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¿Misión Marte?
La mayoría aguardaba la ansiada
orden de "Misión, la Tierra"
por Federico Mayor Zaragoza*
El presidente Bush acaba
de anunciar que la política espacial de los Estados Unidos se
incrementará para asegurar la presencia del hombre en la Luna y en
Marte. Inmensas cantidades de dinero se invertirán en hacer posible esta
ambición y el pueblo de los Estados Unidos se sentirá orgulloso de su
poder incomparable.
La mayoría aguardaba que de la aldea global se diera la ansiada orden de
"Misión, la Tierra". No ha sido así. Las urgentes necesidades en materia
de salud, nutrición, justicia, educación... de la mayor parte de las
personas se postergan, se supeditan al brillo de un Gobierno y de
quienes no ven las consecuencias de no mirar atrás y aprender las
lecciones del pasado.
Mirar hacia arriba era lo fácil. Lo difícil es contemplar los grandes
problemas de la Tierra y reconocer el fracaso de las fórmulas aplicadas
para hacerles frente. Es urgente eliminar los caldos de cultivo de
miseria, de exclusión, de explotación, de dependencia, donde se genera
la frustración, la radicalización, la desesperanza, la violencia.
Es urgente modificar unas pautas económicas que han ampliado la brecha
que separa a los ricos de los pobres. Si en lugar de llegar a Marte
llegásemos a los que padecen SIDA, malaria, lepra, Alzheimer, cáncer,
neumonía SARS, gripe aviar, priones (vacas locas), hambre, frío. Si
Norteamérica en lugar de conocer mejor la Luna conociera mejor las
Naciones Unidas, y lideraran el establecimiento de este marco
ético-jurídico que con tanto apremio necesita hoy la humanidad,
integrando en el sistema de las Naciones Unidas el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial ("de la reconstrucción y el
desarrollo"), la Organización Mundial del Comercio.
Si decidieran adherirse al Tribunal Penal Internacional; si observaran
Guantánamo y se dieran cuenta que la justicia a escala mundial requiere
una particularísima atención. Si, además de demostrar la presencia de
agua en Marte ayudaran a buscarla y administrarla mejor en la Tierra. Si
miraran hacia los países explotados y recelosos por tantas promesas
incumplidas.
Así, EEUU figuraría en la historia como el imperio que supo protagonizar
la inflexión desde una cultura de fuerza a una cultura de convivencia y
de paz. Ésta sería la mejor misión que pueden realizar. Todos al lado de
la vida... en la Tierra.
El presidente Kennedy animó la creación del Peace Corps y la Alianza
para el Progreso, al tiempo que impulsaba el programa espacial y la
lucha contra el cáncer. A pesar de la "carrera" con la URSS, miraba más
a la Tierra que a la Luna. Entonces, los jóvenes del mundo volvieron su
mirada hacia Norteamérica. Ahora, no. Ahora los más desfavorecidos
luchan por sobrevivir. Los otros -aunque veo con esperanza un número
creciente de "disidentes"- se dejan llevar por las modas, por el
consumo, por el alcohol y las drogas.
Todos aplaudiríamos si “Misión, la Tierra' descubriera y eliminara las
redes de narcotraficantes, la compraventa ilegal de armas, los paraísos
fiscales, las mafias y el extremismo.
En la puesta en práctica de "Misión, la Tierra", constituiría una
prioridad refundar unas Naciones Unidas que permitieran que todos fueran
interlocutores de un nuevo diálogo para organizar un futuro.
Me preocupa el antiamericanismo que veo surgir en todas partes. No son
los ciudadanos, sino los gobernantes quienes pueden merecer una
reprobación generalizada. Nadie ha elegido nacer en un lugar determinado
y tener un color de piel u otro, ser hombre o mujer. ¡Educación para
todos a lo largo de toda la vida! Éste sería el núcleo más relevante del
"Proyecto Tierra", si en lugar de invertir en prestigio se hiciera en el
porvenir de los habitantes del planeta.
Al contemplar la Tierra, nos damos cuenta de la grave irresponsabilidad
que supuso transferir al mercado los deberes políticos que podrían
conducir a la gobernanza democrática. Al observar la degradación del
medio ambiente -del aire, del mar, del suelo-; la uniformización
progresiva de las culturas, cuya diversidad es nuestra riqueza (estar
unidos por unos valores universales es nuestra fuerza); la erosión de
muchos aspectos relevantes del escenario democrático que con
construimos... nos parece inadmisible la ausencia de reacción de
instituciones y personas, la resignación, la sumisión, el distraimiento
de tantos.
¿Cómo es posible? En muchos de estos países, empezando por EEUU, es
innegable la libertad de expresión. Todos pueden decir lo que quieran...
pero con frecuencia los medios de comunicación seleccionan las noticias
y las presentan de modo que se favorece el pensamiento único, la
aceptación de lo que sucede y de la forma en que los gobiernos abordan
los problemas.
Los Estados Unidos son un crisol de culturas. Ha sido tierra de acogida
y ha sabido atraer a talentos de todo el mundo, lo que le confiere una
extraordinaria fuerza creadora. Inmediatamente después de hacerse
público el proyecto Luna-Marte, Rusia ha anunciado el relanzamiento de
sus programas espaciales y la Agencia Espacial Europea ha declarado que
tendrá que "adaptar su paso" al nuevo calendario marcado por EEUU. Los
intereses de un enorme complejo industrial aplauden esta propuesta.
Sería fascinante, comprobar que en Marte haya podido desarrollarse
alguna forma de vida elemental. Todos los países deberían unirse para
llevar a cabo unos programas espaciales de tal naturaleza que no
impidieran la gran prioridad que representan los seres humanos que ya
existen sobre la Tierra.
¿Misión: la Luna y Marte? No, presidente Bush. Su país ya se está
situando muy lejos del corazón de la mayoría de los ciudadanos del
mundo. No lo aleje más. Bastaría con que tuviera la visión y el coraje
de proclamar: "¡Misión: la Tierra!".
* Federico Mayor
Zaragoza ex - director Gral de la UNESCO LA
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