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Brasil: el
otro Foro Cultural Mundial
USA le vendió a América Latina, bienes culturales por 1.500
millones de dólares
por
Saúl Trobo
Representaciones
culturales, Ministros del área, funcionarios estatales vinculados a
departamentos culturales regionales de todo el mundo se encontraron en
Sao Paulo en el Foro Cultural Mundial. El Presidente Lula, en su
discurso de apertura, indico que "la búsqueda de una expresión cultural
diferenciada es un desafío para los países en desarrollo"
El Foro surgió como una iniciativa de la Fundación Ford con el apoyo del
Ministerio de Cultura de Brasil y otras instituciones brasileñas.
Trabajó en un régimen de Plenaria Mundial, una Muestra Artística y lo
que se llamó una Feria de Ideas.
Para el secretario ejecutivo del Fondo de Cultura de México, Mario
Espinosa: “No podemos esperar que nuestros bienes culturales se
consagren en Estados Unidos y Europa para que lleguen recién a cada uno
de nuestros países".
Según revela la corresponsal del diario Clarín de Buenos Aires la
industria cultural: “En Estados Unidos, la facturación de este sector,
que se conoce bajo el nombre de "industria del entretenimiento", es de
800.000 millones de dólares anuales. La cifra representa 7,8% del
producto bruto interno norteamericano. En Inglaterra llega ya a
representar el 20% del PBI. En cambio, América Latina exhibe una
participación muy pequeña, de apenas 1,8% del PBI. El peso de esta
industria se refleja en la venta de productos al exterior: en el caso
norteamericano, el 50% del total facturado en 2003 vino de la
exportación. Solamente a América Latina, le vendió el año pasado 1.500
millones de dólares en bienes culturales”.
Los ministros presentes han acordado realizar en sus respectivos países
políticas públicas para ampliar el acceso de los ciudadanos a los
derechos culturales; promover espacios culturales diversos en los que
circulen ideas innovadoras y se compartan las inquietudes artísticas e
intelectuales; contribuir a la regulación, estructuración y dinamización
de las industrias creativas en nuestros países; y priorizar el
desarrollo de acuerdos bilaterales y multilaterales, políticas y fondos
que estimulen la producción e intercambios culturales entre países
firmante y los del resto del planeta.
Asimismo, han suscrito defender el tratamiento particular y diferenciado
de los bienes y servicios culturales en los acuerdos de liberalización
comercial en curso en la OMC; apoyar a la UNESCO en su iniciativa
fundamental de establecer una Convención Internacional para la
Protección de la Diversidad Cultural, prevista para la Conferencia
General de 2005; contribuir a la creación de un sistema internacional de
intercambios económicos y culturales teniendo como base la democracia en
la igualdad de oportunidades; y respaldar el trabajo de las redes
culturales ya establecidas así como fomentar la creación de otras.
Por último, la Carta de Sao Paulo aboga por divulgar este documento en
los organismos multilaterales y eventos internacionales de cultura de
los que participen los países firmantes, con el objetivo de estimular un
debate global sobre el papel de la cultura en el desarrollo sostenido de
las sociedades contemporáneas; y organizar un Encuentro Mundial de
Ministros de Cultura antecediendo a la realización de la Asamblea
General de la UNESCO.
El documento considera que la Declaración Universal de los Derechos del
Hombre y la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad
Cultural definen los derechos culturales como integrantes de los
derechos humanos fundamentales y que la cultura debe ser comprendida no
sólo como el conjunto de las expresiones artísticas, sino como todo el
patrimonio material y simbólico de las sociedades, grupos sociales e
individuos.
También considera que cada sociedad tiene un patrimonio cultural
singular, que refleja un sistema de valores y una manera de pensar,
actuar y sentir propio; que las identidades existen en diálogo dentro de
un proceso dinámico de intercambios que debe ser respetuoso; y que la
promoción de la identidad es vital para la democracia y está entre los
deberes básicos de los gobiernos.
En esta línea el citado documento establece que la cultura y las
industrias creativas desempeñan un papel importante en la generación de
ingresos y empleo y que la globalización, el comercio mundial y los
mercados deben respetar los derechos culturales de las sociedades al
igual que consideran necesario superar los desequilibrios sociales,
económicos y culturales entre el Norte y el Sur del planeta, a través de
políticas comunes de reducción de la exclusión de promoción de la
igualdad.
Finalmente se indica que las nuevas tecnologías de la comunicación
facilitan el diálogo entre civilizaciones y culturas e incrementan las
posibilidades de circulación de productos, servicios y contenidos
culturales. LA
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