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La tortura de allá y la de acá
por Raúl Legnani
La humanidad democrática
ha rechazado indignada las torturas que están sufriendo prisioneros
iraquíes, por parte de algunos soldados de los Estados Unidos.
Esa misma indignación se ha manifestado por parte de nuestra sociedad, e
incluso por todos los medios de comunicación. Pero pocos, muy pocos, han
tenido la valentía de recordar que esas mismas torturas fueron aplicadas
en nuestro país y no por un ejército invasor, sino por algunos miembros
de las fuerzas armadas de nuestro Uruguay.
Ni en Irak, ni en Uruguay, esas torturas fueron excesos de soldados
confundidos dentro de la lógica de la guerra. En Irak, como en Uruguay,
los torturadores recibieron órdenes de sus mandos: los jefes de gobierno
y los comandantes del instituto armado.
Detrás de esos atropellos a la dignidad humana, en puntos tan distantes
del planeta, estuvieron y están fuertes intereses económicos, políticos
y militares.
En Irak los que dieron órdenes para que se mate y se torture, fueron y
van por el petróleo. En Uruguay, como en el conjunto del Cono Sur de
nuestra América, fue para implantar modelos económicos que provocaran un
mayor endeudamiento externo, una peor distribución de la riqueza e
impedir que otras propuestas políticas pudieran acceder a los gobiernos.
En Irak una mano democrática provista de una cámara fotográfica, dio a
conocer la tragedia. En el Uruguay de la década del 70, esa mano
democrática solo pudo sacar dos fotografías que le fueron entregada al
Papa, registrando a un preso político uruguayo colgado de sus manos y
otro sentado sobre una varilla de hierro.
Pero también salieron con los liberados los testimonios, para que los
dibujantes y los escultores dieran a conocer la brutalidad como
prolongación primitiva de los intereses del poder (el dibujo es de
Anhelo Hernández y la escultura de Armando González).
Esta nota no busca revivir dolores, para provocar venganzas. Solo
intenta no perder la memoria, para que la tragedia de los otros sea
identificada en nuestro propio drama que solo lo vamos superando a
medida que la verdad se reencuentra con todos. Un paso – seguramente no
el último- , dio en ese sentido la Comisión por la Paz, quien terminó
demostrando que las muertes y las violaciones a los derechos humanos no
fueron en el fragor de una guerra, sino que fueron responsabilidad del
terrorismo que desató el Estado sobre ciudadanos indefensos.
Ni en Irak, ni en Uruguay, ni en ningún lugar... ¡Nunca más!
En esta dirección web puede ver las fotos:
http://www.washingtonpost.com/wp-srv/flash/photo/world/2004-05-03_prisonabuse/index_frames.htm?startat=1&indexFile=world_2004-05-03_prisonabuse
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/photo_galleries/newsid_3690000/3690045.stm LA
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