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El ALCA comporta un programa de recolonización

La premura de George W. Bush
con el ALCA

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

Pregunta: ¿Qué motivaciones concretas están detrás de la urgencia del gobierno de Washington para que el proyecto ALCA comience a operar en el próximo año 2005? ¿Bases para establecer un Nuevo Orden Mundial compartido, o una solución para la declinación de Estados Unidos? 

Conforme expresiones vertidas por el  Decano de la Facultad de Economía de la Universidad Católica de Ecuador  -Econ. René Báez-  al perecer, cuatro pueden ser las razones que sostienen esta utopía:

“1) enjugar la recesión estadounidense, 2) contener la influencia europea en Iberoamérica, 3) neutralizar políticas protecciones dictadas por gobiernos de nuestro continente, 4) camuflar en las negociaciones económicas el remozado intervensionismo militar de Estados Unidos.” 

El análisis de estas cuatro posibilidades, indican, globalmente, que el auge de la economía estadounidense durante la administración Clinton, la más visible en las décadas que siguieron a la posguerra después del “”boom” Kennedy-Johnson,   en el año 2000 colapsó estrepitosamente ante  la debacle de la denominada “nueva economía”, que se caracterizó, no sólo por la caída de las inversiones,  sino también por el espectacular descenso de las exportaciones, situación que llegó a agudizarse en el año 2001 e un tobogán decadente. 

EEUU: modificando hacia nuevo ciclo económico
Primero:
Hay que tomar muy en cuenta que en el segundo trimestre/2001  -poco ante del fatal 11 de setiembre-  las ventas de Estados Unidos habían caído el 12%, situación que determinó la necesidad de un cambio en el accionar económico, determinando que la administración George Warner Bush considerara prioritario acelerar la conquista de nichos comerciales en América Latina y el Caribe.
 

Segundo: El gobierno de Estados Unidos y sus corporaciones,  en esa época no se encontraban muy satisfechos  - por el contrario, comenzaron a preocuparse seriamente, al conocer los alcances de los acuerdos comerciales suscritos por la Comunidad Europea en las Cumbres Europa-Iberoamérica.  Poe otro parte,  el gobierno “lobbysta” de Washington no era partidario de la creación de bloques económicos en nuestro continente  (Caso del MERCOSUR, que fue acodado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en el preciso momento de  “distracción en sus tareas de relaciones hemisféricas”, como confesara en oportunidad la Sra. Allbraigt), dado que  cualquier proyecto de integración plurinacional  reivindica principios de proteccionismo comercial y financiero. El criterio de Washington era y es que el libre comercio opere  conforme a las prescripciones aceptadas y dictadas por él , y para ello,  qué mejor que establecer el ALCA el sistema que  podría ofrecerle  bondades económica-financieras al igual que las recibidas ampliamente por el Tratado de Libre Comercio (TLC o NAFTA), convenio aquél que se inscribiría en los objetivos y estrategias que se emplearon para a instrumentar a la
dependencia “ de México, fundamentalmente
 

Tercero: Las razones político-militares no están ausentes en la propuesta del ALCA. Transcribo las palabras del investigador argentino Claudio Katz: “Desde  hace varios años una escalada de rebeliones populares conmueve a varios países de América Latina. Estos movimientos acentúan y erosiona distintos sistemas políticos, que han perdido legitimidad por su incapacidad para satisfacer los reclamos populares. El descreimiento en los regímenes vigentes precipita la interrupción de mandatos (Perú), la disgregación de gobiernos (Ecuador), el colapso de Estados (Colombia) y, en otros, la desintegración de partidos políticos tradicionales. Estados Unidos, a través del ALCA intenta reforzar una  intervención militar  encubierta en Iberoamérica , a través del “Plan Colombia”; el rearme regional asociados en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo (Plan La Triple Frontera” y algún pretexto surgido de una imaginación “esfermiza por la guerra” y el establecimiento de un imperio para dominar, controlar y utilizar bienes estratégicos. 

Conocer la realidad a fondo
Pero el conocimiento de la realidad, en forma clara y confiable, no es totalmente fácil. En muchas oportunidades aseguramos hechos como respondiendo a realidades, sin advertir que ésta conforma un complejo de contradicciones que siempre están en movimiento, situación que no permite apreciarla en conjunto ni ahondar en su dinámica interna. 

Para citar un caso: con frecuencia se repara acerca de  la globalización  -y en particular la mundialización del capital-   que han permitido la extensión del capitalismo. Pero lo que  no se advierte es que al universalizarse el sistema,    simultáneamente, se universalizan sus contradicciones. 

Eric Hobsman escribe que, “la realidad señala que  fue hasta la caída  de los países socialistas europeos cuando entendimos que la crisis de las últimas décadas ha sido global; y a menudo se siguen repitiendo explicaciones ya del todo inadecuadas que revelan que muchos no entienden aún su verdadera dimensión. Algunos continúan pensando como hace treinta años, que la inestabilidad tenderá a expresarse en presiones inflacionarias cada vez más severas y no reparan en que en los últimos años,  la sobreproducción, la sobre acumulación de capital y las frecuentes recesiones, con el serio peligro de una posible y profunda depresión, han vuelto a ser lo más grave. Todo ello, además se visualiza que ,  se sigue viendo la crisis como económica, sin reparar en que al propio tiempo es social, cultural, ideológica y política”. 

Iberoamérica:  una realista  estrategia de desarrollo
La afirmación que hace unas décadas sostuvo la señora Margaret Tachcher de que
“no hay alternativa fuera a la aplicación de la corriente neoliberal” fue considerada por muchos economistas infundada y falsa. Pero, lo que actualmente es cierto, bien cierto, es que hasta ahora no se ha podido construir una verdadera y consistente estrategia de desarrollo. Hay quienes, sin visión prospectiva y vigilando tan sólo los casos en base a cuestiones tácticas más que estratégicas, procuran adoptar medidas de corto alcance, como si ello significara un paso primario para ir solucionando   situaciones inestables.
 

Inclusive no faltan quienes consideran que el intento de impulsar el desarrollo ya está en marcha, siguiendo las recomendaciones que plantea del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial,  directrices que son ampliamente  aplaudidas por las empresas transnacionales. Con las diferencias que la realidad indica, no deja de ser para observar el esfuerzo de diálogo que al respecto han iniciado Argentina y Brasil, a pesar de ser diferentes sus situaciones  socio-económicas, respecto a sus compromisos financieros y la justa necesidad de ofrecer desarrollo sustentable a sus pueblos. 

A su vez, quienes  acentúan su discurso político, al expresar que vivimos hoy en la “era del conocimiento”, a menudo no advierten que el conocimiento y por tanto construir una nueva estrategia, es decir  cómo actuar, en qué dirección hacerlo, hacia qué objetivos y con qué medios,, todas esas vías  representan procesos sociales que no pueden realizarse individualmente, sino únicamente a través de una integración franca, confiable y consensuada de los países del Tercer Mundo, al estilo de la conducta de quienes integran el mundo denominado desarrollado, aunque en éste existen sectores sociales que se presentan como “tierras ignotas, tan marginadas como las del “cuarto mundo”. 

El equilibrio del mundo
Es muy común  -lo expreso por experiencia obtenida en foros intelectuales nacionales e internacionales- que la clase política como la empresarial, consideren que solo la acción directa y propiamente política tiene importancia, descuidando o dejando postergado a un plano inferior en la agenda, el frente cultural y la acción social. 

En este período pre-electoral que con adelanto ha comenzado en Uruguay, ( a pesar de lo expresando hace un año atrás)  se escucha a los que aspiran al máximo poder una serie de buenos deseos, pero también  -y ello desacredita a la confianza popular- a través de un lenguaje de bajo  enfrentamiento, recriminaciones des-actualizadas muchas, sin visualizar un programa serio y actualizados a la realidad mundial del hoy. 

LA opinión de ciertos post-modernistas de que nada del pasado es rescatable, es inaceptable y errónea. En el pasado hay siempre algo que aprender, pero lo principal   -reitero-  es conocer a fondo la realidad en la que se actúa y tener claro hacia dónde se quiere avanzar en el futuro. 

América del Sur tiene  dos caminos fundamentales: la integración regional  soberana (MERCOSUR+Conmunidad Andina) o el entorno con el ALCA a los antiguos esquemas de dependencia,

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