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Empresas norteamericanas extraen
millonaria ganancias con la guerra en Irak
La
guerra en Irak y la empresa estadounidense Halliburton parecen estar
creados el uno para el otro. Sea lo que fuere lo que necesitaban los
estrategas estadounidenses y la autoridad de ocupación, Halliburton
estaba allí.
La firma hace perforaciones buscando petróleo, pone en condiciones las
instalaciones y las cuida. La subsidiaria KBR construye además de
oleoductos también infraestructura, y ofrece servicios para apoyar a la
tropa, como por ejemplo entregando comida, servicios de lavandería y de
Internet.
En realidad no debe sorprender que el gobierno estadounidense haya
tenido en la mira a Halliburton desde el inicio en el planeamiento de la
guerra en Irak.
Tampoco asombra que a los críticos al gobierno les diera de inmediato
desconfianza la estrecha relación: el director gerente de Halliburton
hasta el 2000 fue el actual vicepresidente Richard Cheney.
Lo que entretanto salió a la luz sobre las actividades de Halliburton en
Irak y Kuwait, atizó sus peores temores. Los más recientes
descubrimientos sobre derroche de dinero y cuentas infladas parecen
desmentir el argumento del Pentágono de que la firma sólo fue elegida
por su extraordinaria calificación. Porque eso, que aparentemente hizo
la subsidiaria de Halliburton KBR, es motivo de escándalo.
Según ex empleados, los dineros de impuestos, que estaban previstos para
la reconstrucción, fueron despilfarrados sin vergüenza en KBR.
Camiones nuevos fueron arrumbados sólo por un neumático pinchado,
empleados fueron alojados en hoteles en lugar de en tiendas, como se
había acordado.
La comisión investigadora independiente del Congreso acusa a KBR de
haber facturado un tercio más de comidas para los soldados que las que
fueron entregadas.
La empresa niega la cantidad: sólo fue un 19 por ciento. Todas las otras
acusaciones están siendo investigadas. "Halliburton está convencida de
que la empresa entrega en sus actividades en Irak la más alta calidad de
productos y servicios a los mejores precios", dijo la portavoz Wendy
Hall. En diciembre, el Pentágono acusó a la firma de haber contabilizado
61 millones de dólares de más para gasolina con sobreprecio.
"Estoy consternado por los informes sobre las actividades de Halliburton
en el Golfo Pérsico", comentó el líder de la minoría demócrata, Tom
Daschle, y exigió la aclaración total de los hechos. Los administradores
de Halliburton serán citados en julio para declarar ante una comisión
del Senado.
El negocio de Halliburton en Irak comenzó ya mucho tiempo antes de que
la guerra haya sido decidida oficialmente. En otoño de 2000, la empresa
recibió en secreto un encargo multimillonario sin una licitación
pública.
Halliburton debían apagar el fuego, en el caso de que el entonces
presidente iraquí Saddam Hussein incendiara los pozos petroleros, al
igual que lo hiciera hace 13 años cuando Estados Unidos ingresó en
Kuwait.
Esto no ocurrió y el encargo fue cambiado: Halliburton fue encomendada
con la supervisión de la reconstrucción de la industria petrolera en
Irak. Se estima que la compañía podría embolsar unas ganancias de hasta
18.000 millones de dólares en Irak.
Cheney negó repetidamente haber sido informado sobre este encargo. Pero
como ahora salió a la luz, su jefe de gabinete Lewis Libby estaba al
corriente del tema. A pesar de ello, conscientemente no se le dijo nada
a Cheney, indicó su portavoz Kevin Kellems.
La empresa se quejó a comienzos de año de que la conextión Cheney la
perjudicó más que lo que la benefició. Y argumentó que la continua
desconfianza y la cobertura de los medios sobre el tema podría espantar
a otros clientes.
Christiane Oelrich, IBLNEWS-Dpa
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