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Internet en la empresa:
la revolución retrasada
por Jaime Zapata
Chile
se está quedando atrás en una carrera que comenzó con buenos auspicios:
la del desarrollo y aprovechamiento de las tecnologías de la información
y comunicaciones. El problema no está en insuficiencias de
infraestructura sino que en la insuficiente capacidad para aprovechar
los medios disponibles en beneficio del proceso productivo.
La revolución tecnológica en las comunicaciones y en la información ha
demostrado en los países que han sabido utilizarlas, que las
expectativas que tuvieron en ellas eran reales y que se podían
materializar en incrementos importantes de crecimiento, empleo e
ingresos.
¿Qué han logrado estos países? Poner en marcha su transformación hacia
una sociedad del conocimiento e incorporar estas capacidades para
obtener aumentos de productividad, reducción de costos, disminución de
tiempos de proceso y flexibilidad laboral.
La productividad aumenta con el acceso fácil y rápido a la información:
las empresas conocen las demandas nacionales e internacionales y las
ofertas de los competidores, sus tendencias y sus estrategias de
crecimiento. La reducción de costos se expresa en ahorros que en
empresas grandes ascienden a cientos de millones de dólares. Reducen
costos de comunicación y de contactos y suprimen intermediarios.
La flexibilidad en la organización del trabajo es otro beneficio. El
teletrabajo incrementa la productividad entre 15% y 20% y hay empresas
que ahorran en promedio US$ 8.000 anuales por cada teletrabajador. Se
reducen los tiempos de proceso y se facilita la coordinación, sin
necesidad de viajes y traslados.
Por último, la incorporación de las tecnologías de la información en la
administración del Estado ha simplificado los trámites y acortado
tiempos. Recibir y entregar las informaciones vía Internet ha
significado para los gobiernos una nueva manera de hacer las cosas.
En Chile recién nos estamos subiendo a este cambio de paradigma. La
infraestructura está disponible: Chile ha invertido durante los últimos
años más de US$ 600 millones en servicios de banda ancha, ha logrado una
gran penetración de la telefonía móvil PCS, cuenta con data centers
avanzados, para resguardar la información. Casi la totalidad de las
grandes empresas están conectadas a Internet. Comenzamos con ventaja, al
menos en relación con América Latina, pero es la falta de conocimiento
de cómo emplear la tecnología para el desarrollo económico y social lo
que nos está retrasando.
El 80% del uso de la Internet sigue siendo para el envío de correos
electrónicos, para la entretención, la lectura de noticias y música.
Menos del 3% se emplea para lograr más eficiencia en los diferentes
procesos empresariales y sociales.
¿Qué necesitamos para recuperar el ritmo? Ciertamente, aprender de los
países que han hecho bien sus tareas y, entre estos, de Corea del Sur,
que creó una estructura administrativa encabezada por el presidente de
la República, cuyas inversiones en TI equivalen al 9% del producto y el
50% de la población está conectada a Internet, con un alto porcentaje en
banda ancha. La infraestructura se utiliza efectivamente para
incrementar la competitividad de las empresas y de las instituciones de
gobierno.
Este es el mundo de hoy. Es lo que nos exige nuestra aspiración de
incorporarnos a un futuro mejor: Una acción coordinada del gobierno –al
más alto nivel– con las empresas oferentes de los servicios de TI, y con
las empresas usuarias de estos servicios, no solo las más grandes y
modernas, sino que también las PYME. Y finalmente, pero muy importante,
que sepamos orientar la educación hacia las TI, desde los niveles
básicos hasta los más avanzados.
Así lograremos mejorar la infraestructura que ya tenemos, pero
principalmente, sabremos utilizarla para un impacto mayúsculo en la
productividad y competitividad, en el ahorro de costos y, finalmente, en
el mejoramiento de la calidad de vida para el país.
Jaime Zapata, (*) Gerente
comercial de Impsat Chile LA
ONDA®
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