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Territorios en transformación
Una diversidad de voces sostiene la necesidad de la integración social, cultural, económica y política de los países iberoamericanos, visualizándose con mayores urgencias los que se ubican en la América del Sur. El MERCOSUR, particularmente, se presenta no como un fin en sí, sino un medio para el desarrollo. Persigue la organización de la extensa área del Cono Sur conjuntamente con los países andinos, y busca el equilibrio de estructuras dentro de una conjunto económico determinado. Su objetivo histórico, que cuenta con casi dos siglos, está en lograr condiciones de desarrollo auto-sustentable de Iberoamérica, pero equilibrado y equitativo para todos los países integrados. Es indudable que en el sistema MERCOSUR, Argentina y Brasil conforman el eje de tal proceso, por lo cual el apoyo de los demás países debe estar dirigidos a diseñar proyectos ambiciosos, como los que permitieron crear a la “casa europea”.
TERRITORIOS EN TRANSFORMACIÓN El escenario internacional contemporáneo nos lleva a reconocer la importancia de las políticas territoriales, es decir, la aceptación en cuanto a establecer una renovada acción política que posibilite captar la compleja y cambiante realidad, con el objetivo de dar paso al uso de nuevos instrumentos en política exterior y comercial, respaldadas con adecuadas estrategias que puedan responder satisfactoriamente a las exigencias del dinámico escenario internacional. El MERCOSUR para conformar con Estados Unidos el ALCA, debe alcanzar una activa y sólida soberanía como abierta “función” internacional de cada pueblo (según expresión de León Duguit, : “fuera del encierro clásico” ) ; único camino que le permitirá lograr en creciente condición ampliada, un fortalecimiento multinacional con común capacidad de autodeterminación, al conformar un “gran espacio económico” . Sólo una “soberanía abierta”, en la unidad del subdesarrollo, puede hacer frente a la preponderancia de los otros bloques ya constituidos o con fuerte impulso, ya, a ser constituidos. En los circuitos económicos se observa una nueva división del trabajo, acentuándose una creciente asociación de mercados financieros, de capitales y corporaciones transnacionales. En las últimas décadas se aprecia una mayor uniformidad de las macroeconomías de los países desarrollados. Se ha venido efectuando un marcado agrupamiento de los espacios económicos mundiales, a la vez que se han consolidado diversos bloques económicos –comerciales, los cuales generan alrededor del 70% del PBI mundial y el 75% del comercio internacional.
DEL MERCOSUR AL ALCA De allí que tal como lo afirmara Lechner hace una década: “Los países iberoamericanos se enfrentan al siguiente dilema. Por una parte, su desarrollo socioeconómico depende de una inserción competitiva en los campos más dinámicos del mercado mundial. Independientemente de las crisis inevitables, se han vuelto totalmente ilusorias las pretensiones de una vía de desarrollo autónoma, al margen del sistema capitalista mundial. Además, se está agotando incluso la estrategia inicial de inserción a través de exportaciones basadas en recursos naturales. Ya no basta importar, sino que resulta indispensable incrementar el factor tecnológico de los bienes y servicios exportados, Por otra parte, la apertura al exterior profundiza aún más las ya graves desigualdades sociales al interior de la sociedad latinoamericana”.
CONSIDERACIONES GEOESTRATÉGICAS Y PRAGAMTISMO POLÍTICO ¿Es posible imaginar y preparar el futuro? La movilidad social, comercial, tecnológica, económico-financiera actual obligan a un ejercicio de reflexión colectiva y de acción. El territorio y el ambiente están en el centro de los principales objetivos de la sociedad contemporánea. Hay que tener bien en claro que no se puede intentar dar respuestas a nuevos problemas con viejas categorías de análisis. Por ello es importante recurrir a analistas políticos que como Gregorio Selser nos señala que “El sistema económico imperante en Hispanoamérica, es el que corresponde a países gobernados desde lejanas metrópolis. Sustancialmente, la condición histórica en que nos dejara España, no se ha modificado, si bien las metrópolis cambiaron su sede, de Madrid a Londres y Nueva York”. El desarrollo que los pueblos de Iberoamérica aspiran con toda justicia alcanzar, no supone un esquema abstracto ni un hecho parcial, ya exclusivamente económico. No tiene la limitación matemática y la abstracción teórica que le atribuyen con abrumadora profusión, aquellos que olvidan la naturaleza social del fenómeno económico. El acuerdo (4 + 1)– ALCA, no solo debe contentarse solamente en alcanzar el objetivo de un crecimiento natural de un sistema económico continental , sino que debe significar un inmenso esfuerzo histórico para sacar del atraso a economías nacionales o regionales iberoamericanas, que desde su independencia política viven signadas por los abusos de la dependencia. LA ONDA® DIGITAL |
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