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¿Y ahora?
La segunda etapa electoral
Luego del acto electoral, muchos dirigentes se asombraron por la baja concurrencia ciudadana a las urnas, en tanto la hermosa rambla iluminada por un sol invernal-primaveral, se colmaba con ciudadanos que, indiferentes a la puja política, por considerarla, quizás, una mera repetición de promesas incumplidas, aprovechaban un día de paz y descanso. ¿Al fin y al cabo, el actual Presidente de la República no hizo lo mismo, totalmente indiferente a la convocatoria, no molestándose a colocar un sobre CON LISTA SECRETA (colorada, se supone) de cualquier candidato de su sector,,o en blanco si quisiera? Ni María Castaña lo iba a saber.. En cambio, su presencia afirmaba una actitud democrática -máxime- cuanto el Sr. Batlle pregonó años, respecto a la necesidad de realizar elecciones internas, pues consideraba que ello significaba un acto político saludable para las internas de los partidos políticos y sus simpatizantes.
Una epoca de transformaciones Evidentemente que todo ello ha convulsionado al ser humano y junto con el mundo de la tecnología y la posibilidad potencial que la globalización otorga a algunos pequeños grupos a acceder a las riquezas que van en aumento , una multitud cada día más pobre desborda las fronteras nacionales, causando una tumultuosa transformación. Esto se comprueba en toda Iberoamérica, en Estados Unidos, en Europa, que aún no logra unificarse políticamente, Pronto Asia conformará otro escenario. No cito a Africa. pues la mayoría de sus países no integran culturalmente el sistema democrático, salvo su Cono Sur. Hace 44 años, en un simposio realizado en la ciudad de El Salvador, tuve la oportunidad de leer un libro del Profesor mexicano Dr. Marcelo F.Planiol, donde en su capítulo “Individuo y comunidad”, expresa: “En esta época decisiva de nuestra historia, se desplaza el poder político, cambia la dirección del poder legislativo; los gobernados llegan a ser gobernantes o legisladores Comienzan los cambios; cuidemos con sus perfiles”. Considero que la mayor inquietud a esta altura de los tiempos, es que, después de tantas experiencias vividas en procura de darle una buena y positiva orientación a favor de un cambio histórico, los pueblos no han encontrado aún el camino que los conduzca a una nueva etapa que comprenda y otorgue una gama de soluciones a los problemas que padecen. Estamos en los inicios de este siglo XXI y carecemos de fórmulas aceptables y consensuadas (las recientes campañas en Uruguay lo demuestran) pues no se profundizaron y definieron serias y confiables fórmulas o estrategias de contenido social y político. No se ha anunciado en profundidad la necesaria trasmutación de valores obsoletos y distanciados de la realidad mundial actual ; no se ofrecen expectativas que ayuden a variar la situación que la sociedad uruguaya está viviendo. Esta confusa situación, obliga al sector políticos a reflexionar nuevas propuestas con urgencia, considerando nuevos principios como verdades inmanentes, que deben ser pilares, sostén, para la construcción del nuevo orden nacional y mundial que es necesario y urgente realizar.
Nuevas estructuras
sociales para los tiempos nuevos El político, no debe olvidar que él es el principal protagonista y responsable de la orientación y seguridad de su comunidad. El ciudadano es el gran actor y a él debe dirigirse la preocupación de la clase política dirigente, con el fin de que con imaginación, buen ejemplo, trascendentes proyectos y equilibradas conductas , haga de la comunidad una armonía que viva dignamente. En esta etapa vivida el pasado 27 de junio y la próxima del último domingo de octubre, en Uruguay está en juego no sólo un problema de política económica, sino algo estructural en lo social : educación, pobreza, trabajo, que en su conjunto afecta el mundo de los valores. Nuevas utopías deben eliminar el desaliento que al mundo de hoy lo acosa: la desesperanza, el “estrés” (tan de moda); donde pareciera que en el tiempo y en el espacio ya no existen remansos de paz hoy (que le diga Bush & Co. ) Todo es lucha cruenta entre los hombres. Todo se condensa en la impresión real de una grave crisis, por no decir una decadencia y bancarrota. Se vive un presente que carece de porvenir. En Uruguay la escala de valores que nos servía de cartabón, se ha venido derrumbando desde hace un tiempo. Así lo señalan, diariamente, los informativos radiales y televisivos. Se encuentran ejemplos en las pantallas de cines y TV. (¡Pobre generaciones futuras!) Es de esperar que en estos dos meses -a octubre- las plataformas de los partidos políticos uruguayos no improvisen; que formulen sus principios basados en una seria reflexión. Las nuevas pautas tan reclamadas desde hace décadas por el pueblo uruguayo, deben imponerse como en la leyenda del pájaro azul, en nuestra interioridad. No podemos repetir lo falso ni manejarnos en base a tanteos.. LA ONDA® DIGITAL |
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