmente desastroso para países en vías de desarrollo como
Ghana o Costa Rica, que dependen de la exportación de cultivos.
El simple hecho del lugar en que un pueblo se encuentra situado en
este planeta y de lo abundantes que sean sus recursos humanos y
tecnológicos, afecta en gran medida sus perspectivas a la hora de
enfrentarse a las inminentes transformaciones globales". Desde
la lectura de "La riqueza de las naciones" de Adam Smith
(1776) hasta el más reciente libro de Zbigniew Brzezinski
"El gran tablero mundial" (1998), se van presentando
fundadas como discutidas opiniones de economistas, geopolíticos,
financistas, inversores, etc., respecto a: "El enfrentamiento
norte-sur: un polvorín en el mundo moderno" (L. Emerij);
"En busca de un mundo mejor" (K.R.Popper); "La
reinvención del gobierno" (D. Osborne y T. Gaebler);
"Soberanía: un principio que se derrumba" (R. Bergalli
y E. Resta (comps.); "Visiones del futuro" (R.L.
Heilbroner); "Por un futuro alternativo" (P. Kelly;
"El marketing de las naciones" (P. Kotler y otros); para
citar algunos conocidos ensayos . 2.
El conflicto de Kosovo y la OTAN Es
opinión aceptada, que el conflicto de Kosovo ha permitido
redibujar los grandes objetivos de los países-potencia en política
internacional, en particular de la Unión Europea y los Estados
Unidos, socios en la OTAN. Pero la finalidad, las intenciones, el
verdadero alcance de los objetivos de esa guerra, deben ser
encarados en perspectivas diferentes. "Para
Europa, Kosovo no tiene ningún interés estratégico", pues
para la UE, la capacidad estratégica teórica de un territorio
reside en su capacidad de exportar molestias: caos político,
pobreza crónica, emigración clandestina, delincuencia, acciones
de mafias de cualquier tipo, etc. Para
Estados Unidos, Kosovo carece también de interés estratégico,
pues su control no aporta ningún tipo de ventaja: en lo militar,
en cuanto a recursos prioritarios, como ruta comercial vital.
Situación contraria al "teatro" que se presenta en los
Balcanes asiáticos, ante la importancia de las grandes reservas
de gas y petróleo del Mar Caspio. Sin embargo, el gobierno de
Washington -y el Pentágono- participaron activamente en el
conflicto de los Balcanes, por otras razones más trascendentes.
Para Estados Unidos lo que estaba en juego era la razón de
existir de la OTAN, pues Europa viene demostrando que aun no está
plenamente unida y que para encontrar una factible solución al
conflicto de Kosovo, las potencias europeas debieron admitir los
puntos que habían rechazado en la Cumbre de Rambouillet: el
acuerdo de paz con Belgrado, firmado bajo la autoridad de la ONU y
por decisión del Consejo de Seguridad. Señala
Eric Hobsbawn que "la novedad de la situación que se ha
creado en los Balcanes es que la línea divisoria entre conflictos
internos y conflictos internacionales ha desaparecido o tiende a
desaparecer. Y eso quiere decir que la diferencia entre guerra y
paz, estado de guerra y estado de paz, también se ha
difuminado". Concuerda con Norberto Bobio cuando el político
italiano manifiesta: "La verdadera pregunta es si la guerra
de Kosovo ha sido una guerra legal según las reglas del pasado.
La respuesta es no. Las viejas reglas de la guerra y la paz, que
distinguían los conflictos internos de los internacionales, han
sido vulneradas y no me parece en modo alguno que vayan a ser
restauradas en breve plazo". El
francés Lionel Jospin ha declarado que se trató de "Un
combate por la civilización". Hay quienes defienden la
intervención de la OTAN "por motivos humanitarios". La
realidad es que el principio de soberanía, tal como está
definido en el artículo 3º de la "Declaración de los
derechos del hombre y del ciudadano", de agosto de 1789,
miles de bombas lo redujeron a "letra muerta" el 24 de
marzo de 1999. Variadas
interrogantes han surgido en el debate político y académico
internacional luego de la intervención en Kosovo. ¿La autoridad
de la ONU con su Consejo de Seguridad es precaria en la
actualidad, por cuánto su estructura se diseñó para controlar
la situación mundial luego de 1949, ante un mundo dividido en
bloques militares? ¿La ONU puede debatir y tomar decisiones
acertadas, confiables, en un mundo globalizado económicamente,
con conflictos tan variados como asimétricos.? ¿El
Consejo de Seguridad de la ONU, tiene legitimidad, cuando la mayoría
de sus Miembros no representan hoy en día el poder político,
económico y militar que una vez poseyeron en el mundo? Las
Naciones Unidas, como actualmente están organizadas, no están en
condiciones de funcionar en el siglo XXI. Y
las preguntas se van acumulando: "Cómo conciliar los términos
"causa humanitaria" y "uso de la fuerza"?. ¿Puede
haber "bombardeos éticos" cuando hay, por error, víctimas
civiles?. ¿Se puede hablar de "guerra justa" cuando la
desproporción militar y tecnológica entre los bandos es tan
grande? ¿Qué respuesta moral, la legítima de los kosovares,
puede suponer la destrucción de los serbios? ¿Hasta que punto es
lícito intervenir en Kosovo, por causas humanitarias,
despreciando la soberanía de un país y la autoridad de la ONU y,
no hacerlo en Chechenia, Nigeria, Sudán, Sierra Leona, Zaire,
etc.? ¿Cuáles son y dónde tienen que darse las situaciones límite
para intervenir?. El
conflicto abierto en Yugoslavia -por la decisión anglosajona, no
europea, de Gran Bretaña y Estados Unidos-, y que fuera asumido
por la OTAN, le ha facilitado a ésta establecer un nuevo marco
para su accionar. La Alianza Atlántica, desbordando el escenario
europeo occidental procura controlar el vasto territorio euroasiático.
Su mirada abarca desde Lisboa hasta Vladivostok. Últimamente,
la OTAN por sugerencia de su principal socio Estados Unidos ha
decidido acercarse a costas latinoamericanas y del Caribe. La
operación "Relieve Discomfort" (RD.01) se realizó del
18 al 22 de febrrero 2001, en la isla caribeña de Curazao
"en preparación para el caso de desastres naturales",
según indica el objetivo del Pentágono, participando siete
barcos de guerra de Canadá, Dinamarca, Alemania, Holanda, España,
Inglaterra y Estados Unidos. Queda
como "asignatura pendiente" para el actual Secretario de
Estado Colin Powell , la "cuestión del canal de Panamá",
zona de gran importancia geopolítica, ante el incremento de la
presencia y participación china en el área entregada por Estados
Unidos al control del gobierno panameño a finales de 1999. 3.
La viabilidad estratégica del Estado-Nación Luego
de la caída del simbólico "muro de Berlín", el poder
internacional comenzó a redistribuirse en un sentido restrictivo.
Estados Unidos es la única potencia que ha consolidado su poder.
Estratégica y militarmente ha definido su "papel hegemónico
global". En el campo económico y tecnológico aun existe un
cierto equilibrio entre centros de poder que se destacan en
Europa, Japón, y que a través de empresas transnacionales
procuran establecer una relación de interdependencia con Estados
Unidos, sin descontar la importancia de China. En
un sistema globalizado como el actual, el poder relativo que
ostentan países en desarrollo se debilita vertiginosamente,
produciéndose una selección de la viabilidad del Estado-Nación.
Tan sólo, los menos, conservarán simbólicamente ese título, ya
que los más, no tendrán ningún peso en la mesa de negociación
del poder mundial e incluso regional. Estos últimos podrán ser
considerados como semi-Estado, sin el menor juego
interdependiente, sometidos a la influencia de potencias
regionales y globales, merecedores de una asistencia internacional
para el desarrollo, confinados en una especie de "sala de
cuidados intensivos" internacionales, destinada a evitar un
proceso de descomposición socio - política que desestabilice una
subregión o región. Lester
Thurow en el último capítulo de su libro "Head to head",
se pregunta: "Quien dominará el siglo XXI?". Considera
que en la carrera económica de este mundo multipolar (en ese
campo) , alguna de las grandes potencias tal vez se adelante a las
restantes. Quien lo logre, tiene probabilidades de permanecer en
la vanguardia y ese país o esa región del globo, se adueñará
del siglo XXI, tal como Gran Bretaña se apoderó del siglo XIX y
Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XX. Afirma Thurow:
"Es probable que el siglo XXI se caracterice por la
existencia de un líder económico definido, pero no por la
existencia de un país que se imponga a todo el resto del
mundo". Los
objetivos geopolíticos hegemónicos globales de Estados Unidos. La
posición hegemónica global de Estados Unidos, que comienza a
gestarse a partir de la segunda mitad del siglo XX, es algo
novedoso en el sistema internacional. A lo largo de la historia
mundial, ningún sistema ejerció una hegemonía global. Las
hegemonías regionales , también, han sido escasas. Se comenzó a
hablar de ella en el siglo XVIII. "La hegemonía británica,
que fue muy intensa en lo económico, en lo cultural y, en ciertos
aspectos, también en lo militar (Gran Bretaña dispuso de una
flota mayor que todas las demás flotas del mundo juntas), nunca
fue tan fuerte como para incitar a Gran Bretaña a organizar el
mundo. Los ingleses hicieron lo posible para regularlo de acuerdo
con sus intereses, pero no para dominarlo". Tampoco
existió hegemonía española en el siglo XVI, ni francesa en el
siglo XVII aunque Luis XIV -el Rey Sol- se acercó a ella. Napoleón
y Hitler, como conductores de un Estado lograron por poco tiempo
dominar tan sólo gran parte de un continente, pero nunca la política
mundial. Un
sistema democrático no puede ejercer una hegemonía global. En
la década del ´90, reconocidos analistas en estrategia, geopolítica,
ciencia política de los Estados Unidos, han publicado importantes
libros referidos a la evolución del poder internacional y,
particularmente al papel que le corresponde ejercer a Estados
Unidos en "El gran tablero mundial" como lo define
Zbigniew Brzesinski. En
abril de 1997, este reconocido analista, considera que Eurasia al
mantener su importancia geopolítica, -destacada a principios del
siglo XX por el inglés H. Mackinder- lleva a los Estados Unidos a
priorizar en su agenda de política exterior tan importante
espacio continental, pues Eurasia es "el tablero en el que la
lucha por la primacía global sigue jugándose y esa lucha
involucra a la geoestrategia: la gestión estratégica de los
intereses geopolíticos". Considera que a partir de la
Primera Guerra Mundial -que fue una guerra europea, no una guerra
global- "Europa iría dejando progresivamente de ser un
sujeto para convertirse en un objeto de la política
global"."La era europea en la política mundial llegó a
su fin en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial". Siguiendo
con el análisis, Brzezinski considera que los años de la
"guerra fría" estuvieron dominados por la lucha entre
los Estados Unidos y la Unión Soviética por la supremacía
global. "En algunos aspectos, esa lucha representó el
cumplimiento de las teorías más caras a los geopolíticos:
enfrentaba a la principal potencia marítima mundial, dominante
tanto sobre el océano Atlántico como sobre el Pacífico, a la
principal potencia terrestre mundial, la fuerza suprema en el
territorio asiático. La dimensión geopolítica no podía haber
quedado más clara: América del Norte versus Eurasia disputándose
el mundo. El ganador dominaría verdaderamente el globo. No había
nadie más que pudiera obstaculizar el camino, una vez que se
alcanzara, finalmente, la victoria." El gobierno de
Washington, alcanzaría a ejercer la hegemonía mundial. A juicio
del analista, tal objetivo fue logrado sin aparente rival. Sin
embargo, Brzezinski se pregunta: "Pero, ¿seguirá siendo así
en el futuro?" El
brasileño Helio Jaguaribe analizando el nuevo orden mundial,
afirma que "Estados Unidos no tiene una supremacía, su poder
es inestable. La superación del bipolarismo, por la implosión de
uno de los contendientes (la ex URSS) dejó a Estados Unidos como
la única superpotencia, pero no se puede hablar estrictamente de
que ejerza una clara supremacía mundial, a pesar de su poderío
en todos los órdenes." Para Jaguaribe, hay un atisbo de
oposición por parte de países como Francia y Alemania o la Unión
Europea en su conjunto; inclusive China. Pero no alcanza a
constituirse como un polo de contrapeso. Como consecuencia
asistimos al "unimultilaralismo", que para el analista
brasileño traduce: "una unipolaridad con reminiscencias del
multilateralismo". Volviendo
a Brzezinski, "Los tres grandes imperativos de la
geoestrategia imperial son los de impedir choques entre los
vasallos y mantener su dependencia en términos de seguridad,
mantener a los tributarios obedientes y protegidos e impedir la
unión de los bárbaros". Por tanto, para la política
exterior estadounidense se hace imperativo identificar y proteger
a los pivotes geopolíticos euroasiáticos clave de la posguerra
fría, lo que se presenta como un aspecto crucial para la
geoestrategia global de Washington. "En
conclusión - dice este autor- desaparecida la Europa de Yalta, es
esencial que no se produzca una regresión a la Europa de
Versalles: Por lo tanto, la principal meta geoestratégica de los
Estados Unidos en Europa se puede resumir en pocas palabras:
consiste en consolidar, a través de una asociación trasatlántica
más genuina, la cabeza de puente estadounidense en el continente
euroasiático para que una Europa en expansión pueda convertirse
en un trampolín más viable para proyectar hacia Eurasia el orden
internacional democrático y cooperativo". El
alcance y la penetración del poder global estadounidense en al
actualidad son únicos. Controla todos los océanos y los mares
principales del mundo. Tiene la supremacía en los cuatro ámbitos
decisivos del poder global: -
En el militar con un alcance global inalcanzable 4.
Santa Fe IV" y el futuro de América Latina y el Caribe El
"Grupo Santa Fe" del Partido Republicano de los Estados
Unidos, ha ido elaborando en las últimas décadas cuatro
documentos básicos donde se plantean y analizan los puntos más
sensibles en el ejercicio de gobierno de Washington por parte de
esa corriente política. En
el reciente período electoral, se conoció el documento
"Santa Fe IV", elaborado por Gordon Summer Jr., Rachel
Ehrenfeld, David Foster, Sol Sanders y el geopolítico Lewis A.
Tambs. En
el capítulo sobre los intereses de Estados Unidos Unidos en América
Latina, destacan los autores lo que denominan "Las nueve
D": Defensa, Drogas, Demografía, Deuda, Desindustrialización,
Democracia Populista, Desestabilización, Deforestación,
Declinación de Estados Unidos. En
DEFENSA, el documento indica, entre otros conceptos: "Pero la
cuestión clave cuando se discute la defensa del hemisferio es ¿cuál
es la amenaza? Como se discutió en Santa Fe I, II y III, antes
Estados Unidos enfrentaba una amenaza relativamente bien definida,
que era comprensible para el americano medio. En la actualidad
esta amenaza se ha vuelto infinitamente más complicada y difícil
de definir. También, parecería que ha surgido en escena una
nueva amenaza al hemisferio de singular fuerza: los comunistas
chinos. Hicieron una aparición importante en Panamá y han
reemplazado a los soviéticos en el Caribe". Señala el
documento : "los dos puertos, en el extremo Atlántico y Pacìfico
del canal, están en manos de la Compañía Hutchinson Whampoa,
una empresa que tiene vínculos muy estrechos con Beijing."
En este punto, Santa Fe IV, plantea los principales elementos
geoestratégicos que siguen siendo importantes para la seguridad
nacional de Estados Unidos: "1. Control de los estrechos atlánticos.
2. Uso del canal de Panamá. 3. Una ruta sureña segura alrededor
del Cabo de Hornos. 4. Seguridad de que los países del hemisferio
no son hostiles a nuestras preocupaciones de seguridad nacional.
Además, que los recursos naturales del hemisferio están
disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales. Una
"Doctrina Monroe", si quieren". En
el tema Drogas, luego de hacer una severa crítica a la posición
de reconocidas figuras como George Soros, Robert McNamara, Walter
Cronkite; Fundaciones, políticos y académicos que se han
manifestado a la "cacofonía de la legalización", el
Documento indica que: "La realidad geopolítica es que el tráfico
de drogas reconoce cada vez menos fronteras nacionales. La
guerrilla colombiana amenaza regularmente con ejercer represalias
en los países vecinos dispuestos a ayudar a Estados Unidos a
combatir el tráfico de drogas." "Nuestra meta debe ser
un enérgico esfuerzo para impedir que el narcoterrorismo
desestabilice la región y se produzca la "colombianización"
de los países vecinos". En
relación a la Demografía, considera que "el poder demográfico
es crítico en las Américas. La población de 171,8 millones de
habitantes de Brasil sobrepasa la de la América del sur española
que totaliza 164,8 millones .Similares condiciones existen en América
del Norte, donde las población de Estados Unidos de 272,6
millones de habitantes sigue sobrepasando la de América Central,
México y el Caribe que llega a 159,9 millones. En cuanto al año
2000, América Latina disfruta de una ventaja récord de unos 487
millones frente a 273". El tema principal se centra en los
indocumentados que por diversos motivos procuran entrar en los
Estados Unidos. Una situación crítica llevó en 1980 a
establecer la "Operación Jaque Mate" enfrentada a la
consigna sandinista "Revolución sin fronteras" . En
Santa Fe IV se expresa: "En consecuencia, el poder demográfico
cuenta en América del Sur, en Eurasia y en América Central,
donde Estados Unidos representa las puertas del cielo para
millones de inmigrantes hispanos. ¿Debería continuar este
ingreso masivo, que trae olas de narcóticos ilegales?. Las
preguntas son: ¿permitiremos que continúe esta inundación? ¿Será
asimilado e integrado este flujo a la cultura y la sociedad
norteamericana? ¿O servirá como involuntario instrumento de
desintegración y de caos económico y social?" En
la "D" de Deuda, luego de hacer una síntesis
histórica de la correspondiente a los países de América Latina,
considera que ésta y el Caribe "están gravemente endeudados
al entrar en el nuevo milenio. Por desgracia, Estados Unidos también
carga con el grave peso de una deuda pública de U$
5.646.486.691,13 al 1º de junio de 2000. mientras que el déficit
comercial de 1999 subió a un récord de unos U$ 300.000 millones
Estados Unidos, en consecuencia, está a merced de los acreedores
extranjeros, así como de aquellas personas de afuera que tiene dólares
estadounidenses en efectivo como divisa de reserva". La
Desindustrializacion, definida como la transferencia de fábricas,
plantas de montaje y otras instalaciones mecánicas,
fundamentalmente a las maquilas mexicanas, y a otros países
latinoamericanos llevó a un desempleo muy grave y fracaso en la
"Iniciativa de la Cuenca del Caribe" (CBI) integrada a
los intereses de Estados Unidos.. La desindustrialización
considera el Documento –por factores de seguridad pública-
"está acelerándose y los grandes perdedores son Argentina,
las repúblicas de la CBI y Estados Unidos que se vio todavía más
debilitado con el Tratado de Kyoto (Clinton-Gore) de 1997, el cual
impuso graves regulaciones ambientales a los fabricantes
norteamericanos pero eximió de ellas a las naciones en
desarrollo. Brasil y México, apoyados por inversores de Estados
Unidos, Lejano oriente y Europa son los ganadores". "No
es extraño que la democracia populista posterior a la Guerra Fria
esté en pleno surgimiento". Democracia
Populista . El documento Santa Fe IV, luego de realizar un análisis
crítico de lo sucedido en Argentina: "Las políticas de
Menem, tan diferentes de las de Perón, fracasaron en resolver
gran parte de los problemas de la Argentina. Muchos ciudadanos se
encontraron sin empleo y sin referente político, sino tan
desesperados como los descamisados de los años anteriores a Perón".
Respecto a Venezuela, donde durante muchos años la política
partidaria ha sido nominalmente democrática y blanda, considera
que en la actualidad, "Los capitostes de la prensa han
intentado definir a Chávez como un peronista o un fidelista.
Pensemos mejor en Chávez como un Huey Long en uniforme, un
populista que tiene ambiciones para sus votantes y para sí mismo.
Apoyándose en el bolivarismo, aspira a formar la "Gran
Colombia", probablemente como república socialista".
Santa Fe IV, destaca a México como "un excelente ejemplo de
la globalización del capital posterior a la Guerra fría."
"Con el triunfo de Fox en las elecciones de julio de 2000, es
posible que veamos el comienzo de la transformación del tema del
trabajador mexicano en Estados Unidos en un tema importante dentro
de la política mexicana". "En consecuencia, la
democracia populista posterior a la Guerra Fría domina América
Latina desde el Cabo de Hornos hasta Río Grande y está empezando
a introducirse en Seattle, Eashington DC., Toronto y Millau,
Francia." En
relación a la Desestabilización, en la política
continental, los autores de Santa Fe IV acusan al gobierno de
Clinton en dejar "un entorno de inestabilidad y
desestabilización potencial -en América Latina y en el mundo en
general- que incidirá en la capacidad de gobernar de la próxima
presidencia norteamericana". Esta situación se debe -a
criterio de los autores del Documento- a que, "nunca la
capacidad norteamericana de autoengaño ha ido tan lejos en temas
como las negociaciones extendidas para lograr una "transacción
exitosa", sin examinar si la mentada negociación exitosa no
se está convirtiendo en un fin en sí misma. En ninguna parte
resulta esto tan evidente como en Colombia, a pesar de que, lo
mismo ha ocurrido en el caso de Irlanda, medio Oriente y los
Balcanes, donde alentamos a un gobierno a que aceptara renunciar a
su soberanía sobre grandes zonas de su territorio para
entregarlas a asesinos terroristas y vinculados con las drogas,
como un método de resolver un problema inmanejable". En síntesis:
la intervención debe ser mucho más directa. La
Desforestación, es considerada en el Documento como "sólo
el primer paso en una cascada de efectos que tiene como
consecuencia la desertificación, el desplazamiento económico, la
enfermedad y los deslizamientos de barro, como lo demostró el
huracán Mitch en Honduras." "Cuando un habitat se
fragmenta, su diversidad ecológica declina". La preocupación
sobre este tema, está íntimamente relacionada con el punto 4 de
DEFENSA: "Además, que los recursos naturales del hemisferio
están disponibles para responder a nuestras prioridades
nacionales. Una "Doctrina Monroe", si quieren". Finalmente, se considera La Declinación De Estados Unidos. "El tono de Santa Fe IV no pretende ser negativo, pero es preciso enfrentar la realidad de que, desde 1993, la declinación de Estados Unidos se ha precipitado. El poder del país se basó ante todo en este hemisferio . . . a veces llamado Fortaleza América. Tanto Wilson como Franklin D. Rooselvelt consolidaron la base del poder norteamericano en este hemisferio antes de comprometerse en Europa o Asia." "Los esfuerzos por convertir el "verde" del Ejército en el "azul" de las Naciones Unidas plantean la pregunta de cuántos hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas están dispuestos a morir por la bandera de las Naciones Unidas. Estados Unidos está en una cuesta resbalosa que apunta a la pila de cenizas de la historia. El resto del mundo mira con asombro cómo nuestro impulso hacia la gratificación instantánea es aprovechado por nuestros opositores, que están adoptando el enfoque estratégico de largo alcance, tal como articuló Eugenio Ravines en su "Camino de Yenán". LA ONDA® DIGITAL |
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