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MERCOSUR y las responsabilidades
políticas ante la crisis de energía
por Antonia Yañez
Decir
que la crisis energética que empieza a manifestarse en Uruguay como
consecuencia de las decisiones argentinas de limitar su flujo, es
consecuencia directa de las decisiones políticas en el plano de la
economía y del proyecto país que se ha desplegado en la ultima década,
es correcto. Por ser una verdad, no es toda la explicación de este
complejo problema.
Los gobernantes que se han sucedido en Uruguay han preferido dormir una
larga siesta antes de abordar creativamente las fuentes de energía que
puedan dar seguridad sustentable a la economía nacional. El tema de un
proyecto nacional de energía es una materia pendiente en todas las
organizaciones políticas que hoy pretenden gobernar el país a partir del
primero de marzo de 2005.
Existen diversos estudios realizados por destacados profesionales o
estudiosos en el área de la energía tanto en instituciones del Estado
como académicas, publicas y privadas, que nadie los tiene en cuenta.
Cada semana viajan desde Montevideo a USA o a alguno de los países
europeos un número importante de ingenieros o técnicos de UTE o ANCAP a
participar en seminarios o eventos de estudio sobre la importancia de la
energía en el mundo contemporáneo y la mejor manera de estructurar las
infraestructuras nacionales. Estos conocimientos y experiencia
adquiridos, a un significativo costo para el Estado, en la mayoria
absoluta de los casos solo queda expresado en los informes
institucionales que deben escribir.
No puede ser compartible con ninguna de las hipótesis del análisis sobre
esta crisis energética que ahora afecta a Uruguay, la afirmación hecha
en las ultimas horas por funcionarios de gobierno y algunos de sus
amigos en el plano social: “De que esto es consecuencia del caos
argentino y al igual que la aftosa termina transfiriendo el problema a
Uruguay”.
Desde el gobierno también hay otra visión de este tema, si hubiera "un
esfuerzo en la integración energética del sistema mercosuriano" no se
viviría la crisis actual, dijo el Presidente Batlle. La pregunta
elemental: ¿Cuántas veces Uruguay planteó con el pertinente encuadre y
contextualizacion este tema en el MERCOSUR?. ¿Este tema acaso no tiene
relación directa con qué MERCOSUR queremos? ¿Qué proyecto de integración
es el que más seguridades de desarrollo sustentables le da a Uruguay?.
No es suficiente plantear ahora con la crisis en pleno desarrollo ”si
integramos la energía todos vamos a crecer muchísimo y vamos a poder
superar asimetrías que no tienen por qué existir permanente “ Una
afirmación más del presidente Batlle que se contradice con otra suya de
hace algunos meses de que el verdadero crecimiento no vendría por el
lado del MERCOSUR sino del ALCA.
Cuando Brasil ha planteado la posibilidad de ampliar las bases de la
integración mercosuriana, por ejemplo con Venezuela, desde el gobierno
uruguayo rápidamente han surgido voces en contra. Ahora frente a la
crisis energética que tenemos, es desde allí que el presidente de
Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), Ali Rodríguez, anunció que su empresa
está en condiciones de atender de inmediato el problema energético que
afecta a Argentina y que se refleja en Uruguay y Chile y que tiene
"disponibilidad de combustible líquido y la mejor disposición". “Los
diplomáticos venezolanos del cono sur americano aprobaron en Montevideo
la agenda de trabajo que desarrollarán en el transcurso del año,
destacándose la potenciación de los convenios bilaterales y el
fortalecimiento y la promoción del proceso de integración MERCOSUR-CAN”.
Otras manos tendidas: “Bolivia ofreció a nuestro país el suministro de
gas natural en el marco de las ventas que ese país realizará a Argentina
a partir del mes de mayo”. A su vez, Brasil ofrece auxiliarnos con la
venta de combustible.
Uruguay debiera dejar de ver en este tema y otros, que afecta gravemente
a su economía, responsabilidades ajenas. Gobierno y sistema político
tienen la obligación de abordar y proyectar en forma urgente soluciones
reales, nacionales en el marco de no subestimar el valor de una
integración sudamericana a la que deben aportar ideas, proyectos y
sustancia y no solo albergar su sede política.
Los actores políticos tienen por estos días una oportunidad única de
presentarle a nuestra sociedad (en el marco de la campaña electoral que
conducirá eventualmente en una primera vuelta en el mes de octubre, a
elegir un nuevo presidente) un proyecto de matriz energética que
garantice que Uruguay no ingrese por un largo periodo en una prolongada
crisis de energía. De prologarse esta realidad el país comprometerá su
real desarrollo y las mejores iniciativas de modernizar nuestra
sociedad.
Estamos a pocas horas de que Uruguay interactúe con sus pares del
MERCOSUR en función de las fases finales de las negociaciones con la
Unión Europea y la reunión del ALCA de Puebla, el 22 de Abril.
La falta de un proyecto integral y sin ambivalencias de interacción por
porte del gobierno uruguayo ante sus pares del MERCOSUR dificultará su
papel en estos foros. Esto una vez más se reflejará en la falta de un
marco adecuado para discutir temas inmediatos y cruciales como la crisis
energética. Como nunca los días venideros mostraran a la región que ante
todo, los procesos de integración necesitan de un alto grado de
consensos políticos. LA
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