|
¿O
quiere que le mienta?
Se nos viene la noche;
adiós al veranillo
por Raúl Legnani
En
pocos días va a finalizar, para tristeza de todos, el veranillo
optimista que ha ganado a muchos en los últimos meses. Todo porque
volverán a subir las tarifas de la energía eléctrica y el precio de los
combustibles.
Es verdad que muchos factores externos están jugando negativamente:
alocada suba del petróleo, falta de lluvias abundantes sobre nuestro
territorio y la zona sur de Brasil, recorte de los envíos de gas por
parte de Argentina, quien quedó atrapada por las maniobras de las
trasnacionales de ese rubro.
Si esta suba, más que anunciada desde hace meses, no llegó antes es
porque el gobierno del doctor Jorge Batlle se ha estado manejando con lo
que podríamos llamar “tarifas electorales”. Es que el Presidente, más
los directores colorados y blancos de UTE y ANCAP, quisieron creer que
este día no iba a llegar nunca y que se podía seguir, por los siglos de
los siglos, con las tarifas congeladas.
Para explicar esta actitud, se hace imposible encontrar un solo
argumento racional. ¿Porqué no se subieron antes las tarifas y el precio
de los combustibles? ¿Por qué no se recurrió a la población para
disminuir el consumo de energía? No se hizo nada porque se pensó que el
mercado petrolero iba a tirar abajo los precios, cosa que no ocurrió.
Pero a la vez no hubo recortes en el consumo, porque si ocurría eso se
volvía a la época de Jorge Pacheco Areco, en que se vivía de apagón en
apagón, sin carne en las carnicerías y comiendo pan de sorgo.
Hoy hay carne en las carnicerías pero no se puede acceder a ella por los
altos precios; hoy el pan es de trigo, pero los salarios y la ocupación
están muy por debajo de la época de Pacheco. Con casi un millón de
pobres, según el Instituto Nacional de Estadísticas, y con las nuevas
subas en las tarifas, que van repercutir negativamente sobre otros
rubros, los próximos meses serán muy duros, extremadamente duros para
los uruguayos. Y eso va a incidir en el resultado electoral, dependiendo
de qué partido político es capaz de canalizar el descontento popular en
el camino a las urnas. Para el Partido Colorado, el desafío se parece a
un imposible. LA
ONDA®
DIGITAL
|
|