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Bush apuesta a la
desintegración sudamericana
Bolivia es el único país mediterráneo en América del Sur sin comunicaciones marítimas con el exterior continental. Puede decirse que el Paraguay se encuentra en la misma categoría, no desconociendo la realidad en cuanto a que tiene una buena comunicación con el océano Atlántico a través de la hidrovía Paraguay-Paraná que le permite contar con una marina mercante con capacidad de casi 80.000 toneladas. A ello se suman las zonas francas concedidas por Argentina y Uruguay, y hacia el Este, por el puente internacional que une Ciudad del Este-Foz de Iguazú, por donde exporta su gran producción de soja, a través del puerto brasileño de Paranaguá, Bolivia: la cenicienta del Cono Sur La pérdida de la costa marítima como resultado de la guerra del Pacífico, significó para Bolivia la baja y deterioro de su economía global (en aquellos años minerales como el estaño, plata y otros estratégicos metales de su zona andina y, en la costa, los grandes depósitos de guano y salitre). Esa amputación territorial establecida por el vencedor de la guerra -Chile utilizó la política del “vencedor sobre el vencido”, cortó abruptamente la posibilidad a Bolivia de desarrollarse y articularse al mercado mundial al no contar con su antiguo puerto de Cobija que Bolívar lo designara como límite con Chile lo que le significaba distancia favorable y relativo bajo costo. En 1825, al constituirse la Nación que el Mariscal Sucre denominó Bolivia en honor al Libertador venezolano, su extensión era de 2.304732 kilómetros cuadrados. En 1841, en guerra con el Perú, perdió el área de Manuripi de 250.000 km.2. A raíz de la guerra del Pacífico, Chile se apoderó de 153.000 km.2. En 1902 -en pleno período del auge del caucho- en guerra provocada por Brasil que estaba interesado en su explotación, perdió el rico territorio del Acre de 490.000 km.2, firmando el Tratado de Petrópolis que no llegó .-hasta hoy en día- a cumplirse en tu totalidad. Finalmente, entre los años 1932-1935 , intereses petrolíferos de compañías estadounidenses, provocaron la “Guerra del Chaco” donde Bolivia perdió su Chaco Boreal de 235.000 km.2 a favor de Paraguay y por decisión política, cedió a Argentina la faja de territorio comprendida entre el río Pilcomayo y el Bermejo, para asegurarse la posesión de Tarija. Bolivia tuvo, fundamentalmente gobiernos que no supieron administrar su rico patrimonio, o realizar las alianzas que eran necesarias para la explotación compartida de esa zona -el “heartland” de Sudamérica - que se sigue presentando como una de las áreas más promisorias para la integración económica y física del Cono Sur, por cuanto por el espacio boliviano y paraguayo deberán, en poco tiempo, cruzar los “corredores bioeceánicos” que unirán los mercados del Atlántico sudamericano con los del Pacífico y, fundamentalmente con el gran mercado asiático. BOLIVIA, una loca geografía Con esta definición, creada por B. Subercasseaux al referirse a su país –Chile-considero que puede ser aplicada al caso de Bolivia, Nación que considero geopolíticamente conformada por las marcadas características de sus accidentes geográficos, demográficos, etnográficos, y culturales, en “tres” Bolivias con sus respectivos problemas, niveles sociales y culturales, patrones económicos, marcadamente diferenciados. Un curioso hecho histórico es que si bien su capital constitucional sigue siendo Sucre, la sede del gobierno ejecutivo y legislativo se encuentra en La Paz, en tanto el importante índice de progreso económico se desarrolla en Santa Cruz de la Sierra, ciudad con raíces guaraníticas que aspira a ser la “capital” del MERCOSUR. Como en el caso global de América del Sur, particularmente, Bolivia es una especie de archipiélago con profundas divergencias entre sus unidades zonales, relativamente aisladas y ampliamente heterogénias. Su geografía es asimétrica: de los 4.500 metros de altura a los 400 en el oriente: el altiplano, los yungas, el territorio de Santa Cruz de la Sierra, amplias zonas que pertenecen o integran tres sistemas o cuencas internacionales: el grupo andino, la cuenca amazónica y la cuenca del Plata, con distintos perfiles socio-culturales y económicos e intereses comerciales. El fracaso de las Cumbres Presidenciales, -hemos comentado el 16 de enero pasado, el lamentable enfrentamiento (máximo en la Conferencia de Monterrey, donde en su agenda no figuraba el secular tema de la salida al mar), entre los presidentes de Bolivia (Mesa) y Chile (Lagos), sigue postergando la concreción efectiva de la integración continental. En mi criterio los Estados iberoamericanos deben incorporar fórmulas avanzadas que constituyan una garantía plena de la puesta en práctica de los procedimientos. La realidad demuestra que si bien la generalización de cláusulas puede contribuir a afianzar el sistema de solución pacífica de los conflictos internacionales bilaterales entre los países iberoamericanos, no debería requerirse la mediación de terceros, salvo alguna excepción. La dificultad radica en que producidas las desinteligencias , los Estados rehúsan a su aplicación o tienden a poner trabas a la operatividad de los procedimientos. La incomprensible actitud de Chile En 1904 el diplomático chileno Abraham Koning, suscribió un Tratado de Paz y Amistad con Bolivia en representación de su gobierno, en sustitución del Pacto de Tregua. Lamentablemente, este Tratado fue impuesto por la intimidación de las armas (“Por a razón o la fuerza”, reza el escudo chileno) y la amenaza de una nueva guerra al gobierno de La Paz, (presidido por el Mayor General José M. Pando), a quien además le exigió que aceptase 300.000 libras esterlinas como resarcimiento por los territorios usurpados . En 1920 el presidente de Bolivia -José Gutiérrez Guerra- presentó una protesta formal ante la Liga de las Naciones para la revisión del Tratado de 1904. Chile rechazó en forma sistemática la petición, transgrediendo los elementales principios básicos del Derecho Internacional Público, reconocido como doctrina vigente. Perú -el tercer protagonista de la guerra del Pacífico- argumentó razones similares ante la Sociedad de las Naciones, por cuando parte de sus provincias del sur, el gobierno de Lima sigue considerándolas “provincias cautivas” , otro problema pendiente que Chile tiene con Perú- respecto a la falta de delimitación marítima en esa zona limítrofe. Más tarde Kellog, Secretario de Estado estadounidense, sugirió que los territorios de Tacna y Arica, pasasen a dominio boliviano para evitar futuras guerras en la región. También esta moción fue al fracaso por cuanto Perú había llegado a un acuerdo con Chile y aconsejó que la salida al mar para Bolivia podría ser Azapa en territorio chileno, que había sido de soberanía boliviana. Estados Unidos tenía gran interés por el mineral boliviano y los estudios que indicaban la riqueza de gas y petróleo. El 3 de junio de 1929, Bolivia y Chile firmaron el Tratado de Ancón, lesivo para Bolivia por cuanto según lo acordado previamente, Tacna pasaría a Perú y Arica a Chile. Por Protocolo Suplementario al Tratado de Ancón, se limitaron las soberanías de ambos países. El artículo 1º del mismo, asestó el golpe mortal sobre Bolivia al haber firmado el Tratado y convertirlo –hasta la actualidad- en país mediterráneo, al aceptar sus cláusulas impuestas ante la presión chilena. Dice tal artículo 1º: “Los gobiernos de Bolivia y Chile aceptan que Perú y Chile no podrán sin previo acuerdo entre ellos a ceder a una tercera potencia (Bolivia), la totalidad de los territorios que en conformidad al Tratado de esta misma fecha quedan bajo sus soberanías, ni podrán sin ese requisito construir a través de ellos nuevas vías férreas internacionales”. En el reciente evento geopolítico, sobre “Fronteras en América del Sur”, realizado el 9 de diciembre pasado se analizó la curiosa situación que creó a Chile la posición adoptada por el Ministro Huenchumilkla, junto con el Alcalde la X Región de los Lagos Patricio Vallespín, al ratificar y complementar las bases de los acuerdo que en julio de 1997, el gobierno de Eduardo Frei , había acordado con la corporación estadounidense “The Conservetion Land Trust” respecto al parque privado que divide el territorio chileno al sur, a la altura de Península Huequi, tierras que pertenecen al empresario estadounidense Douglas Tompkins. Nada menos que 300.000 hectáreas que componen el Parque Pumalín , para delcararlo “Santuario de la Naturaleza”. Las conversaciones para llegar a este pacto duraron casi seis años. El territorio sureño chileno era dividido en dos partes. Actualmente se está analizando la existencia legal de la Fundación Pumalín, que deberá crear, mantener y administrar los terrenos de esa propiedad, adquirida en la administración de Eduardo Frei por el ciudadanos estadounidenses Tompkins. Esta Fundación someterá “voluntariamente” un plan maestro de manejo al sistema de evaluación de impacto ambiental del denominado “Santuario de la Naturaleza”, espacio por donde el gobierno chileno quedará autorizado, solamente, a utilizar los caminos que el Sr. Tompkins proyecte construir y que conducen al sur chileno en la region XI. Senadores chilenos manifestaron serios reparos porque el territorio de Chile quedaría dividido en dos. Fronteras y caminos para la integración En América del Sur se fueron solucionando pacíficamente diferencias geopolíticas respecto al tema límites. Chile solucionó los 21 problemas de límites con la República Argentina, que en varias ocasiones llegaron a tensar las relaciones diplomáticas. y que tuvieron siempre como árbitro a la Corona Inglesa y últimamente al Vaticano por el caso Beagle. Más al norte, la Cordillera del Cóndor fue definida definitivamente entre Perú y Ecuador que había provocado conflictos militares. Por estos lares, Argentina y Uruguay resolvieron diplomáticamente los límites en el río Uruguay y el Río de la Plata. Sólo queda a solucionar el diferendo del golfo de Venezuela y la Guayana Esequibo. El desarrollo, la paz y la integración en este sistema mundial de bloques económicos, deben ser los objetivos fundamentales para fortalecer la histórica voluntad de acercamiento entre mis países. En el tema de la mediterraneidad de Bolivia, debe ser permanente y duradero, siempre que Chile y también Perú, comprendan la trascendencia, en su verdadera dimensión , que sin duda será el mejor ejemplo histórico del valor que tanto el diálogo como la negociación pacífica, adquieren en la solución de situaciones que atentan contra la evolución de la sociedad mundial, en particular de nuestro continente. “Nuestra futura salvación” -sentenció Bolívar hace dos siglos- “es unirnos en y conformar una Patria Grande”. Pensamiento básico, también, del ideario antigüista, de Rodó, de Ugarte, de Vasconcelos, y otros grandes iberoamericanos, que la historia de hoy parece olvidar . Un profundo y serio repaso a las páginas que ellos escribieron, fortalecerá el espíritu a favor de la paz y el progreso de Iberoamérica. LA ONDA® DIGITAL |
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