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Domingo 27
de Junio
En la semana de las elecciones primarias
por Carlos Zapiola

Para el ciudadano común
hay varias certezas. El domingo 27 de junio los partidos eligen el
candidato que los representará en las elecciones presidenciales del 31
de octubre y en un balotaje si nadie consigue el 50 % más medio (si el
total de votantes es impar, o uno si es par) de los votos emitidos, y no
solamente de los válidos: DE LOS EMITIDOS. El voto en blanco o anulado
también se cuenta y es a ese valor que debe superar el presidenciable
para ganar en octubre.
Hay 2.471.390 habilitados. No son como se maneja más de 200.000 nuevos
votantes si tomamos como base el Referéndum del 7 de diciembre, donde
habilitados para votar había prácticamente 2.460.000 personas. Sí son
255.812 los votantes por primera vez en una elección que se parece a una
nacional, no a un referéndum aunque solamente sea la primaria de cada
partido.
Hace más de tres meses dijimos en TV y hemos escrito, que la cantidad de
votantes en junio iba a depender del interés que despertaran las
diferentes luchas intestinas, lo definida que las mismas pudieran estar
antes del acto comicial, según las encuestas, y del tiempo. Varios días
causó asombro esta última expresión. Luego, razonando, fue tomada por
todos los analistas sin excepción, para explicar lo dificultoso que
resulta saber cuánta gente concurrirá en verdad a ejercer el derecho a
sufragar, en su partido, en el de enfrente, en el de al lado y hasta en
blanco o anulado para demostrar que no se apoya a ninguno.
El hecho de tener un Padrón único, abierto y simultáneo para todos los
partidos, asegura es que nadie participará de dos primarias
simultáneamente. Y además que nadie tiene por qué estar afiliado a un
partido para votar.
Como en 1999 esta instancia electoral se efectuó en abril y con
competencia (a distinto nivel de pelea) en los tres partidos, y lejos se
estuvo de llegar al 60 % de participación, en junio y con una sola
interna interesante, pensar que rondará el 50 % la participación es casi
un deseo de voluntad de los líderes que quieren sentir el calor popular
traducido en votos.
Es interesante leer la nota del ingeniero Juan Carlos Doyenart del
viernes 18 en Ultimas Noticias, dónde dice que “seguro van a votar” le
contestó el 48 %, “probablemente el 14%”, y que por tanto era dable
esperar una concurrencia del 44 a 45 %, valor que hemos manejado
públicamente desde fines de abril.
Pero ya lo hemos dicho, escrito y repetido: dependerá del clima y de los
aparatos de cada candidato cuánta gente concurra finalmente a sufragar.
La interna más interesante, que es la nacionalista, tiene una pequeña
ventaja de Larrañaga sobre Lacalle, que varía sustancialmente si los
votantes son el
11 % del electorado total nacional, el 14, el 16 o el 23. Este último
valor estamos tentados a decir que es imposible de alcanzar por el
Partido, y a pesar de ello ha sido manejado últimamente como probable
por alguna empresa. Como no hacemos pronósticos ni tiro al blanco, nos
manejamos con mucho mayor prudencia e intentamos mantener la
credibilidad, diremos que al 30 de mayo, la interna blanca se iba a
conformar con el 14 % de los habilitados en el Padrón. También
sostenemos, sin haber procesado aún los datos del último fin de semana
previo al 27 que es probable que el Partido Nacional crezca un poco en
su participación, pero que del total de personas que hoy se definen
blancas, no va a votar más de un 60 a 63 % de los que podrían hacerlo en
octubre.
Una gran interrogante es si el EP-FA-NM logra el 27 la mayoría absoluta
como preludio de su probable triunfo en primera vuelta, cosa que no
parece descabellada y a la que ayuda la muy magra votación que
conseguirá el Partido Colorado ese día.
Del plebiscito del agua, la presidencial de octubre, que se realiza
junto a las parlamentarias y las juntas electorales, le escribiremos en
próximas notas. Un apunte para el final. Si prospera la idea del Dr.
Larrañaga de introducir cambios en el texto que ha presentado la
Comisión en Defensa del Agua, dos proyectos constitucionales serán
plebiscitados junto a las nacionales de octubre, y eso recuerda a la
presentación que había hecho el Dr. Martín Echegoyen en 1966 de la
reforma llamada “gris”, por el color de la papeleta, que se enfrentaba a
la “naranja” para restarle votos y que ninguna de las dos fuera
aprobada, manteniéndose el régimen en vigencia. Conclusión: Larrañaga
deberá actuar de consuno con la Comisión para llegar quizás a un nuevo
texto, que sea aceptado por todos, aunque las firmas recogidas y que
validaron la iniciativa popular lo fueron por el que se sabe debe
plebiscitarse.
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