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La amazonía en el proceso
de integración sudamericano

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

Hace 22 años, en diciembre de 1981, concurrimos a Caracas a participar en el seminario auspiciado por el Instituto de Altos Estudios de América Latina, sobre el tema “El universo amazónico y la integración sudamericana”.   Los territorios amazónicos de los países signatarios del Tratado de Cooperación Amazónica, se consideraban  como tierra de nadie. En la actualidad Estados Unidos tiene en proyecto realizar un gran protagonismo sobre la Amazonia.  . Brasil con el sistema “Calha Norte” y uno más reciente, está en alerta en  esa larga frontera que linda con siete países y la colonia francesa, donde tan sólo viven en centena de pueblitos dispersos con escasa población, además de la tribu yanomami. 

Potencialmente, al sur la Patagonia y al norte la Amazonia, deberían jugar un importante papel en la integración sudamericana, más importante quizás, que el jugado por el Rin en los procesos de cooperación política y económica en Europa Occidental.  Se estima  que cerca de 100 millones de personas habitan las áreas de influencia de los tributarios del Amazonas y que, en conjunto. el PBI de los ocho participantes signatarios del Acuerdo Amazónico representa algo más del 50% del PBI total de América del Sur. 

La razón por la cual la Amazonia no se ha considerado,  hasta ahora,  como un foco para la integración, no solamente económica, sino  también política y como espacio para crear una importante infraestructura de comunicación fluvial, como lo señaló el geógrafo uruguayo Luis Cincinato Bollo en su libro “South Americas, past and present” en 1919, cuando propuso la unión de los ríos Orinoco-Amazonas-Tapajoz-Paraguay- uniendo las costas de Venezuela con las riberas del Río de la Plata. 

La Amazonia sigue en crisis: ecológica, económica y social. Las señales vienen siendo apreciadas desde larga data: una geopolítica inoperante, violenta; un desorden social; una economía caótica. El proceso tuvo su punto de partida, debido a conceptos anticuados  -siempre los mismos-  colonización, construcción de carreteras, explotación y `paralelamente destrucción forestal, ganadería tradicional, factores que finalmente han sido fatales para los países con zonas amazónicas: Guayana francesa, Guyana, Surinam, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú , Bolivia y, Brasil con su gran extensión en el área en cuestión. En el presente siglo, la geopolítica de la Amazonia es una ofensa a la inteligencia humana. 

Hacia un nuevo mundo amazónico
La Amazonia es un área sedienta de información  -al igual que la Patagonia-  cuya realidad básica se desconoce o se margina en la agenda de responsabilidades u oportunidades que tiene la integración total de América del Sur, antes que concrete su siguiente paso, que será indudablemente el ALCA. 

La Amazonia  es una inmensa zona, todavía en gran parte inexplorada en todos los países que integran su cuenca. Potencialmente, constituye una de las regiones más ricas del mundo en recursos naturales: petróleo, hierro, manganeso, bauxita, estaño, y una larga serie de minerales. Su potencial hidroeléctrico es enorme aunque desigual. 

Considero que el “tiempo amazónico” ha llegado, pero que está a la espera de un proyecto de desarrollo integrado, si es tratada como una unidad geográfica que debe compartir su protagonismo en la integración sudamericana. 

Ante las pretensiones manifiestas de Estados Unidos  -que desarrolla una presencia militar en las áreas de influencia del América del Sur (no hablemos de América Central y el Caribe) con su proyecto instalado en Surinam vinculado  al Plan Colombia,   está definiendo   una política de penetración “preventiva” (?) en esa extensa zona; un sondaje geopolítico que ya ha comenzado a vislumbrar  varios peligros.  Hay que considerar que las preocupaciones defensivas y estratégicas del Pentágono , lleva a los militares estadounidenses  a olvidar,  a no tomar en cuenta,  las condiciones económicas o sociológicas  fundamentales. Sirva de ejemplo la situación creada en la post-guerra de Irak. 

Amazonia y Patagonia en  la integración sudamericana
El Tratado Amazónico, cuando fue firmado en 1978  por los países ya citados anteriormente, se inscribió en una política exterior sudamericana que daba sus primeros pasos, denominada por el entonces Canciller de Brasil Aceredo da Silveira de “pragmatismo responsable”. Hasta la crisis energética mundial de 1974, el gobierno de Brasilia privilegiaba sus relaciones con el campo occidental de los países industrializados y, en el continente sudamericano con los países que conformaban el Cono Sur. 

Indudablemente la firma del Tratado, a pesar de sus limitaciones fue un real éxito de la diplomacia de Itamaraty, señalando una voluntad de Brasil hacia los países fronterizos, de darse una nueva imagen, tratando de asegurarles  sus buenas intenciones. Debe tomarse muy en cuenta que, si el siglo XX fue el siglo de la lucha de puertos en Iberoamérica. el presente siglo ha comenzado a presentarse como el tiempo de la lucha por la conquista de los “hinterland” de diversas zonas del mundo. 

En el caso de América del Sur, la Patagonia (por sus reservas de agua y pesca en la zona costera, la situación estratégica de las Islas Malvinas en la comunicación marítima Atlántico-Pacífico)  y la Amazonia por el amplio escenario en el control de América del Sur, además de las reservas de petróleo, gas natural y las  indicadas anteriormente, sumada a su posición geopolítica respecto al mar “cerrado” del Caribe; son “piezas” claves en esquema de América del Sur. 

El MERCOSUR (nacido por una distracción de la ex Secretario de Estado Sra. Albraight), sumado a los países andinos (CAN) formarán un bloque económico, comercial, de gran importancia en el esquema globalizado del mundo actual. 

Por tanto, la Amazonia, sostenida políticamente por el Pacto alcanzado en Manaos en  1978, como todo pacto de integración sub-regional,  tiene la virtud de ser un elemento fundamental para ayudar a eliminar las tensiones la  historia fragmentaria de nuestras patrias sudamericanas, diseñada  en los cónclaves europeos del siglo XVIII, han impedido la conformación de la “Patria Grande”  ,   dejando heridas  difíciles   de cicatrizar. (Tensiones que   perduran , felizmente  amortiguadas,  entre Venezuela-Colombia por el golfo de Venezuela; Venezuela-Surinam por la Guyana Esequiba; islas Malvinas, sin contar las aspiraciones de Bolivia por una salida al Pacífico). 

Estados Unidos y su interés amazónic
A raíz del grave problema narcotráfico y guerrilla, particularmente en Colombia,  el Departamento de Defensa y el Congreso de los Estados Unidos comenzaron a elaborar un plan para el control de la Amazonia, que comenzó con la instalación de la base naval “Teniente Clavero” en Iquitos (Perú) conjuntamente con la base aérea de “Santa Lucía”    (aviadores del Grupo de Operaciones  USA Nº 24),  

En la región de San Miguel de Ecuador , Estados Unidos levantó la Escuela de Combate de Selva de “El Coca”, desde donde   desarrolló el pasado año la “Operación Sucumbíos”. Brasil, sobre la base de su secular doctrina de no intervención, no solo se ha opuesto a un sistema de radar amazónico, sino también a la instalación de bases estadounidenses, por lo cual concretó el programa  “Calha Norte” , que se extiende como “faja” de    frontera prioritaria ante Surinam, Venezuela y Colombia. Dada la radical  oposición del presidente Hugo Chávez a que el Pentágono levantase una base aérea en su territorio, el gobierno de Washington tuvo que realizar un acuerdo con Holanda para establecerla en la isla de Aruba. 

La “alianza estratégica” acordada por los presidentes Kirchner y Lula el pasado mes de octubre, que resume en sus 22 puntos una apuesta de Argentina y Brasil para el mundo, obliga a que ambos gobiernos formulen  políticas sub-regionales, fundamentalmente en esos espacios tan importantes como lo son la Patagonia y la Amazonia. 

Brasil , desde la década del ´90, al crear el sistema de protección de la Amazonia (SIPAM) promovió la integración y la coordinación de sus acciones gubernamentales con el objetivo de asegurar e implementar políticas y estrategias concebidas para la Amazonia a favor de un desarrollo sustentable y preservando el medio ambiente. De inmediato, para viabilizar el SIPAM, creó el sistema de vigilancia de la Amazonia (SIVAM), que es un sistema integrado de radares y sensores de vigilancia y que combina radares y redes de telecomunicaciones.             

La Patagonia y la Amazonia, son amplios espacios para diversificar empresas multinacionales que, amparadas por Estados Unidos, no respetan los acuerdos multilaterales ambientales tales como la Convención de las Naciones Unidas sobre cambio climático, la Convención sobre diversidad biológica y el Protocolo de Kyoto,  que Estados Unidos y ahora Rusia, se niegan a firmar, dado que como declarara un consejero de Putin : “La letra del Protocolo frena el crecimiento económico del país”,  sin tener en cuenta el reciente estudio presentado por  la Organización Mundial de la Salud,  donde indica que cada año mueren en el mundo 160.000 personas por causas colaterales del calentamiento nuclear.

Pagina Vinculante:
http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/163/B2.htm

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