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Las internas
partidarios y
los candidatos presidenciables
por Carlos Zapiola
Hoy es sábado 6 de marzo
y parece que ya se han definido las candidaturas presidenciales a
presentarse el 27 de junio.
Sanguinetti, para sorpresa de muchos y dolor de cabeza de quienes
pronosticaban que iba a ser indudablemente el candidato colorado, fue
sorprendido por una jugada de ajedrez del Presidente Batlle, anunciando
a través del Senador Singer que veía con buenos ojos que el forista
Stirling encabezara al Partido de Rivera en esa instancia.
Se dijo además que se buscaba completar la fórmula con un joven
dirigente que representara a la 15 (¿Aguirrezabala?), y que por tanto la
competencia se establecería entre ambas fracciones solamente a nivel de
listas de convencionales.
En un partido muy devaluado electoralmente, no parecería que Ope Pasquet,
Manuel Flores Silva o Ricardo Lombardo tengan chance de enfrentar, y aún
cabría preguntarse si realmente les sirve políticamente, a la fórmula
del Batllismo Unido ahora en intento de ser revivido.
Como la interna blanca se encamina cada vez más a un enfrentamiento
bipolar Larrañaga – Lacalle, aunque Cristina Maeso no haya bajado su
candidatura, y a estas horas tampoco lo hayan hecho Francisco Gallinal
ni Sergio Abreu, mas uno diría que es cuestión de horas que ello ocurra,
Arturo Heber no tiene posibilidades reales de pelear por la Presidencia,
y Ruperto Long y Juan Andrés Ramírez son historia, la única interna con
dudas a disipar sería la que uno ya sabe quien gana, y eso gracias a que
existen las encuestas que anticipan tendencias. Aunque el Danilo Astori
decida presentarse, la pregunta es por cuanto pierde, y si logra hacerlo
por menos que en la interna de abril del 99, aunque eso no le asegura
nada, y pensar que de una buena votación en la interna se puede
desprender que ese sea el piso de octubre es una hipótesis de trabajo de
alguien que no recorre el país y piensa a nivel de laboratorio al hacer
informes sobre investigaciones.
Tampoco está aquí el voto a Larrañaga jugando en el mismo espacio que el
de Astori. Este es un voto frentista, el otro un voto blanco, y los que
no son ni blancos ni frentistas no van a ir a votar sencillamente. Ni
por uno ni por otro. Al menos masivamente. Es que no se puede pensar en
una votación masiva para nadie, el 27 de junio de 2004.
Que Sanguinetti no sea candidato es algo que él esquivó muy bien
responder en su discurso de la noche del jueves 4, ofreciendo lo mejor
del Foro en bien del Partido. Tiró por elevación de respuesta “no se
olviden que el líder natural soy yo”.
Leyendo resultados de encuestas previas a abril 99, más allá de las
notorias diferencias entre ellas, en el resultado de la última previa,
así como en la tendencia que fueron marcando mes a mes, se podría
concluir que todo se definió en los últimos treinta días.
Y debemos recordar que junio no es abril. Que en junio llueve y hace
frío mucho más normalmente que en el cuarto mes del año.
Que no se sabe cuántos colorados y blancos van a ir a votar, y que ahora
parecería haber mucho menos simpatizantes, partidarios o personas que
así se definen, y que por tanto el resultado dependerá mucho de quienes
demuestren tener mejor aparato de movilización en esa jornada. Que el
voto no es obligatorio. Que no se paga multa si no se va a votar.
No dudamos que el aparato de Lacalle está más aceitado y es más fuerte
que el de Larrañaga, pero eso no implica que de cualquier forma consiga
más votos. Son electorados diferentes, que apuntan a estratos del
Partido también distintos. Alguno puede ser de gente mayor que el otro,
más ruralizado que semiurbano. Pero la gran interrogante es si el ex
intendente de Paysandú ha alcanzado la madurez política para dejar de
ser una figura en ascenso que sobrepasa los cotos departamentales para
transformarse en líder nacional Si esto lo logra trasmitir podría de
cualquier forma no definir con antelación el resultado y estaría
obligado a esperar a que la Convención elija. También como actúen los
mandos medios, que pueden inclinar la balanza si trabajan a full y
pueden no juntar a nadie, si realmente no se movilizan.
No es una pelea de votos militantes, se juega en quien arrime gente a
las mesas mucho más que en la que por sí misma va a concurrir.
¿Lacalle le cobrará a Larrañaga su silencio Celeste?. Los blancos que en
su mayoría de cualquier manera optaron por esa posición ¿darán su apoyo
a alguien que vio como sus mandos medios se dispersaban y no pudo tener
control sobre ellos, para defender lo que parecía ser su posición?.
Esos cálculos políticos, de captar votantes sin importar pasados ¿es la
correcta?.
“Con los blancos se vivía mejor”, ¿es solamente un slogan o algo en qué
basar hoy una estrategia de Marketing, que no ataque demasiado y
fagocite al rival perdedor como en abril 99 y termine empujando al
votante de éste fuera del Partido?
Mas esto según nos enseñaba Vaz Ferreira es un silogismode falsa
oposición.
Si el día de la elección yo tengo treinta autos y mi rival posee 15,
tengo más posibilidades de ganar, en una elección donde la cantidad de
votantes parecería que va a ser muy reducida, mucho más de lo que uno
vio en el 99.
Y si de abril 99 hubiese salido un Senado con 12 colorados, 9 blancos y
9 encuentristas, ahora no se puede decir como será la distribución de
votos en esa interna.
Si uno recuerda que el 5 de julio de 1992, para lograr que hubiese
convocatoria a Plebiscito sobre Empresas Públicas, el 18 % de los
ciudadanos concurrió a votar, en un día helado y nublado, pero el 25 %
necesario fue alcanzado en octubre con los mismos apoyos partidarios o
de sectores sociales ( el 72 % que fueron los votos obtenidos el 13 de
diciembre de ese año para eliminar algunos artículos de la Ley se hizo
ya con acuerdo que incluía al Foro Batllista).
El aparato de la 15 en las internas siempre funcionó mejor que el del
Foro. Pero esto era cuando el gobierno no había pasado por las manos de
un representante de ese sector que ha sido canibalizado y triturado por
la opinión pública.
Aunque ese trituramiento ha abarcado a todo el Partido Colorado es
innegable, y parece muy difícil que logre remontar desde ese tercer
lugar en el que hoy está, si nuevos vientos no soplan con gran
intensidad.
No analizaremos los números que han empezado a circular sobre grados de
intención de voto en las internas efectuado por otras empresas.
Éticamente no nos corresponde, y apropiarnos de datos por falta de
resultados propios no lo hemos hecho, y jamás lo haremos.
Pero los acontecimientos de estos días son los que marcan mejor que
nunca que hacer pronósticos es un disparate metodológico. Parecido al de
intentar saber que pasará en noviembre cuando aún no llegamos a junio, y
octubre puede ser el puente que no se puede sobrepasar.
Esto es lo bueno de la política. Deshace pronósticos en 24 horas. Hace
inútiles preguntas muy pensadas por politólogos, sociólogos y analistas
en diez minutos. Cambia escenarios y hace aparecer otros impensados
veinte minutos antes.
Falta mucho, muchísimo para junio. Y si ese día es de sol o lluvia,
podremos saber cuantos ciudadanos se abstienen de intervenir en una
contienda electoral tal vez muy peleada, quizás ya definida antes de
empezar.
Todo esto dicho con un dejo muy grande de ironía. Porque en realidad se
pueden presentar candidatos hasta el 27 de mayo y hasta ese día se verán
cambios como para dar pie a pensar que recién junio nos va a dar
claridad sobre quienes llegan a octubre a enfrentar a Vázquez.
Y es probable que no sepamos con qué fuerza contarán para hacerlo,
dependiendo quien gane en el partido de enfrente.
Cuando uno hace una estrategia de Marketing para vender un producto,
además de la marca, el envase, el contenido, el precio, la distribución,
importa la calidad. Algo malo se vende una vez, y puede nunca más ser
adquirido.
El Marketing Político vende una vez un producto para junio. Pero si el
producto es malo y lo demuestra, no será comprado de nuevo en octubre.
Es de esto que estamos escribiendo LA
ONDA®
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