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Lula en China:
cambios en
“geografía” comercial y de
carácter político-estratégico
Joel
Mendes Rennó |
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Salvataje de la Ronda Doha
con plazo hasta el 27 de julio en la OMC
Carlos Montero |
Lula en China: cambios en 'geografía'
comercial y de carácter político-estratégico
por el Ingeniero Joel Mendes Rennó
A
pesar de haberse producido un sin fin de comentarios sobre el asunto, el
reciente viaje de Lula a China, cuidadosamente concebido, planeado y
realizado, dejó marcas de un éxito total, resultando no sólo en
dividendos económicos, sino también de carácter político-estratégico. La
presencia, en la comitiva presidencial, de centenas de empresarios de
los más variados segmentos productivos, dimensiona el interés que la
misión despertó junto al sector privado brasileño, fuertemente empeñado
en avanzar en el área del mercado chino, inclusive bajo la forma de
sociedades con empresas de aquél país.
Hay inclusive, en verdad, un largo camino a recorrer, a pesar de que las
negociaciones llevadas a cabo y los acuerdos firmados abren paso a un
horizonte de perspectivas optimistas en las vías comerciales de
exportación e importación, lo que hace hoy de China nuestro tercer socio
importador, superado apenas por los EE.UU. y Argentina. Políticamente
fue confirmada, sin ninguna duda de eventuales represalias, la
determinación de reducir nuestra dependencia económica externa de
históricas opciones occidentales, entre otras cosas pasando a lo largo
de algunos aspectos pre Muro de Berlín, que aún crean reservas en torno
de la posición de los derechos humanos, y del conflicto con la República
de Taiwán.
Aquí se torna oportuno hacer un paralelo entre el testimonio del
eminente filósofo y escritor mejicano Octavio Paz, en el libro
“Vestigios de la India” y lo que pasa actualmente en la China. Este país
de 1 billón 400 millones de habitantes, salió de la economía de Estado a
un disfraz de la economía de mercado y entró en una ruta de vertiginoso
crecimiento económico, con un continuo aumento anual de los índices del
PBI, que ya llegaron al 12%, hoy están en un 9% y, por decisión del
propio gobierno chino, deberán moderarse a un satisfactorio 7%, lo que
ya significa un desarrollo extraordinario. Con reservas cambiarias de
400 billones de dólares, China es el segundo mayor consumidor de
petróleo del mundo (más de 5 millones de barriles diarios), después
solamente de Estados Unidos. Recibe sólidas inversiones internacionales
oriundas de países capitalistas, que cambiaron recelos anteriores por la
libre seducción de un mercado consumidor gigantesco y por oportunidades
de negocios altamente lucrativos en espacios urbanos dinámicos. Fue a
partir de la democracia económica Deng Xiao Ping, encasillada en el
molde comunista ortodoxo del régimen, que el antiguo imperio sufrió su
metamorfosis contemporánea, llamado por los ideólogos de simple
modernización.
Tan expresivo ha sido, por ejemplo, el aumento del consumo de energía
eléctrica en el país que, si se continúa en este ritmo, podrá atravesar
en poco tiempo una situación deficitaria de oferta de energía. Y,
mientras tanto, ya cuenta con una gran capacidad instalada, bastando
recordar que la usina hidroeléctrica de Tres Gargantas es la mayor del
planeta, de potencia muy superior a la de nuestra Itaipú.
China tiene la necesidad de aumentar rápidamente su producción de
petróleo. Brasil, a través de Petrobrás (que según el noticiero, ya se
instaló en Pekín), hizo exploraciones en el Mar de China en la década
del 80, pero sin éxito.
Sería el momento, tal vez, de volver, pues en los últimos 20 años la
estatal petrolífera brasileña experimentó un notable desarrollo
tecnológico en materia de exploración de petróleo en la plataforma
continental, principalmente en aguas profundas. Fuimos también
importadores de petróleo chino, cuando aquél país era autosuficiente y
exportador. Hoy la situación se invirtió y la matriz energética china
precisa petróleo importado en un volumen creciente.
Y habría aún mucho para hablar de los proyectos de inversión chinos en
Brasil, sobre todo en obras de infraestructura, como puertos y
ferrovías, para los cuales existe desde ya, una perspectiva de
utilización de 5 billones de dólares.
La educación y la tecnología se han desarrollado aceleradamente en aquél
país. La más valiosa energía que viene de China es el ejemplo de su
pueblo, trabajador, dedicado y paciente, que recuerda mucho al brasileño
en su incansable saga por tiempos mejores. En este reciente y memorable
viaje del presidente Lula, seguramente sus acompañantes, ministros y
empresarios, habrán visto ejemplos edificantes de trabajo serio y de
realizaciones concretas, sin pérdida de tiempo.
El Presidente, por su parte, cuya trayectoria de vida encierra etapas
determinantes de crecimiento individual, social y político, debe haber
visto innumerables y constructivos ejemplos, de cómo el esfuerzo
responsable, disciplinado y honesto es recompensado, a semejanza de su
incansable y confiada lucha por la vida. Es muy importante, según su
estilo de gobierno, dialogar, promover reuniones, negociar, participar,
discutir, buscar convergencias y consensos en torno de lo que se debe y
se puede hacer. Hacer, sin embargo, es el arte principal. La sociedad de
nuestro país está aguardando soluciones para las dificultades
coyunturales y para una inaplazable reconquista del crecimiento
económico, única fuente consistente de generación de empleos y de renta,
en un cuadro abarcativo de justicia social.
China comunista supo abandonar su prolongado aislamiento internacional y
hoy enseña al mundo globalizado lecciones de desarrollo económico
sustentado, que Brasil, con una rara capacidad y sentido de oportunidad,
decidió convertir en opciones de provecho para nuestros puntos críticos
de país emergente, en busca de cruzar las fronteras del Primer Mundo.
Joel Mendes Rennó es
ex-presidente de Petrobras (1992-1999) y de la Compañía Vale do Rio Doce
(1978-1979) LA
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