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Falleció
Marlon Brando
Un icono, un ángel y un monstruo del cine
por Oribe Irigoyen
Murió
Marlon Brando. El pasado viernes 2, a la edad de 80 años
falleció en un hospital de Los Ángeles quien fuera uno de los
mayores íconos del Hollywood de los años 50. Y que llegaría a
ser considerado el mejor actor de cine de todos los tiempos, y
el más rebelde por Hollywood. Así lo expresó el director Francis
Ford Coppola, como síntesis de una opinión generalizada de los
especialistas, al saber de su muerte. Los europeos son más
cautos en su juicio, aunque reconocen su enorme dimensión de
intérprete y categoría de mito, discrepan con su tendencia al
barroquismo actoral y su fuerte narcisismo.
La forja de un actor
- Enemigo de mostrarse en público, celoso de su privacidad hasta
ser un ermitaño, de todos modos, aún el respeto hacia esa
actitud obliga a someros datos biográficos. Nació en Omaha,
Nebraska ( EEUU ) el 3 de abril de 1924. Hijo menor de Dorothy
Pennebaker y Marlon Brando, tenia dos hermanas, Jocelyn también
actriz y Frances. Chico difícil, fue expulsado de varias
escuelas y de la Academia Militar Shattuck, truncando su
aspiración militar en 1940. En 1943, se dirige a Nueva York
donde están sus hermanas y al igual que ellas se interesa en la
actuación. Estudia en la New School "Técnicas de Actuación
Stanislavsky", antes de ingresar al famoso Actorïs Studio. Sus
primeros ‚éxitos ocurren en el teatro hasta su consagración en
el papel de Stanley Kowalski en la obra de Tennesee Williams "Un
tranvía llamado Deseo" en 1947 dirigido por Elia Kazan, que le
abre las puertas de Hollywood. Debuta en el cine en 1950 con
"Vivir tu vida" de Fred Zinnemann en el papel de un veterano de
guerra parapléjico. Inicia una carrera que incluye 39
películas, 7 nominaciones al Oscar de mejor actor y una a mejor
actor de reparto. Entre las 39 están la propia "Un
tranvía llamado Deseo" ( 1951 ) con dirección del mismo Elia
Kazan, que le significó la primera nominación a mejor actor,
"Nido de ratas" ( 1954, Elia Kazan ), historia de un
portuario delator con la que conquistó su primer estatuilla y
"El padrino" ( The Godfather, 1972, Francis Ford Coppola ) en el
rol de un capo-mafia que le valió la segunda.
En 1990, la tragedia se abatió
sobre su familia. Su hijo mayor Christian mató al novio de su
hermanastra Cheyenne, cumplió condena de cárcel hasta 1996, en
tanto que Cheyenne en estado depresivo se suicidó en 1995.
Del "metodo" a Hollywood
- Marlon Brando fue el arquetipo perfecto de un estilo
neoyorquino de interpretación conocido, con admiración por
muchos e ironía discrepante por otros, como el Método que
popularizara el Actorïs Studio. Creado por Elia Kazan y Cherrill
Crawford en 1947, esa escuela de actuación alcanzó su mayor auge
dirigida por Lee Strassberg. Seguía las enseñanzas del maestro
ruso Konstantin Stanislavsky que incentivaba en el actor las
técnicas de improvisación y el buceo en su propia psicología y
experiencia vital para la creación de los personajes. Como un
ritual artificioso, el M‚todo arrojó sobre Hollywood una serie
de nuevos actores - Brando, Paul Newman, Al Pacino, Rod Steiger,
etc. - todos cortados por la misma tijera del farfulleo de diálogos,
el jadeo agitado y amaneramiento gestual. Ellos encontraron
luego su propio estilo elevado de convicción, emoción y
maestría. Pero Brando fue el máximo representante de las
virtudes y defectos del Método, al punto que una de sus primeras
profesoras Stella Adler dijo: Marlon nunca tuvo que
aprender a interpretar. Ya lo sabía todo. Su condiscípulo y
colega Rod Steiger expresaría: Estaba en una posición
única. Podría haber hecho todo, lo que quisiera. Pero eligió no
hacerlo.
La opinión del interesado es de tajante
autocrítica en sus expresiones a lo largo de su carrera. Sobre
su trabajo, Brando ha dicho:
Actuar es una profesión vacía e inútil... Actuar es la expresión
de un impulso neurótico. Es una vida muy agitada. Dejar de
actuar, ése es un signo de madurez.
Con ese bagaje de recursos
técnicos en Hollywood que Brando explota, hace explotar junto
con los compañeros citados aquella imagen monolítica y
edulcorada del actor de Hollywood. Con la nariz rota, sudando y
jadeando, hablando entre dientes, en camiseta o portando campera
de cuero, despliega un fuerte hálito animal y sexual que
impregna de feroz realidad, inconformismo y rebeldía el dulce
mundo alienado de Hollywood. Se convierte en ícono y exultante
símbolo de la juventud estadounidense de los años 50, en
rebeldía contra el conformismo de una próspera post-guerra y su
consumismo, la Guerra Fría y la pesadilla del maccarthismo, en
la búsqueda de una salida individual, de un compromiso sea
político, místico o marginal. Brando sintetiza en lo físico y
en lo espiritual ese macho moderno primitivo enfrentado al "american
way of life". Porque él es también un inconformista y un
rebelde, más allá de ser símbolo por artes de un oficio y su
carisma. Lo ha dicho con ironía: Pienso que me hubiera
gustado ser un hombre de las cavernas, una persona neolítica.
Son tiempos del motociclista
pandillero de "El salvaje" ( Lazlo Benedek, 1954), el
revolucionario mexicano de "Viva Zapata" (Elia Kazan, 1952),
"Nido de ratas" ya mencionada, su deliciosa y adulona
encarnación de la picaresca japonesa en "La Casa de Té de la
Luna de Agosto" (Daniel Mann, 1956).
También años de sólo
amaneramientos y tics actórales, de los que no se despojara
nunca, en otros títulos. En 1961, intenta la realización
cinematográfica con "El rostro impenetrable", irregular y
fallido western por exceso de narcisismo en el que también
actúa.
Decadencia y renacimiento
- Hacia los años 60, sea por su
carácter ermitaño, sea por exceso de M‚todo, su estrella se
oscurece o desaparece de la pantalla por que no filma o lo hace
en títulos olvidables. Es en los años 70 que Francis Ford
Coppola le encomienda el papel de mafioso en "El padrino",
con el que gana su segundo Oscar. Se permite dar una sonora
bofetada contestataria a la paquetería de Hollywood no
concurriendo a recibir el premio, enviando en su lugar a una
india quien hizo un alegato por los derechos de esa minoría
‚étnica. Dicen los cáusticos posteriores que la india no era tal
sino una actriz hispana contratado. Verdad o mentira, igual la
actitud de Brando es válida.
De todos modos, su labor en
"El padrino" marcó el retorno y resurrección del astro. Se
suceden la entrega actorál y audacia individual erótica de "El
último tango en París" ( Bernardo Bertolucci, 1972), el renegado
y monstruoso militar de "Apocalipsis Now" ( Coppola, 1979), la
gozosa parodia de su padrino mafioso de "Un novato en la mafia"
( 1990), el sagaz y bonachón psicoanalista de "Don Juan DeMarco"
( Jeremy Leven, 1995.
Muere un viernes de fines de junio de 2004 ese
renacimiento de un icono mayor de Hollywood, al que corresponde
decir el "adieu" que Shakespeare destinaba a la muerte de
algún querido personaje y resumir su trayectoria terrena con las
palabras de Bernardo Bertolucci: Un
ángel como persona, un monstruo como actor.
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