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Pronostiquemos rápido quien
será el próximo presidente
por Carlos Zapiola
Estamos a fines de marzo,
y aunque primero haya campaña electoral hacia las internas (nadie
recuerda que una ley prohíbe hacer publicidad con menos de cuarenta días
de anticipación, y ya las pautas publicitarias están apareciendo), el 27
de junio esa elección sin voto obligatorio a la que seguirá la campaña
hacia octubre con las fórmulas presidenciales consolidadas y una nueva
campaña electoral tratando de demostrar que se es la mejor opción para
presidir el país a partir de mayo del 2005.
Ha comenzado la danza de números. Datos donde se dice que el EP-FA logra
un triunfo fácil en primera vuelta, y pronósticos escuchados cinco
minutos después que indican que ganará en forma ajustada y en segunda
vuelta. Todos se olvidan que hay dos campañas electorales en el medio,
que juegan diversos actores y factores políticos, sociales y hasta de
estilos en las mismas.
Que es fácil decir que el EP-FA está muy cerca de ganar pero que el
escenario político puede no ser el que se creía hace un par de semanas.
No vamos a entrar en la competencia numérica. Hemos demostrado hasta el
hartazgo, nuestro y del lector, que somos creíbles, muy creíbles, y que
esto no es una muestra de soberbia sino de realismo. Y por eso no vamos
a salir hoy ni en los próximos meses a repetir o contestar los datos de
los colegas, dejando esto para nuestros suscriptores y clientes.
Esto no inhibe que comentemos lo que está ocurriendo, y que analicemos
el país políticamente.
Es sabido porque nos hemos encargado de repetirlo muchísimas veces, que
no estamos quietos en nuestra oficina, que vamos a todas partes junto a
nuestros encuestadores, y que hablamos con Ministros, Intendentes,
Senadores, Diputados al igual que Don José o Doña María. Y que de esas
charlas informales rescatamos sentires, dolores, reclamos, quejas, que
enriquecen nuestro conocimiento y ofrecen ideas para mejorar nuestra
capacidad de análisis y reflexión.
Escribíamos que no vamos a entrar a comentar datos de colegas, tan
distintos, con valores tan disímiles. Y sostenemos que esta es la
primera vez que en verdad Tabaré Vázquez está arañando la Banda
Presidencial.
Que los partidos Blanco y Colorado puedan presentar rostros diferentes
encabezando sus hojas de votación es un hecho irrelevante sabiendo que
uno pregunta en primer término a que Partido piensa votar, y luego se
cuestiona sobre nombres de candidato a Presidente. Es decir que la
primer respuesta que se obtiene es la de una definición partidaria, y
luego la apertura por candidato. Como solemos investigar –cifras
consolidadas a través de varios años- que casi el 70 % de los uruguayos
tenemos definición partidaria firme, podemos aseverar que de buena o
mala gana , un colorado va a votar al candidato que le presenta su
partido, lo mismo que hace un blanco o un encuentrista. Aquí quizás esté
la prueba del nueve, si el lector duda: Vázquez consigue menos apoyo que
el Partido que lo lleva como candidato, pero quienes no están totalmente
satisfechos con su candidatura, igualmente siguen líderes medios o
sectores políticos, y terminan votándolo, ya que en Uruguay no hay corte
de boleta como ocurre en otros países.
Que hoy parezca que no uno sino varios de los grupos encuentristas
pueden tener votos en cantidades similares a los de todo el Partido
Colorado y sin dudas los que obtendrán tanto Lacalle como Larrañaga en
la interna, no nos puede llevar a concluir que el fin de los partidos
fundacionales está cercano, y menos aún su fusión para enfrentar al
enemigo común, ni siquiera proyectando esta afirmación a la elección
presidencial del 2009.
La vida político – electoral del país no pasa por allí. Y menos aún si
se concreta que el próximo Presidente sea Vázquez, porque deberá
gobernar con acuerdos con algunos de sus rivales de hoy.
Hay quien empezó a manejar que el 2009 o antes se planteará el tema de
la reelección presidencial. Sigamos pronosticando.
Si hacemos catorce pronósticos, multiplicado por tantos analistas como
los que los puedan hacer, algunos de ellos se van a cumplir y nos
quedaremos contando que acertamos con gran anticipación escenarios que
hoy pueden ser solamente utópicos.
Es como decir que la “culpa” del triunfo del PSOE la tuvieron los
atentados del 11-M. Si uno leía las encuestas diez días antes, triunfaba
sin mayoría absoluta el PP.
Pero ya el martes 9, había dos empresas que decían que ganaba el PSOE y
otras dos que no perdía por más de 2 %, lo que indicaba un crecimiento
que podía ser consolidado en los días siguientes, con o sin bombas.
La manipulación alevosa que hizo Aznar de la información fue un
boomerang para su partido, pero seguramente no cambió el resultado
electoral, salvo en el hecho que votara más gente que la normal en una
elección no obligatoria (creció casi 11 % la participación popular con
respecto a la elección anterior). Pero nadie sabe si esa gente fue a
votar a favor o en contra del gobernante PP. Porque el boca a boca, los
celulares e Internet sirvieron al PSOE, pero ¿toda España es igual?.¿La
zona rural tiene esos adelantos?. ¿Alguien se cuestionó si un hecho por
el estilo ocurría en Uruguay, cuántos votos cambiaría?.
Cuando lean números, vean tendencias, relean historia electoral y de
encuestas. Discriminen quienes son los que juegan pronósticos. Y háganse
muchos cuestionamientos. Cuestiónense todo. Cuestionen todo.
Busquen razones. Reflexionen.
Jamás acepten que los que hacemos encuestas y menos aún, los que hacemos
análisis político, somos infalibles. Jamás crean que tengo una bola de
cristal, ahora que el lugar está vacante.
Pero sepan que en éstas líneas siempre va a encontrar ética y compromiso
con lo que creo –y creo en el sentido cristiano es AFIRMO-, es la
verdad. LA
ONDA®
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