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El “efecto Dover”
y el ocultamiento de las fotos de los estadounidenses muertos en Irak

por George Mayer

Horas después de que las primeras fotos se filtrasen en Internet y saltaran a la prensa, el Pentágono ha reforzado la normativa que prohíbe tomar o distribuir imágenes de los ataúdes en los que se transporta a los soldados muertos en Irak.

 

La controversia llevó a que luego que el periódico "Seattle Times" publicara fotos tomadas en el aeropuerto de Kuwait  la fotógrafa y su esposo, que trabajaban en una empresa contratista en el lugar, fueron inmediatamente despedidos.

 

La Casa Blanca, que se ha esmerado para impedir que esa imagen llegue a la opinión pública estadounidense, mantiene la prohibición y parece dispuesta a defenderla en los tribunales. El presidente, George W. Bush, nunca ha participado en una ceremonia pública por alguno de los más de 700 soldados estadounidenses muertos en Irak, entre ellos más de 100 este mes.

 

Los cadáveres de los soldados de EU muertos en Irak son embalsamados en Kuwait y transportados a una base militar de Delaware tras una escala en Alemania. El nombre de esa base ha permitido acuñar una expresión más política que militar: el efecto Dover, que define la capacidad de la opinión pública de EU para aceptar la llegada de cadáveres como precio de un conflicto militar.

 

Los sociólogos siempre han explicado que este país suele apoyar las guerras en las encuestas, pero se apresura a detestarlas cuando llegan los primeros ataúdes. Aunque todos los presidentes de las últimas generaciones han participado en ceremonias fúnebres por soldados muertos en conflictos -Beirut, Panamá, Somalia, los Balcanes y otros muchos-, los estrategas políticos de Bush le han mantenido alejado de esos escenarios fúnebres para evitar ecuaciones fáciles en la mente de los estadounidenses.

 

El congresista demócrata Jim McDermott (Washington), quien sirvió en la Marina durante el conflicto de Vietnam, recordó que las imágenes de los ataúdes que volvían de aquella guerra tuvieron un efecto muy grande en la opinión pública estadounidense.

 

“Cuando la gente empezó a ver la realidad de la guerra y que más de 55 mil personas volvían en bolsas de plástico, empezó a haber más y más oposición a la guerra”, según McDermott.

 

Convencidos de que el oscurantismo evita que la opinión pública piense, el Pentágono distribuyó una circular en las bases militares en la que se recordaban las estrictas prohibiciones para la distribución de imágenes o el acceso de los medios de comunicación a las ceremonias fúnebres, una normativa adoptada antes de la llegada de Bush a la Casa Blanca, pero nunca puesta en práctica.

 

No por casualidad, la directiva fue distribuida un día antes de que comenzara la invasión de Irak. Ahora el Pentágono ha asistido a la publicación de las imágenes que esperaba no ver nunca en la prensa. Por un lado, una empleada contratada por el Departamento de Defensa en Kuwait tomó una instantánea del interior de un avión de transporte con 20 ataúdes a bordo. La foto llegó a la portada del Seattle Times y la mujer fue inmediatamente despedida.

 

De manera casi simultánea, un activista en defensa de las libertades públicas, Russ Kick, amenazó con demandar a los responsables militares de la base de Dover por atentar contra el derecho a la libertad de expresión. Un mando de la base le entregó 350 fotografías para evitar que el caso llegara a los tribunales. Inmediatamente, Kick colgó las fotografías en su página de Internet

(www.thememoryhole.org ) y enseguida el Pentágono entendió que se había equivocado.

 

La controversia coincide, además, con un cambio en la actitud general de los medios de difusión de Estados Unidos que han empezado a mostrar imágenes más crudas del combate, las muertes y la destrucción en Irak.

 

El brigadier general Mark Kimmitt, subdirector de operaciones de la Coalición ocupante de Irak, declaró  a la cadena de televisión ABC que la política del Pentágono establece claramente que las primeras personas que tienen derecho a ver a los soldados muertos deben ser sus familiares.

 

El diario Clarín de Buenos Aires  publico que: “Bo Lee, la encargada del edificio situado en el número 2219 de la calle California, en el corazón de Washington, se levantó como todas las mañanas a las 6 para distribuir los diarios. Pero enseguida comprendió que algo había cambiado. En la primera plana de todos los matutinos incluyendo las de The New York Times y The Washington Post había fotos de ataúdes con los cuerpos de soldados norteamericanos muertos en Irak, cubiertos por banderas estadounidenses.


Hasta ahora, el Pentágono había prohibido la divulgación de este tipo de fotos, basándose en una reglamentación de 1991  (..)  El impacto fue enorme. No sólo porque los norteamericanos tienen horror a enfrentarse con la muerte de sus pares, sino fundamentalmente porque descubrieron que el Pentágono había intentado encubrir una realidad (..) "Necesitamos dejar de esconder las muertes de nuestros jóvenes", dijo a la cadena británica BBC Jane Bright, de California, cuyo hijo murió en Irak el año pasado”.   

 

Fuentes : Agencias y diarios

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