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El
festival de cine más importante
El "Whisky" uruguayo triunfó en Cannes
por Oribe Irigoyen
Ser
invitado a la muestra oficial de Cannes, el festival de cine
internacional más prestigioso del mundo, es ya consagratorio. Pero ganar
dos importantes premios en él, es como jugar la final del mundial de
fútbol, si se permite la comparación cultural. Eso ocurrió con Whisky,
segundo largometraje de los uruguayos Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll,
autores de la exitosa 25 Watts.
En este mayo del 2004 confluyeron en el balneario francés centenares de
películas, de las cuales 56 integraron la muestra oficial. De ellas 18
concursaron por la Palma de Oro que ganó Fahrenheit 9/11, documental del
estadounidense Michael Moore, otro que se las trajo luego de ganar el
Oscar 2001 a mejor documental por Bowling for Columbine, armar un
escándalo contra el presidente Bush y su guerra en Irak y ser expulsado
de la ceremonia de entrega de premios. Las restantes películas se
proyectaron en muestras paralelas, en homenajes, restropectivas. Fuera
de concurso se exhibieron
las demás hasta los centenares. El número de títulos alcanza los miles
si se consideran las proyecciones del Mercado del Cine. Películas, arte,
entretenimiento y grandes negocios eso es Cannes.
EXITO URUGUAYO
En "Un certain regard" ( Una cierta mirada ), sección paralela de la
muestra oficial, se presentó Whisky, junto a otros 20 títulos
seleccionados, entre ellos 10 on Ten del maestro iraní Abbas Kiarostami
( Más allá de los olivos, El sabor de la cereza ).
Además del entusiasta aplauso del público logrado por Whisky en las 2
exhibiciones de la sala Claude Debussy, destinada a la sección "Una
cierta mirada", la opinión de especialistas de las agencias noticiosas
confirmaron, de inmediato, el impacto positivo que produjo la película
entre los críticos. Luego llegó la consagración, el viernes 21 recibió
el importantísimo premio de la Federación Internacional de la Prensa
Cinematográfica ( FIPRESCI ), que reúne a la crítica mundial de cine y
la consideró la mejor película de la sección "Una cierta mirada". El
propio jurado de esta sección le concedió el Premio Mirada Original por
la "originalidad de su lenguaje cinematográfico", a la par que premiaba
a Moolaad‚ del senegalés Sembene Ousamene y a Tierra y cenizas del
afgano Atiq Rahimi.
RESONANCIA CRITICA
El cronista de la agencia italiana ANSA expresó: "Hay pel¡culas que a
pesar de una cierta ironía muestran una realidad que dan ganas de
llorar. Whisky es una de ellas ( es la palabra que hace sonreir
falsamente a la gente en el momento de sacarse una foto )"..."Stoll y
Rebella son unos maestros en la sustracción de gestos y en la economía
de diálogos que dan a sus historias mínimas la fuerza de una novela del
siglo XIX". La nota elogia a los actores del film porque "son un
prodigio de justeza y expresan la realidad de un país postrado por la
crisis". Para la agencia francesa AFP "el film tiene la contundencia de
los cuentos bien contados. El espectador se emociona, ríe y, cuando
termina, tiene ganas de que le cuenten otro. El público lo aplaudió como
se merece". AFP destaca también la fotografía al captar en colores sepia
"con agudeza y con humor sumamente sutil, los efectos de la soledad en
el alma humana" y de igual modo afirma que la película descansa "en la
solidez de composición de los tres personajes, interpretados por un trío
de actores, venido del teatro y para los que éste es el primer trabajo
en cine" ( Jorge Bolano, Andrés Pazos y Mirella Pascual ).
Semejante éxito entre miles, centenares y decenas de films, en cuenta
regresiva, no sólo significa una trascendente condecoración para Stoll y
Rebella, también abre buenas puertas para la distribución de la película
en el mercado internacional, e incluso posibilita el rodaje de un tercer
largometraje. Se lo ganaron.
TAMBIEN LA POLITICA
La Palma de Oro, máximo galardón de Cannes, concedida a Fahrenheit 9/11
subraya un rasgo singular de la versión 2004 del festival: la presencia
de un género en auge en el 7° arte, que reduce de modo sustantivo la
frontera existente entre ficción y realidad, e introduce en las imágenes
a la política, un ingrediente muchas veces vilipendiado como estorbo
panfletario. Sea a través del documental o de la ficción sobre hechos
reales, ese género "político" crece en cantidad y calidad en la
producción mundial - recuerda los viejos tiempos italianos de los años
50 y 60.
Estuvo presente en Cannes 2004 con películas de insospechada
procedencia: Estados Unidos, con dos duros alegatos contra la "América
corrupta", sobre dos de los períodos presidenciales estadounidenses más
turbios: la actual Administración Bush y su guerra-ocupación contra
Irak, y la de Richard Nixon con su escándalo de Waterwate.
El actor Sean Penn, con la conferencia de prensa correspondiente,
presentó El asesinato de Richard Nixon, film de Niels Mueller que
protagoniza y que atiende una historia real poco conocida y brutal, el
intento de asesinato del presidente Nixon por un inadaptado social que
enloquece de honestidad al enterarse de Waterwate.
La otra película, Fahrenheit 9/11 de Michael Moore y su premio ponen de
manifiesto el espacio y el interés que despierta este revitalizado
género de cine político.
Para Moore, Fahrenheit 9/11 es la temperatura a la que se derriten la
libertad y la democracia. En ese sentido, el film de dos horas de
duración es un documental-panfleto-reportaje contra Bush - "George de
Arabia" según el cineasta - al que pulveriza con una mezcla de ironía,
investigación y elevada potencia comunicativa. La película recibió
grandes aplausos en sus exhibiciones y luego la Palma de Oro del jurado
oficial encabezado por el realizador estadounidense Quentin Tarantino.
Según los comentarios sobre el film, Michael Moore juega al contraste en
im genes que van desde el hogar familiar de un soldado estadounidense
muerto en servicio, hasta una sala en la que empresarios hablan sobre
los contratos en Irak. A las que suma im genes captadas durante la
guerra de Irak, cuyo mayor impacto incluye escenas de niños muertos.
También investiga los presuntos vínculos económicos entre la familia de
Osama Bin Laden y la de George Bush. El resultado dinamita la
personalidad del actual presidente de EEUU y su política, delata el
desembozado contenido económico de la guerra y la ocupación de Irak,
sugiere incluso que la guerra de Afganistán tuvo como motivo central la
construcción de un gasoducto en ese país y no la captura de Bin Laden.
No menos preciso y contundente fue Michael Moore en su conferencia de
prensa. Acusó a la Casa Blanca de intentar detener la filmación,
sugiriendo que su contenido podría tener incidencia en las próximas
elecciones presidenciales de noviembre y al igual que las imágenes de
Fahrenheit 911 subrayó que los "contratistas" que hay actualmente en
Irak no son tales ni están para reconstruir el país, sino que son
mercenarios y soldados de fortuna que están allí por el dinero que
cobran.
Fahrenheit 9/11 tenía un acuerdo con Miramax, subsidiara de Disney, para
su distribución. Disney bloqueó el acuerdo - de hecho una prohibición
para su estreno en Estados Unidos - alegando la necesidad de mantener la
imparcialidad de la firma en las elecciones. En convenio ulterior con
Miramax, Disney decidió permitir a su subsidiaria buscar un nuevo
distribuidor. Se espera, acaso Cannes lo haga posible y los
estadounidenses se enteren de qué‚ va la cosa. LA
ONDA®
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