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El pensamiento de Raymond Aron
La concepción política de Washington

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

Hace ya algunos años, el eminente sociólogo, filósofo y notable humanistas francés Raymond Aron, daba a la imprenta el original de un libo importantísimo. titulado en su primitiva versión francesa “République impérial. Les Etad-Unis dans le monde” (1945/2972

Este libro, lamentablemente muy deficientemente divulgado  y comprendido, en el que Raymond Aron, globalmente y desde una amplísima perspectiva en cuanto al tiempo de refiere, y haciendo gala de una amplísima perspectiva en cuanto al tiempo se  refiere, (el método del análisis  geopolítico )  haciendo gala de una objetividad poco común en los analistas o estudiosos de asuntos internacionales, a quien tuvo la suerte de leerlo, ofreció con  singular rigurosidad científica, la interpretación de lo que, a lo largo de medio siglo  después , significó para muchos países del mundo un fuerte un impacto, dada  la política exterior llevada a cabo  por Estados Unidos bajo el mandato, más que bien  afortunado. de sus últimas administraciones. 

La aportación realizada por el eminente profesor francés es, en honor a la verdad, extraordinaria, puesto que entre otras muchas cosas, el análisis del profesor  Raymond Aron, entraña la inapreciable cualidad  -muy rara de advertir en esta clase estudios-  de ser, ciertamente, fruto directo  de su apaciente investigación- Es decir, que ninguna mano extraña ha intervenido en la redacción de la páginas del libro al que hago referencia. 

Por otra parte conviene no olvidar este dato: pocas personas estaban en el secreto de que, justamente, el autor citado iba consumiendo sus mejoras horas en la laboriosa redacción de esas páginas. 

Así razonó Raymond Aron
Para l este analista  -según el mismo ha confesado públicamente en varias oportunidades-  nunca  le resultó fácil   dar cima a esa empresa intelectual. Empresa compleja  por un infinito número de problemas, muy superior a las posibilidades humanas y académicas de una sola persona. Por eso advierte: “la historia contemporánea, disciplina plenamente admitida en las universidades, no ha resuelto las contradicciones que la reducen  -según ciertos eruditos,  a un género literario que tiene excesivas afinidades con el periodismo. ¿Cómo escribir un libro -analítico o meramente narrativo-  de la acción exterior de los Estados Unidos , sin disponer de una cohorte de asistentes capaces de reunir y estudiar la enorme cantidad de literatura (prensa, memorias, libros, entrevistas, informes, notas confidenciales-  que ha suscitando cada uno de los episodios acaecidos en estas décadas finales del siglo XX y las que seguirán en el siglo XXI?”.
 

Si se anhela, en verdad, conocer con cierta profundidad las principales constantes de la política exterior estadounidense,  coincido con el gran filósofo Aron que entre muchas cosas, hay que alejar el falso espejismo de la política exterior estadounidense  de los años ´30.  

J.F.Kennedy , en opinión de Raymon Aron, actuó como ágil y activo, dado que  quería ofrecerle al mundo otra imagen de Estados Unidos y, por ello, tanto hablaba el lenguaje de la “guerra fría” o al menos de la “confrontación”, como el de la “distensión”. Se rodeó de universitarios, muchos procedentes de Harvard o de la Rand Corporation, que desplazaron a los juristas y hombres de negocios que formaron el grueso de los equipos y consejeros durante los dos mandatos de Eisenhower y aún del de  Truman. Estos profesores  -opinó Aron-   habían elaborado un sistema de pensamiento más sutil  que el de los generales o los almirantes.  

En análisis que realizara a raíz de los eventos que personalmente asistiera, la subversión y la contra-.insurgencia representaban una especie de dominio intermedio entre el terreno militar y el terreno político, ya que ambas tenían las mismas dimensiones.  

En mi criterio, la decadencia estadounidense llegó de  la mano de Lindón B. Johnson. A la muerte de Kennedy , asesinado por ordenes extrañas aun no identificadas.  Estados Unidos estaba en la cumbre de su poder y de su gloria. La fórmula “ya sólo hay un Grande”,  era aceptada por todos los analistas, aún los más serios. La planificación autoritaria de tipo soviético resultaba cada vez menos adaptable a las exigencias de una industria compleja. El socialismo, ya comenzaba a vacilar entre los soviets  y el Middle Weste estadonidense.   

Posteriormente, Nixon significó la desorientación absoluta, al negarse a perder la guerra de Vietnam y desear mantener relaciones normales con todos los Estados, incluidos los comunistas.  Esa negación y ese deseo aparentemente no se contradecían  tan profundamente y Kissinger pudo alegar posteriormente , con toda certeza, que el aceptar una derrota “humillante” le quilataría a Estados Unidos  la autoridad indispensable para que la retirada no se transformase  en catástrofe.  

UNA REFLEXIÓN
Considero que las reflexiones de Raymon Aron  (léase el libro), aun  llevan a considerar que Estados Unidos, a pesar de ser sumamente preponderante   no ha llegado a reinar sobre la verdad sobre el resto de los pueblos del mundo. Es que entre otras muchas cosas, por cuanto ha cometido en los últimos tiempos,  -especialmente en Corea y en Vietnam-  errores estratégicos, aunque las administraciones de Washington  conjuntamente con el Pentágono se han sabido beneficiarse con los errores cometidos por su rival. Caso de   Yugoslavia y, últimamente en Afganistán y luego en Irak, por no citar los sucesos acaecidos en países de  en América Central y el Caribe. En el tema Cuba, el desembarco en la bahía de los Cochinos fue un doble fracaso: político y moral. Si bien su intervención en Santo Domingo significó un éxito militar y político a corto plazo,   el costo moral fue indudablemente mucho mayor que la ventaja política.  

Las constantes históricas se reiteran. Los Balcanes Asiáticos de Brezinski le abren a Estados Unidos la puerta a Oriente Central (China e India, prioritariamente ). África no está tomada en cuenta, queda rezagada en la agenda de la política internacional de Estados Unidos. 

Me comienza a preocupar  América del Sur.  ¿La Amazonia? ¿La Patagonia? ¿El plan Colombia? ¿La bautizada “Triple frontera”? ¿El Atlántico y Pacífico Sur? ¿Qué intereses estratégicos tiene Estados Unidos  tras todo esto?.

Los gobiernos iberoamericanos deben enseñar  a sus pueblos que la historia se desarrolla en espacios, fundamentalmente si ellos son estratégicos. América del Sur  los tiene y muy ricos: alimentos, agua, pesca, vías de comunicación intercontinentales, la convergencia antártica. ¿En el proyecto ALCA, y el Documento Santa Fe IV, como lo comentáramos en La ONDA digital se va diseñando la política de Washington hacia nuestro continente.

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