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¿Se fue Sanguinetti
o
prepara el asalto al poder?
por Raúl Morales
La
pasada semana mostró al Partido Colorado en el centro de la atención
pública y el teatro de operaciones pareció ser la zona de Punta
Carretas, donde reside el ex presidente de la República, doctor Julio
María Sanguinetti.
Por la casa de Sanguinetti pasaron legisladores, dirigentes medios del
Foro Batllista, el ministro del Interior Guillermo Stirling y el
presidente de la República, doctor Jorge Batlle.
En los primeros días poco se filtró de la conversado, pero ha medida que
el tiempo transcurría creció la idea de que Stirling se perfilaba como
el candidato de consenso a la presidencia de la República, previo
acuerdo del Foro Batllista y la Lista 15 (el sector del Presidente).
A pesar de que los medios de comunicación más próximos a los partidos
tradicionales dejaban traslucir que Sanguinetti iba a ser el candidato,
los hechos y la información del diario La República (filo izquierda)
comenzaron a desmentirlos.
Fue así que todo se precipitó cuando el senador de la Lista 15, Juan
Adolfo Singer, dijo que en las puertas del Edificio Libertad (Casa de
Gobierno), luego de hablar con Batlle, que un buen candidato de consenso
era Stirling.
Llegado el domingo toda la prensa uruguaya aseguraba, sin dejar margen a
dudas, que Sanguinetti había dado un paso al costado y que Stirling iba
a ser el candidato de consenso, mientras que en las elecciones internas
foristas y quincistas competirían por la Vice Presidencia.
Los trascendidos, en esas horas fueron de todo tipo. También las dudas.
¿Qué había pasado para que un devaluado Jorge Batlle le impusiera a
Sanguinetti un candidato? De todos los rumores uno es el que parece
tener más validez: es que Stirling jugó fuerte, anunció su deseo de ser
Presidente de la República y Batlle le dio todo su apoyo, dejando a
Sanguinetti en la incómoda posición de no poder negarse a apoyar a uno
de sus hombres, como lo es hasta esas horas el ministro del Interior.
Por su parte entre los dirigentes medios del Foro Batllista cundió el
terror. En Canelones el hasta ahora invensible Tabaré Hackenbruch juntó
a 50 dirigentes en su casa de La Floresta y emitió una declaración de
apoyo “incondicional” a Sanguinetti. La duda volvió a aparecer: ¿Hackenbruch
jugaba solo a alentado por Sanguinetti? Todo indica que jugó solo,
temiendo por la suerte del Foro en Canelones. Pero en esa declaración se
dijo algo más y que muy pocos leyeron: que el Foro canario aspira a “un
país productivo y solidario”, oponiéndose con esa consiga cuasi
izquierdista a las políticas neoliberales de Batlle y la Lista 15. La
guerra estaba declarada.
A unos cuantos kilómetros de Canelones, en la ciudad de Mercedes,
departamento de Soriano, un diario local no dudó de informar el pasado
sábado lo que sigue: “Aparentemente Sanguinetti recibió claros indicios
de legisladores y dirigentes principalísimos, de que si declinaba su
candidatura, no sólo el Foro sino el Partido Colorado todo, correría
riesgo de sufrir el peor colapso de toda su historia, del que quizá no
podría recuperarse.
Ello -aseguran- terminó por decidir a Sanguinetti, que pidió unas horas
y especialmente dio instrucciones para que no se difundiera la noticia y
que se suspendiera la reunión mensual del Foro Batllista que se iba a
realizar ayer, la que quedó pospuesta para el jueves. Ese día el anuncio
se habrá hecho público”.
Para algunos dirigentes colorados esa información del diario de Mercedes
expresa más el deseo “de algunos” que la verdadera realidad. Pero
también hay otros, dentro y fuera del Partido Colorado, que se preguntan
si el paso al costado de Sanguinetti no fue solo por unos días y que en
la pasada semana o después de Turismo, lanza el contragolpe y se pone al
frente del Foro, con el apoyo de todas las departamentales foristas,
dejando que Stirling se vaya para las tiendas de Batlle. Otros, aseguran
que Sanguinetti no vuelve porque las encuestas le siguen dando “muy mal”
y que no estuvo nunca dispuesto a asumir toda la responsabilidad de la
derrota
Hasta ahora Batlle parece haber impuesto un candidato de consenso,
dejando de lado a Sanguinetti, y por eso anda con una sonrisa de oreja a
oreja. El tiempo tiene la última palabra. LA
ONDA®
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