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La Izquierda de los derechos
y de las obligaciones
Crónica del libro Cuando la Izquierda Gobierne
por Hecto Valle
Pensamiento
y acción: reflexión como una actividad de la mente en armonía con el
espíritu. Como dijera el mexicano Octavio Paz, desde su obra El
laberinto de la soledad, el descubrimiento de nosotros mismos se
manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros, aduce Paz,
se abre una impalpable, transparente muralla: la de nuestra conciencia.
De ahí que la singularidad de ser se transforma en problema y pregunta,
en conciencia interrogante. Ahora bien, eso no ocurre –no debiera
ocurrir- en la soledad de un ego en pena sino en armonía con el otro,
coexistiendo con los otros.
La Fundación Vivian Trías organizó un debate en el mes de marzo de 2003,
bajo el lema “Para alentar la esperanza, otro Uruguay es posible”, dos
de cuyos expositores fueron los hoy citados autores y que a posteriori,
merced al interés que despertaron tales intervenciones, la editorial
Trilce llevó a negro sobre blanco, en una austera aunque cuidada
edición.
En la presentación del libro, ocurrida el 15 de diciembre en el ámbito
del área de exposiciones de la Galería del Notariado, un panel
interdisciplinario presentó tanto a José Mujica como al propio Rodrigo
Arocena, una serie de cuestiones en relación a gran parte de la
problemática que ocupa a nuestra sociedad. Espacio de diálogo el del
Notariado que mostró a un Mujica, claro y a la vez sólido en sus
argumentaciones, empeñado en la búsqueda del sentido común, tanto dentro
de la izquierda como en el Uruguay todo, bien como a un Arocena, siempre
solvente, marcando la necesidad de arribar a una equidad proactiva donde
a su vez la Izquierda tendrá éxito, según manifestó, si además de ser
una Izquierda de los Derechos, logra ser una Izquierda de las
Obligaciones.
Así, pues, llegamos a una obra donde se presentan una decena de
cuestiones, desde la izquierda y sus problemas hasta el rol de las
Fuerzas Armadas, pero que hacen a la centralidad del hombre en su
circunstancia y a cómo, a juicio de los autores, debieran no ya
encararse sino, y por sobre todo, debatirse las posibles vías de salida
o resurgimiento de una sociedad que, al estar de recientes estudios en
la materia, requiere cambios profundos que hacen a la mayor dignidad de
la persona humana.
Pueden advertirse diagnósticos similares en Mujica y Arocena, bien como
visiones no ya distintas sino complementarias en ambos, o quizá sea
mejor manifestar que diferentes en sus distintos momentos de aplicación,
en su gradación.
Estas miradas abarcadoras que dos actores sociales de primer nivel
realizan exponen y promueven son, a no dudar, un acicate a la lectura de
tales contrapuntos.
Escuchar, argumentar, responder y cuestionar: es lo que cualquier lector
podrá encontrar al avanzar en la lectura de estas 142 páginas que no
buscan terminar con ningún tema, sino propiciar debates y propuestas,
desde una responsabilidad tanto personal como colectiva que tanto ellos
promueven, como uno halla irrenunciable en el Uruguay de este nuevo
milenio.
Acá no se trata, entonces, y ni siquiera está en discusión, el asentir o
no con los autores sino en estudiar al otro, escuchando, más aun el
lector que prima facie está –o supone estar- en la acera opuesta a
ellos, ideológicamente hablando, porque ahí podría estar un primer
obstáculo a despejar en nuestra sociedad: el de habernos convertido en
ocupantes de barricadas contrarias en lugar de dar muestras de ser
sujetos pensantes y conscientes de nuestra responsabilidad para con la
construcción de un país humanísticamente creíble y ponderable.
Para ello, para arribar a ese estadio de realización plena de una
democracia como la que tuvo en su mejor hora el Uruguay, y naturalmente
estamos pensando en el período de la construcción misma del
Estado-Nación, del afianzamiento de las libertades individuales y el
otorgamiento de condiciones para una búsqueda factible de prosperidad
personal y familiar, para ello, reiteramos, deben abandonarse las
trincheras, levantar las barricadas y comenzar a escuchar.
En este sentido, la obra de José Mujica y Rodrigo Arocena, coadyuva a
ese propósito y es, por tanto, merecedora de nuestra recomendación. LA
ONDA®
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