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Territorios en transformación
Del MERCOSUR al ALCA

por el prof. Bernardo Quagliotti de Bellis

Tres hechos importantes han movido  -entre otros- el planteamiento de la integración económica como iniciativa socio-política de nuestros tiempos. El primero está en la internacionalización de la economía. El segundo hace relación con la división del mundo entre países de alto desarrollo y de bajo desarrollo. El tercero, surge   en el reconocimiento de que, siendo de resorte internacional el fenómeno  del atraso y el subdesarrollo ,  éste sólo será resuelto internacionalmente. 

Una diversidad de voces sostiene la necesidad de la integración social, cultural, económica y política de los países iberoamericanos, visualizándose con mayores urgencias los que se ubican en la América del Sur. El MERCOSUR, particularmente, se presenta no como un fin en sí, sino un medio para el desarrollo. Persigue la organización de la extensa área del Cono Sur conjuntamente con los países andinos, y busca el equilibrio de estructuras dentro de una conjunto económico determinado. Su objetivo histórico, que cuenta con casi dos siglos, está en lograr condiciones de desarrollo auto-sustentable de Iberoamérica, pero equilibrado y equitativo para todos los países integrados. 

Es indudable que en el sistema MERCOSUR, Argentina y Brasil conforman el eje de tal proceso, por lo cual el apoyo de los demás países debe estar dirigidos a diseñar proyectos ambiciosos, como los que permitieron crear a la “casa europea”. 

TERRITORIOS EN TRANSFORMACIÓN
Gustavo Lagos considera que “la integración es por sus orígenes, por sus móviles y por su significado un proceso político”. Lamentablemente, creo que tal justo razonamiento no ha sido advertido plenamente en Iberoamérica; menos aún en América del Sur, por cuanto  -siguiendo el razonamiento de Lagos-  “Contrariamente a lo que sucedió en Europa, los factores políticos aun no han intervenido con decisión, de manera directa, en los procesos de integración económica iberoamericana, aunque últimamente  se han ido fortaleciendo y haciéndose cada vez más visibles, a medida que el proceso de integración    - lentamente y con tropiezos-  ha ido avanzando”.

El escenario internacional contemporáneo nos lleva a reconocer  la importancia de las políticas territoriales,  es decir, la aceptación en cuanto a establecer  una renovada acción política que posibilite captar la compleja y cambiante realidad,  con el objetivo de dar paso al uso de nuevos instrumentos en política exterior y comercial, respaldadas con adecuadas estrategias que puedan responder satisfactoriamente  a las exigencias del   dinámico escenario internacional. 

El MERCOSUR para conformar con Estados Unidos  el ALCA,   debe alcanzar una activa y sólida soberanía como abierta “función” internacional de cada pueblo (según expresión de  León Duguit,  : “fuera del encierro clásico” ) ; único camino que le permitirá lograr    en creciente condición ampliada,  un  fortalecimiento multinacional con    común capacidad de autodeterminación, al conformar un   “gran  espacio económico” . Sólo una “soberanía abierta”, en la unidad del subdesarrollo, puede hacer frente a la preponderancia de los otros bloques ya constituidos o  con fuerte impulso, ya, a ser constituidos. 

En los circuitos económicos se observa una nueva división del trabajo, acentuándose    una creciente asociación de mercados financieros, de capitales y corporaciones transnacionales.  En las últimas   décadas se  aprecia una mayor uniformidad de las macroeconomías de los países desarrollados. Se ha venido efectuando un marcado  agrupamiento de los espacios económicos mundiales, a la vez que se han consolidado diversos bloques económicos –comerciales, los cuales generan alrededor del 70% del PBI mundial y el 75% del comercio internacional. 

DEL MERCOSUR AL ALCA
En la reciente reunión presidencial en Santa Cruz de la Sierra, se ha visualizado la urgente necesidad de “hablar en serio” con el propósito de fortalecer definitivamente al Mercosur. Los gobiernos sudamericanos han comenzado a mirar con mayor respecto y, a su vez, forjando sólidas esperanzas en la REGION.  El Ministro brasileño de la Casa  Civil de Brasil  -José Dirceu-  planteó que sería oportuno comenzar a pensar en la moneda y un Parlamento único; sumar a la agenda del proceso la integración de industrias bélicas. En tanto, la Embajadora de Estados Unidos ante el gobierno de Brasil  -Donna Hrinak-  declaró que el ALCA “no será el único medio para solucionar los problemas enfrentados por los países del hemisferio”

De allí que tal como lo afirmara Lechner hace una década: “Los países iberoamericanos se enfrentan al siguiente dilema. Por una parte, su desarrollo socioeconómico depende de una inserción competitiva en los campos más dinámicos del mercado mundial. Independientemente de las crisis inevitables, se han vuelto totalmente ilusorias las pretensiones de una vía de desarrollo autónoma, al margen del sistema capitalista mundial. Además, se está agotando incluso la estrategia inicial de inserción a través de exportaciones basadas en recursos naturales. Ya no basta importar, sino que resulta indispensable incrementar el factor tecnológico de los bienes y servicios exportados, Por otra parte, la apertura al exterior profundiza aún más las ya graves desigualdades sociales al interior de la sociedad latinoamericana”.           

CONSIDERACIONES GEOESTRATÉGICAS Y PRAGAMTISMO POLÍTICO
Se puede afirmar que la conformación de bloques continentales (ALCA) y los procesos de integración regional (MERCOSUR), obedecen a la pragmática globalizadora de la economía mundial; a consideraciones geoestratégicas y al pragmatismo político que aplican  tanto   los países industrializados como   los países periféricos o subdesarrollados. Considero que los propios esquemas ya consolidados de integración regional, demuestran que no existe un
solo centro hegemónico a nivel mundial , por cuanto los procesos regionales (algunos a nivel continental)  garantizan una mayor defensa de los Estados que los conforman.

¿Es posible imaginar y preparar el futuro?  La movilidad social, comercial, tecnológica, económico-financiera actual obligan a un ejercicio de reflexión colectiva y de acción. El territorio y el ambiente están en el  centro de los principales objetivos de la sociedad contemporánea. Hay que tener bien en claro que no se puede intentar dar respuestas a nuevos problemas con viejas categorías de análisis. Por ello es importante recurrir a analistas políticos que como Gregorio Selser nos señala que “El sistema económico imperante en Hispanoamérica, es el que corresponde a países gobernados desde lejanas metrópolis. Sustancialmente, la condición histórica en que nos dejara España, no se ha modificado, si bien las metrópolis cambiaron su sede, de Madrid a Londres y Nueva York”. 

El desarrollo que los pueblos de Iberoamérica aspiran con toda justicia alcanzar, no supone un esquema abstracto ni un hecho parcial, ya exclusivamente económico. No tiene la limitación matemática y la abstracción teórica que le atribuyen con abrumadora profusión, aquellos que olvidan la naturaleza social del fenómeno económico. 

El  acuerdo (4 + 1)– ALCA, no solo debe contentarse solamente  en alcanzar el objetivo de un  crecimiento natural de un sistema económico continental , sino que debe significar un inmenso esfuerzo histórico para sacar del atraso a economías nacionales o regionales iberoamericanas, que desde su independencia política viven signadas por los abusos de la dependencia.

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