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Europa:
“No estamos dispuestos a regalar nada",
Quizás como en ninguna otra negocian entre bloques para la UE, también los acuerdos con el MERCOSUR tienen un extendido significado político y económico vinculante en su relación con USA. “Estudiaremos minuciosamente cada paso a dar (con el MERCOSUR) sobre subsidios agrícolas, en función de lo que hacen los norteamericanos sobre el tema”, manifestó uno de los negociadores europeos. Desde el opuesto arco geográfico, la semana pasada el presidente Lula dijo en su discurso de Agrishow: "Vamos a tratar de consolidar ese bloque para facilitar la discusión de Brasil en el ALCA, para no quedar subordinados a la presión de los intereses económicos de Estados Unidos, (..) Para discutir un ALCA en función de los intereses de nuestra agricultura y nuestra industria". El trasfondo político que subyace en estas negociaciones entre otros factores es el que sugiere pensar en que son estas las causas reales de las dificultades de estos días y que aún falta mucho para llegar a un acuerdo pleno y estable. Esto no implica la no obtención de éxitos parciales de acá a octubre. Lula en su discurso tuvo otras implicancias de alto voltaje político al decir: "...para diciembre vamos a tener a todos los países de América del Sur dentro del MERCOSUR", (...) "Si a Brasil y Argentina les va bien, la tendencia natural de los otros países de América del Sur es (...) juntarse y construir un bloque más sólido y fuerte", convirtiéndolos prácticamente a todos "en una misma nación". Simultáneamente con estos razonamientos del presidente brasileño la crisis energética y de comercialización del gas boliviano continua elevando la temperatura de confrontación entre Argentina y Chile, entre Bolivia y Chile donde no falta Perú y Venezuela. Estos enfrentamientos no son epidérmicos, ni solo se expresan en las palabras subidas de tono y fuera de un lenguaje de integración del presidente de alguno de los países implicados. Estas rivalidades ya son sentimientos y actitudes sociales de confrontación muy extendidas, si a esto le sumamos que el tema ya esta integrado al menú militar en casi todos estos países, la real integración de la que se habla corre peligro. Un dato nuevo en el ámbito europeo es la postura del recién llegado gobierno español de retomar su papel europeísta y de reforzar los vínculos con Latinoamérica: “Es difícil encontrar otros espacios geopolíticos con el mismo sistema de valores” ha dicho el gobierno de Zapatero, esto refuerza su interés en sumar fuerzas en un avance mediático de las negociaciones MERCOSUR-UE. La ampliación de la UE en 10 nuevos países representa ”una oportunidad, y no una amenaza” para los países del MERCOSUR si tomamos como válida opiniones como la del profesor Theotonio dos Santos de la Universidad Fluminense a la agencia IPS: ”Dejaron de ser fundamentalmente agrícolas y los más agrícolas, como Polonia y Hungría, exportan poco o sus productos en general no compiten con los de Brasil y el MERCOSUR. Su interés al incorporarse a la UE es ”desarrollar su industria, los servicios, el turismo, y no la agricultura “. Esta nueva realidad europea encierra paradojas que el tiempo ayudará a despejar, Hungría por ejemplo integró hasta 1986 el Grupo de Cairns, países agropecuarios contrarios a la protección. Como se comportarán ahora frente al MERCOSUR, en su nuevo papel de beneficiarios de los subsidios agrícolas de la UE. Lo tangible es que la Unión Europea y el MERCOSUR duplicaron el intercambio comercial en 10 años, pasando de 20.000 millones de dólares en 1991 a más de 40.000 millones a finales del 2001 El negociador de la UE ante el MERCOSUR manifestó que "Europa tiene grandes ambiciones y deseamos un acuerdo, sustancial y completo con MERCOSUR. Estamos dispuestos a una mejora considerable de nuestra oferta agraria. Pero no estamos dispuestos a regalar nada", la apertura comercial "es cosa de dos". El MERCOSUR sobre todo quiere que la UE abra sus mercados para las exportaciones agrícolas, carne vacuna y pollo, la UE, por su parte, quiere acceder a las licitaciones públicas, las telecomunicaciones, las inversiones y los servicios financieros en el MERCOSUR en forma preferencial. Pero para ver el alcance real de estas negociaciones importa mucho retener lo que ha escrito el diario Financial Times: La oferta de la UE tendría como intención también ablandar la oposición de los países en desarrollo a las propuestas de los países industriales en las actuales negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Según el diario, haciendo algunas concesiones, la UE aspira a ganar como aliados a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Si el MERCOSUR accede, agregó el Financial Times, ello podría dinamitar tanto el grupo Cairns, una coalición de exportadores de productos agrícolas, como el G-20. Este último, una coalición de grandes países en desarrollo liderados por Brasil, que exigen en las actuales negociaciones de la OMC la apertura de los mercados agrícolas y el fin de las subvenciones a los productores de ese sector en los países industriales en general. El MERCOSUR a través de sus distintas autoridades se esforzó por encontrar un lenguaje integrador, relativizando hasta él limite las evidentes dificultades de las ultimas rondas de negociación en Buenos Aires, Brasil o Bruselas. Se colocaron los potenciales beneficios de futuro en primer plano para recrear un entusiasmo que tuvo curvas descendente muy pronunciadas, mucho más al escuchar conceptos como estos "Verdaderamente fue una propuesta muy pobre (la del MERCOSUR) y no tiene ningún elemento nuevo en las áreas que más nos interesan, tales como la de servicios y licitaciones públicas, por lo que en realidad no se puede hablar de una nueva base de negociaciones", dijo el negociador Fischler. Precisamente las “licitaciones públicas” son uno de los puntos que más temores y desconfianza genera en los países mercosurianos de la propuesta europea, ante los riesgos de que estos arrebaten uno de los pocos mercados significativos que tiene el comercio y los industriales nacionales. Las negociaciones MERCOSUR - UE continúan por estos días en Europa, Buenos Aires, y muy especialmente en Brasilia, tendrán que tener expresiones concretas los días 28 y 29 de mayo en México para recrear la confianza y el entusiasmo muy contradictorio, aquí en el Sur. Pero si enmarcamos estas negociaciones en un espectro político más amplio y por lo tanto más complejo que tejer un entramado de relaciones comerciales y económicas, solo debemos esperar un largo camino antes de llegar a la integración deseada. Todo indica hoy que la reunión de octubre puede ser uno de los momentos en que las dos partes demostrarán hasta donde pueden llegar en estas negociaciones.LA ONDA® DIGITAL |
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