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Del ayuno
a la necesidad de comer
IBERMEDIA Y EL AYUNO - El pasado lunes 17, tres cineastas uruguayos - Walter Tournier, realizador de cine de animación de prestigio internacional, Ricardo Casas, documentalista y Luis Nieto, autor de tres largos de ficción - y la productora Elena Roux, iniciaron su ayuno de protesta, al que se sumó en solidaridad la realizadora Beatriz Flores Silva haciendo lo propio en Bruselas. La medida fue adoptada en medio de la reunión de los países miembros de Ibermedia en Buenos Aires, quienes debían o no aprobar el plan de pagos de su morosidad que propuso el gobierno uruguayo - pagar 10 mil dólares durante 10 meses -. Los miembros de Ibermedia, que entienden y aprecian mejor al cine uruguayo que las tiendas oficiales uruguayas, luego de hacer constar la reprobable mala conducta pagadora de Uruguay, aceptaron la refinanciación, apoyaron la concreción de proyectos uruguayos ya aceptados, que estaban en peligro, y resolvieron financiar los proyectos uruguayos que sean premiados - 5 proyectos presentados este año por los productores nacionales. Según la secretaria general de Ibermedia, Elena Vilardell, la excepción se realiza en mérito a la destacada tradición de los productores uruguayos, quienes han obtenido varios premios con films financiados por Ibermedia - se refería a En la puta vida, Corazón de fuego, y días pasados a los 3 premios de El viaje hacia el mar en Huelva -. Y señaló que la cinematografía uruguaya, y en especial sus cineastas, no pueden ser rehenes de los incumplimientos del gobierno. Sic. No está demás presentar a Ibermedia. Creado en noviembre de 1997, este organismo comprendía a 11 naciones iberoamericanas - Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, España, México, Perú, Portugal, Uruguay, Venezuela, con el objetivo de financiar proyectos cinematográficos de esos países. Por un sistema de concursos, Ibermedia maneja un presupuesto anual de alrededor de 3 millones y medio de dólares para financiar las propuestas premiadas, con aportes de los países miembros, entre los cuales España financia casi el 50%, México concurre con 500.000 dólares, Brasil y Argentina contribuyen con 200.000 dólares, Uruguay y los restantes países aportan el mínimo de 100.000 dólares. Además de la decisiva función del FONA, Ibermedia ha tenido un papel muy importante para la existencia de la cinematografía nacional. Hasta ahora, Uruguay invirtió en Ibermedia 367.000 dólares, en tanto que las producciones uruguayas recibieron 941.000 dólares. TRES FRENTES DE COMBATE - Con momentáneo final feliz, Uruguay puede volver a olvidarse de pagar, los cineastas deben atender otros dos frentes de batalla para seguir subsistiendo. El segundo frente no es en Normandía, ocurre en la Junta Departamental de Montevideo, con algunos aledaños. Se trata del agitado debate, sin zafarrancho de combate, por ahora, en torno al proyecto del Departamento de Cultura de la IMM. de reactivar un viejo impuesto del 10% al precio de las entradas a los espectáculos públicos, del cual fueran eximidas en un 100% las salas de cine en 1995, tiempo de malos negocios para el celuloide, y de actualizarlo al 7%. Sin embargo, otros pagan el viejo impuesto, los teatros, por ejemplo, incluso independientes. Se sabe que éstos son ricos, en cambio los exhibidores y distribuidores de cine y sus socios las Mayor de Hollywood no lo son. Van a tener que subir el precio de las entradas. Eso es horrible si se trata de fomentar el cine nacional y no por razones de ganancia, como ocurrió no hace mucho. Ninguno de los muchos escandalizados y objetores de conciencia de ahora protestó en esa oportunidad. En el tercer frente, los cineastas deben estar vigilantes con militancia al hombro para que el FONA ( Fondo Nacional del Audiovisual ) siga funcionando. Ese convenio con los canales de televisión de un canon de un dólar anual por abonado, suma mínima de ganancias millonarias, ha sido decisivo desde 1997 para el cine nacional. Aunque los canales practican la renuencia a pagarlo y pueden reiterarse. Estos dos últimos frentes ya han estado en la mira de La Onda, lo volver n a estar tal como vienen las noticias de la línea de fuego. REFLEXIONES MAL INTENCIONADAS - Ante este panorama de dificultades y tropiezos en el arte y patetismo - el episodio de Ibermedia lo es, además de provocar vergüenza ajena - de hacer cine en el Uruguay, se puede reflexionar con resignada benevolencia. Y constatar que, en toda la historia uruguaya, el Estado siempre tuvo un muy escaso interés por el arte y la cultura nacionales, también por la identidad e imaginario colectivos que ellos construyen. Los ha considerado un lujo innecesario. Pero estos episodios del cine uruguayo legitiman reflexiones sin benevolencia, capciosas o malintencionadas. Si los cineastas uruguayos fueran banqueros o ganaderos, no sólo tendrían leyes y decretos que los ampararan, sino que accederían a créditos oficiales de 5, 10 o 15 millones de dólares, con los cuales podrían hacer películas con comodidad, guardarse el dinero, comprarse una camioneta 4X4 u otras variables de la buena vida sin descartar el vaciamiento de bancos. Tienen, en cambio, que hacer huelga de hambre por 100.000 dólares. Detrás de esto existe una concepción rancia del Uruguay y sus mitos como estado, retrogradada, a pesar de José Batlle y Ordóñez y su dimensión de estadista, al siglo XIX con sus bancos, vacas y agro creciendo a la que te criaste, en la cual el cine es una novedad pasajera de 108 años. Pruebas al canto: Nueva Zelanda, país situado al igual que Uruguay en la ubérrima zona de praderas y pasturas de los paralelos 30 y 35, con territorio y población similares, dedicado a lo mismo, ganado y cereales, pero m s a trasmano de los centros comerciales del mundo, sin embargo, ha desarrollado un volumen de negocios que es 6 veces el de Uruguay. Un tema de competencia, aptitud, eficacia para ponerse al día con el mundo. La otra reflexión posible es que esa misma concepción del Uruguay, no sólo es omisa con el arte y la cultura nacionales, sino que los ve como su enemigo. En la medida en que, desde hace décadas, la inmensa mayoría de los artistas e intelectuales uruguayos se alinean en la izquierda política, - más allá de que exista algún número de ellos, incluso cineastas, en filas tradicionales -, el trato que reciben el arte y la cultura por parte de los gobiernos hace creíble y consistente esa tesis. A los enemigos no se les allana el camino, se les pone obstáculos. Pagina
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