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En el EP-FA-NM todo es seriedad y recato,
pero la alegría pidió pase al Partido Nacional
por Raúl Morales
El
progresismo no encuentra la forma de establecer un diálogo fluido con
sus adherentes que oscilan, según las encuestas entre el 46% y el 53%, y
por ello tampoco puede crear un estado de movilización que con miras a
las elecciones internas del 27 de junio se le hace imprescindible, en
tanto el voto no es obligatorio.
Este domingo 20 de junio, a las 11 horas, el doctor Tabaré Vázquez
hablará en la explanada de la Intendencia de Montevideo, cerrando así su
campaña electoral, pero lo hará porque los militantes de base de la
capital hicieron escuchar su bronca por la ausencia del candidato, quien
durante todo este año se ha entregado de cuerpo y alma al proselitismo
político en el interior del país.
Vázquez y la dirigencia encuentrista parecen más preocupado en priorizar
el necesario relacionamiento con los organismos financieros
internacionales, que convocar a su gente para que participe de la
batalla electoral.
Su propio lenguaje es cuidadoso. El propio Vázquez ha salido al cruce de
todo intento de presentarse con una propuesta en extremo optimista, al
grado que a cada instante asegura que desde su gobierno no hará
milagros. Incluso en un reciente volante señala que el programa del
EP-FA-NM “es serio y posible”.
Si bien esto ha dado tranquilidad a sectores medios de la sociedad que
temen que gane una izquierda radicalizada, también ha generado un
cortocircuito con centenares de miles de votantes que están por debajo
de la línea de pobreza.
A la vez, tradicionales sectores vinculados a la izquierda –
estudiantes, intelectuales, artistas, obreros sindicalizados - no han
irrumpido en el escenario social y político, quedando al margen del
debate político e ideológico.
El hecho es que hoy por hoy la sociedad uruguaya progresista no se ha
enamorado de la posibilidad de abrir un nuevo camino en el país, con el
cual viene soñando desde hace más de 30 años.
Si esta empatía entre dirigentes y votantes no se reconstruye, la suerte
del triunfo electoral del EP-FA-NM puede abortar, porque hoy la novedad,
la alegría y los sueños parecen estar del lado de los blancos, al grado
que muy pocos se acuerdan de las responsabilidades del Partido Nacional
en el gobierno o en el cogobierno. Es que la alegría pidió pase para el
Partido Nacional. Por lo menos, por ahora. LA
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