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El
pensamiento de Raymond Aron Hace ya algunos años, el eminente sociólogo, filósofo y notable humanistas francés Raymond Aron, daba a la imprenta el original de un libo importantísimo. titulado en su primitiva versión francesa “République impérial. Les Etad-Unis dans le monde” (1945/2972
La aportación realizada por el eminente profesor francés es, en honor a la verdad, extraordinaria, puesto que entre otras muchas cosas, el análisis del profesor Raymond Aron, entraña la inapreciable cualidad -muy rara de advertir en esta clase estudios- de ser, ciertamente, fruto directo de su apaciente investigación- Es decir, que ninguna mano extraña ha intervenido en la redacción de la páginas del libro al que hago referencia. Por otra parte conviene no olvidar este dato: pocas personas estaban en el secreto de que, justamente, el autor citado iba consumiendo sus mejoras horas en la laboriosa redacción de esas páginas.
Así razonó Raymond Aron Si se anhela, en verdad, conocer con cierta profundidad las principales constantes de la política exterior estadounidense, coincido con el gran filósofo Aron que entre muchas cosas, hay que alejar el falso espejismo de la política exterior estadounidense de los años ´30. J.F.Kennedy , en opinión de Raymon Aron, actuó como ágil y activo, dado que quería ofrecerle al mundo otra imagen de Estados Unidos y, por ello, tanto hablaba el lenguaje de la “guerra fría” o al menos de la “confrontación”, como el de la “distensión”. Se rodeó de universitarios, muchos procedentes de Harvard o de la Rand Corporation, que desplazaron a los juristas y hombres de negocios que formaron el grueso de los equipos y consejeros durante los dos mandatos de Eisenhower y aún del de Truman. Estos profesores -opinó Aron- habían elaborado un sistema de pensamiento más sutil que el de los generales o los almirantes. En análisis que realizara a raíz de los eventos que personalmente asistiera, la subversión y la contra-.insurgencia representaban una especie de dominio intermedio entre el terreno militar y el terreno político, ya que ambas tenían las mismas dimensiones. En mi criterio, la decadencia estadounidense llegó de la mano de Lindón B. Johnson. A la muerte de Kennedy , asesinado por ordenes extrañas aun no identificadas. Estados Unidos estaba en la cumbre de su poder y de su gloria. La fórmula “ya sólo hay un Grande”, era aceptada por todos los analistas, aún los más serios. La planificación autoritaria de tipo soviético resultaba cada vez menos adaptable a las exigencias de una industria compleja. El socialismo, ya comenzaba a vacilar entre los soviets y el Middle Weste estadonidense. Posteriormente, Nixon significó la desorientación absoluta, al negarse a perder la guerra de Vietnam y desear mantener relaciones normales con todos los Estados, incluidos los comunistas. Esa negación y ese deseo aparentemente no se contradecían tan profundamente y Kissinger pudo alegar posteriormente , con toda certeza, que el aceptar una derrota “humillante” le quilataría a Estados Unidos la autoridad indispensable para que la retirada no se transformase en catástrofe.
UNA
REFLEXIÓN Las constantes históricas se reiteran. Los Balcanes Asiáticos de Brezinski le abren a Estados Unidos la puerta a Oriente Central (China e India, prioritariamente ). África no está tomada en cuenta, queda rezagada en la agenda de la política internacional de Estados Unidos. Me comienza a preocupar América del Sur. ¿La Amazonia? ¿La Patagonia? ¿El plan Colombia? ¿La bautizada “Triple frontera”? ¿El Atlántico y Pacífico Sur? ¿Qué intereses estratégicos tiene Estados Unidos tras todo esto?. Los gobiernos iberoamericanos deben enseñar a sus pueblos que la historia se desarrolla en espacios, fundamentalmente si ellos son estratégicos. América del Sur los tiene y muy ricos: alimentos, agua, pesca, vías de comunicación intercontinentales, la convergencia antártica. ¿En el proyecto ALCA, y el Documento Santa Fe IV, como lo comentáramos en La ONDA digital se va diseñando la política de Washington hacia nuestro continente. LA ONDA® DIGITAL |
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