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El cine uruguayo y los poderosos:
Hollywood dice no
por Oribe Irigoyen
Los
más poderosos del mundo se interesan por el cine uruguayo. No es
distinción o reconocimiento, es no me toques la taquilla. En efecto, la
MPAA ( Motion Pictures Association of America ), que incluye a las
Mayors de Hollywood ( Buena Vista International, Columbia TriStar, Metro
Goldwyn Mayer Inc., Universal Studios, Twentieth Century Fox y Warner
Brothers ) envió una carta el 10 de diciembre de 2003 al director de
Cultura de la IMM, Gonzalo Carámbula. En ella expresó su preocupación
por el proyecto municipal de gravar a las entradas de cine con un 7%,
alegó que el citado gravamen genera distorsiones en el mercado del
entretenimiento, "sugirió" que se postergue la iniciativa por el
momento, propuso buscar otras soluciones para fomentar el cine uruguayo
y solicitó una reunión de la MPAA con autoridades municipales,
productores, cineastas y otros interesados de Uruguay.
Gonzalo Carámbula, impulsor del polémico impuesto, contestó aceptando la
reunión del día 23, rechazó en su respuesta por escrito la sugerencia de
suspender la resolución del impuesto, por tratarse de una solución
política que está fuera de la orbita de la Intendencia. A ese respecto,
el escrito de Carámbula expresa: Me permito señalarle que su sugerencia
no es de recibo, porque la iniciativa está a estudio y resolución de la
Junta Departamental de Montevideo; su curso no depende de nuestra
voluntad ni de los sectores interesados, sino de ese ámbito de
representación ciudadana. ( "El Pa¡s", 13/12/03 ).
SOLO UNA VEZ, LA DERROTA DE HOLLYWOOD - No es la primera vez que el
todopoderoso Hollywood se enfrenta con los uruguayos. Hacia finales de
la de la década de los 1940, II Guerra Mundial mediante, con Europa y su
cine en retirada o ruinas y Hollywood hegemónico absoluto en el mercado
latinoamericano, pese a la competencia de la producción argentina y
mexicana entonces lozana y competitiva, los productores estadounidenses,
en particular la Metro Goldwyn Mayer como banco de pruebas, quisieron
imponer en el Uruguay el doblaje al español de sus películas. Sólo esa
vez los todopoderosos perdieron. El rechazo uruguayo a esa medida fue un
nime y en particular el público obligó a Hollywood a dar marcha atrás.
La medida iba contra la tradición del subtitulado - culta, si se permite
la euforia -, muy arraigada en el espectador y de apelar al cine
original de habla hispana ante las dificultades de lectura. Máxime que
la propuesta "gringa" o yanqui traía los dejos y manejos de un español
caribeño, sin duda portorriqueño en el recuerdo. Que no significaba, en
lo absoluto, posibles fuentes de trabajo para los actores uruguayos en
ese doblaje, aparte de la gimnasia auditiva de asimilar otro español,
muy lícito de identidad en casa, pero acaso necesitado de traducción en
el sur, paralelo 35. Todo era contras y Hollywood perdió por abandono.
La segunda vez fue distinto. En 1965, ante la decisión del gobierno
uruguayo de retacear en algo la remesa de "royalties" enviadas por las
empresas de Hollywood a sus casas matrices, Hollywood boicoteó el
mercado uruguayo retirándose de él, con excepción de Walt Disney y la
Metro que sólo estrenaba en su sala. La medida duró un año, la ley sobre
royalties fue derogada, triunfó Hollywood sin partido revancha.
Y ahora se suscita la reunión del 23, sobre la cual la MPAA adelantó
algunas generalidades de propuestas alternativas al impuesto: planes de
incentivos fiscales, acuerdos de co-producción y distribución, programas
de capacitación para guionistas y productores, etc.
LA HISTORIA VUELVE A REPETIRSE - Sin tango, pero con otro giro de la
espiral, la historia vuelve a repetirse. El año 2002 llegó al precipicio
del 31 de diciembre con la amenaza de desaparición del cine uruguayo. El
decisivo FONA que lo impulsaba tenía números rojos, los canales de TV
por cable estaban atrasados en sus compromisos económicos que
configuraban el fondo. Hubo gestiones y reclamos de los cineastas y de
la IMM, administradora del FONA, repique en los medios de prensa, y el
futuro de los largometrajes uruguayos se aclaró lo suficiente en 2003.
Pero no es vida. Había más. El gobierno uruguayo debía 100.000 dólares
de su compromiso anual con Ibermedia, factor muy importante de co-producci¢n
cinematográfica para el cine nacional. Hubo ayuno de cineastas y nuevo
repique de los medios. La cosa se arregló con la buena voluntad de
Ibermedia y la refinaciación de lo adeudado por parte de las autoridades
uruguayas.
LO MAS IMPORTANTE - Pero no es vida. Falta lo más importante. Eso que
toda nación civilizada y al día tiene para proteger e impulsar su
producción audiovisual. Algún tipo de normativa que fomente la
producción nacional de cine, elegible o inventable entre los cientos de
ejemplos oficiales con barba legal que en todo el mundo existen.
Hacia eso apunta el proyecto de Gonzalo Carámbula, que asume a nivel
municipal lo que debiera ser resorte del gobierno nacional. El proyecto,
hoy en debate en la Junta Departamental de Montevideo, tiene fuertes
vientos en contra pero la espiral del tema ha cobrado una sana
notoriedad. Se polemiza, se argumenta, a favor los menos y en contra los
más, bien o mal. Los debates si son acalorados pueden a veces aportar
soluciones, o por lo menos colocar en la cabeza de la gente un tema: la
pertinencia o necesidad de que el Uruguay tenga su cine como cualquier
hijo de vecino, por aquello de la identidad cultural y presencia propia
en el concierto de las naciones. El tiempo y su maldita costumbre de
envejecer irán madurando las soluciones o acomodando los zapallos en el
carro, acaso para bien.
Los mandamás del negocio del celuloide a 24 cuadros por segundo dirán lo
suyo. Habrá humo blanco o negro. La Junta Departamental de Montevideo
arribará a una resolución o no, positiva o negativa para el cine
nacional.
Cierto, Hollywood es muy duro de roer y el verano no es almanaque
propicio para dirimir debates, hay tracas restallantes, vintenes para el
judas y todos a la playa. Se verá. LA
ONDA®
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