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A mi nunca me En los últimos días me encontré casualmente con un destacado publicista que me dijo una frase que he escuchado cientos de veces, por todo el país y fuera de él: “A mí, nunca me hicieron una encuesta”. Las variaciones a la misma son entre otras: esta es la primera vez que soy encuestado, nunca contesté pero usted me cayó simpático/a y por ello le doy mi tiempo, ¿cómo, de verdad me van a preguntar?. Como hace 23 años que trabajo en el tema, y como personalmente, además de dirigir grupos de encuestadores, he hecho miles de entrevistas, la pregunta no me sorprende. Menos aún cuando he recibido llamadas de otros colegas cuyos encuestadores telefónicos desconocen el nombre de uno y piden permiso para hacer algunas preguntas, sabiendo que en la mayor parte de los casos las empresas establecen un par de filtros infranqueables: no hacer entrevistas a personas fuera de los hogares, no entrevistar a gente vinculada a agencias de publicidad, encuestas o marketing, y tampoco a individuos relacionados con el tema que se trata por profesión (por ejemplo, no entrevistar almaceneros si es una encuesta de venta de productos de almacén). Es por ello que uno entiende fácilmente que un publicista haya sido muchísimas veces filtrado, y nunca se enteró que alguien golpeó en su puerta para hacerle una encuesta. Si además no permanece en su hogar en el fin de semana, nunca podrá ser entrevistado por Zapiola Opinión Pública (aquí es sabido que no todas las empresas usan esta metodología, y en ello estriba muchas veces las diferencias en los resultados obtenidos y luego hechos públicos). Las muestras pueden o no ser pequeñas, incluir determinadas formas de selección y además va a influir sin dudas el portero de un edificio, el eléctrico, desde el cuál es muy fácil decirle no a alguien porque no se le ve la cara, y la empleada doméstica, que dirá casi infaltablemente que no hay nadie y que vuelva en otra oportunidad, todos elementos que deben ser salvados mediante un entrenamiento adecuados del entrevistador que lógicamente debe ser un verdadero profesional. Pero volvamos a las preguntas de estos días: ¿cayó el EP-FA?. ¿Creció Larrañaga o el Partido Colorado?. Si una duda es si estuve en condiciones de ser entrevistado, la siguiente es a qué empresa creer. Allí lo mejor es observar comportamientos pasados ante actos electorales similares por parte de las mismas. Nos podemos llevar sorpresas, puesto que el director de una empresa hoy puede estar en otra, y ser totalmente inexperientes los que posee alguna que tuvo añejos aciertos. Y eso normalmente el público lo desconoce. ¡Si hasta los dirigentes políticos lo desconocen, cuanto más Doña María y don José!. Pero deben darse cuenta que no todos somos iguales, que algunos somos más iguales que otros y que no todo es válido. Cumplir un rol a cabalidad no es decir lo que me parece. Jugar una opinión no es jugar con la Opinión Pública. Ser muy valiente en algunos ámbitos y arriesgar ¿? pronósticos es para principiantes o turfman. El decantamiento se da naturalmente aunque algunos no se quieran dar cuenta y otros fuercen las cosas para que ello no ocurra. No todo es azul en el cielo de las encuestadoras. Tampoco todo es gris. Pero en especial no se puede ser como el camaleón, ni arrimarse al fogón que mejor parece calentar, o inventar fogones. LA ONDA® DIGITAL |
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