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Rigor
científico y ética humanista La Fundación Clemente Estable presentó, el pasado viernes, el primer número de la serie “Cuadernos de la Fundacion Clemente Estable”, instancia en la cual también se recordó al filósofo Profesor Arturo Ardao. Este primer cuaderno, que de momento se encuentra disponible en la Biblioteca del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, concentra, en algo más de 300 páginas, aspectos fundamentales del pensamiento de Estable, bien como el famoso plan que lleva su nombre y, como si fuera poco, un documento del maestro Arturo Ardao respecto del pensamiento filosófico de Clemente Estable. El acto de presentación, decíamos, contó con una alocución de Clemente Estable Puig respecto de Ardao y su impronta, que luego se vio enriquecida con la proyección de un video datado en 1994, donde el Profesor Ardao daba cuenta del pensamiento de su amigo entrañable, don Clemente Estable. El acto en sí mismo tuvo, una connotación mayor cual es la de proyectar sobre el hacer cotidiano de nuestra gente, el aura benéfica y promovedora de un mayor rigor científico de la mano de una ética profundamente humanista, de ambos prohombres del Uruguay. En el video, grabado en el Planetario, donde se diera cita la conferencia en cuestión, da cuenta de cómo un hombre habla de un par, sin que medie la visión cortoplacista y, menos aun, el ego perturbe la mirada: Ardao se refirió a Estable como Filósofo (que lo fue, y de qué elevada talla) primeramente, y en particular como filósofo de la educación. El maestro Ardao que, como bien recordara Clemente Estable Puig, padeció el exilio por el delito de pensar, tuvo permanente gratitud para quien, en su momento, lo propusiera para titular de una Cátedra afín a las inquietudes de aquél. El recinto, pues, que diera marco al lanzamiento del primer Cuaderno, lanzamiento a la uruguaya, con mucho de amor, de entrega y, de momento, poco, de financiamiento, de apoyo material, el recinto, digo, estaba cargado de una atmósfera de dignidad y magisterio, sea por quienes se hablaba, Estable y Ardao, Ardao y Estable, bien por los presentes –y tengo para mí la visión de los científicos y estudiantes, hombres y mujeres que, quitándole un momento a la jornada, se dieron cita para tan merecida instancia. Uno, que busca y en la búsqueda se interroga y duda, mientras preparaba en mi mente, con el cielo del pensamiento abierto, un trabajo en torno a lo que se considera verdad o verdades, y qué motivaciones conlleva tan inquietud, de tan variada gama de posibilidades y resortes, encontré, en boca de uno de los hijos del maestro Estable, la inquietud del maestro respecto de las Apariencias de Segundo Grado que dice relación al continuo cuestionamiento, a la duda permanente. En tanto que los llamados hechos de la ciencia quizá no sean más que apariencias de segundo grado y la verdad absoluta se nos escape aun. Por un instante recordé a otros prohombres que sumados a estos dos, conforman la mano del Uruguay intelectualmente laborioso: Rodó, Vaz Ferreira, Estable, Quijano y Ardao. Lean conmigo, por favor, la diáfana noción –y actitud de vida- que sobre ética mantenía el maestro Estable y prosigue viva en el alma de nuestra comunidad: “El que puede y sabe tiene una deuda para con el que no puede y no sabe”. Habla de la redistribución de la riqueza cultural, decía Estable Puig y uno no puede más que asentir a la lectura que del dicho de su padre, hace este hijo que llevó adelante la presentación tanto del Cuaderno como de las palabras en homenaje al maestro Ardao, con la presencia de sus dos hijas, y la introducción acertada del doctor Gustavo Folle, Consejero del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.
Como cierre a esta deshilvanada
crónica, dejo paso a Immanuel Kant, cuando al concluir su obra
“Crítica de la Razón Práctica”, decía, y creo en ello podemos
encontrar no sólo un motivo de recuerdo para ambos maestros,
Arturo Ardao y Clemente Estable, sino, y tal vez en mayor
medida, una semilla para plantar en el sendero de nuestras vidas
y en recuerdo al hacer de estos hombres que aun iluminan -¡Y,
cuánto!- nuestros pasos y los pasos de nuestros hijos. Paso,
entonces, a la cita kantiana: Una comienza en el mundo exterior sensible, en tanto la otra en mi invisible yo, alega Kant, en mi personalidad, exponiéndome al mundo aunque únicamente penetrable por el entendimiento, con el cual me reconozco en una conexión universal y necesaria. De tal suerte que, estudiar a los maestros Ardao y Estable, como a aquellos otros prohombres de nuestro Uruguay, sea tarea ineludible para quien profece
no un angostado
y entorpecedor sentir patriotero sino y antes bien, el
anhelo permanente, republicano y estoico, de ser, en
puridad, hombres y mujeres de provecho, de entendimiento
claro junto con una entrega para con los nuestros, en
especial buscando provocar el conocimiento en aquellos que
no lo poseen por la incapacidad misma de acceder al mismo,
para que el presente sea, esencialmente, el laboratorio
donde el mañana nazca luminoso y abierto, como la prédica de
estos hombres fue y sigue siéndolo.
[1] Kant, Immanuel – Crítica de la Razón Práctica, pág.197, Editorial Sígueme,1994 LA ONDA® DIGITAL |
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