|
Mientras, la locura
se toma
su tiempo: un viaje por vías nuevas
por Mauricio Otero
¿Quién
es radicalmente libre de manera que su ser se realice plenamente?
¿Es la inteligencia un elemento enmascarador del ser humano? ¿Cómo
podemos salirnos de la simulación que la publicidad nos enseña para
sobrevivir en un mundo de apariencias? Años vengo estudiando el
comportamiento humano. La sociedad moderna no es diferente
increíblemente a la de la antigüedad. La pintura de rostros con que los
primitivos se expresaban, hoy son las marcas y los lugares que visitamos
y la gente con la que nos reunimos. En la sociedad burguesa hay que
vivir de personalidades en competencia constante, estresante. Es el modo
de ‘progreso’ que la misma sociedad conoce y acepta tácitamente.
Nadie escapa al juego, los médicos, los abogados, los ingenieros,
arquitectos, en fin, la totalidad de la gente se ve en la obligación de
poner caras, máscaras, para obtener el sustento o alcanzar nuevas metas,
dinero, fama, gloria, poder, etc. Hay un círculo de hierro silencioso, y
quien osa romperlo es castigado de inmediato. La democracia, como la
conocemos, es un mundo de intereses en movimiento, donde se expresan
manipulaciones y voluntades (nunca hay un límite para ambas categorías).
De alguna manera que todos acogen, la ‘mayoría’, expresada en el voto,
somete a la minoría y aun a los marginales, a los desclasados, al lumpen
y a los enfermos sociales y mentales. La democracia es decadente,
también. Pero no se ha inventado un modo de organización que la supere.
Los comunistas ni los nazi-fascismos no pudieron contra ella. Tal vez el
malestar que alguna gente siente por los modelos que nos rigen sea por
la fuerza que el poder ejerce a través de su maquinaria jurídica, en que
la ley es una opinión de categoría suprema.
En todo caso, la creatividad y la inteligencia de sentir, conceptos (en
nuestra manía por desmembrarlo todo, tan occidental) encierran la más
colosal sinceridad, que es el más alto valor que pueda existir sobre la
tierra. Barreras, miedo y censura; contrapartida, hipocresía. El arma
más poderosa: la risa. Este desmonte de lo artificial se podrá alcanzar
un día para el que la mayoría no está preparada. Por ahora sigue siendo
una utopía.
Mientras, la locura se toma su tiempo, pues da precisamente en el modus
ontogénico de la enfermedad, que es la capacidad de no imitar las
series, sino modificar todo lo exterior en su interior, ya que las
neuronas (genio, cuando es inofensivo y deslumbra, o ‘loco’, cuando
arremete) no recorren el camino normal del tejido, y realizan un viaje
por vías nuevas, que es la creatividad.
Para un artista su cuerpo es un modo limitado de expresión, y el cuerpo
social y objetual también consiste en ello. El artista se desespera por
expresar lo que no existe.
Sinceramente pienso que todo el mundo debiera escribir poesía. Modo de
vida que lo mantendrá a 'salvo' del daño y podrá ser un hombre libre, en
la medida que vaya adquiriendo los instrumentos para ‘modelar’ su
imaginación, para encauzar su enfermedad, que es lo más normal que hay
en estos nuevos mundos, donde lo siento convocado. Sentir mental hacia
dimensiones a las que está llamado naturalmente.
Un ser racional, es pasión desbordante, fruto de la energía mental
inteligente. Sufre, pero su hermano se quema, se consume. Para sí, el
dolor tiene una dimensión diferente a la de la razón. Hay personas, que
les duele la conciencia, mas a gente como él, su alma. Ambas dimensiones
son parte del ser humano y por qué no de los animales y todo lo
viviente. Esto es lo que los psiquiatras, como diría Leopoldo María
Panero, NO comprenden todavía. No lo entienden porque no conocen la
psiquiatría, la no-psiquiatría taoísta budista.
(¿Has leído a Capra?) ¿Qué queda de ti en este momento? ¿Único o serial?
LA
ONDA®
DIGITAL
|
|