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Una de cada tres personas
desarrollará un cáncer a lo largo de su vida

por Fran Araujo

El cáncer es el gran reto sanitario del siglo XXI y el mayor asesino de la población en los países desarrollados. Una de cada tres personas desarrollará un cáncer a lo largo de su vida. Sin embargo, se ha avanzado mucho y los científicos se muestran optimistas.

El cáncer es el uno de los mayores retos sanitarios del siglo XXI y el gran asesino de la población en los países desarrollados. Las estadísticas muestran que una de cada tres personas desarrollará un cáncer a lo largo de su vida. Sin embargo, se ha avanzado mucho en la lucha contra esta enfermedad y los científicos se muestran optimistas respecto a las posibilidades de ganar este desafío. En unos pocos años, se han desarrollado medicamentos que ya no atacan indiscriminadamente a las células, si no que actúan de manera selectiva.

 

El cáncer no se convierte en un problema médico hasta la década de los setenta. El desarrollo de la enfermedad coincide con el aumento de la esperanza de vida y se relaciona con la degeneración de cualquier proceso de crecimiento. En esta lucha de contrarios, no se puede estirar de un lado de la cuerda sin que se desequilibre el otro. Cuando queremos prolongar la vida más de lo debido las células envejecidas tienen más propensión a alteraciones que dan lugar a un desarrollo anómalo, denominado cáncer.

 

Las causas son múltiples. Las investigaciones ponen su acento en el carácter genético de la enfermedad, pero aún no se conocen los factores que hacen que en una persona se desencadene y en otra no. Otros factores como el tabaco o la contaminación ambiental tienen una incidencia muy importante.

 

En la reunión anual celebrada en julio de la American Society of Clinical Cardiology (ASCO), se presentaron más de 3.700 nuevos estudios. Los resultados son esperanzadores. La capacidad para detectar cánceres precozmente y tratarlos con éxito ha mejorado de manera espectacular en los últimos 30 años. La incidencia global por cáncer ha caído el 0,5% anual, desde 1991 a 2001, mientras que la tasa de mortalidad por el conjunto de tumores cancerosos ha caído el 1,1% anual desde 1993 a 2001, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional del Cáncer de EEUU. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Ahora hacen falta dinero y paciencia. La batalla no está ganada y existen muchas barreras comerciales y económicas para la investigación y el desarrollo de los fármacos adecuados.

 

Para resolver este enigma que es la enfermedad hacen falta muchos recursos y esfuerzo. El problema es que la investigación de nuevos tratamientos contra el cáncer está lejos de ser una actividad lucrativa. Fármacos contra la obesidad, el colesterol o una crema contra el acné son infinitamente más rentables y, por lo tanto, se invierte más en ellos.

 

Hace unas semanas se presentó un nuevo fármaco denominado ZD1839 o gefitinib, que actúa, además de sobre el receptor de las células cancerosas, sobre una mutación específica del receptor. A pesar de estos avances, son numerosas las quejas sobre el escaso dinero que se invierte en la investigación contra el cáncer.

 

Por otra parte, los resultados tendrán que superar la barrera de la Administración antes de llegar al paciente. Ya sea la Food and Drugs Administration (FDA), en Estados Unidos, o la Agencia Europea del Medicamento (AEM). El complejo entramado de intereses económicos existentes detrás de la industria farmacéutica y la concesión de patentes dificultan también el acceso al gran público. Las industrias farmacéuticas quieren recuperar todo el dinero invertido, pero el tiempo en cuestiones de salud no es un juego.

 

Hace unos meses, se publicaba en la revista estadounidense Fortune un informe firmado por Clifton Leaf, en donde no se mostraba muy conforme con los métodos empleados. Se queja de que se ha perdido mucho tiempo desentrañando aspectos secundarios de la enfermedad en lugar de agilizar la puesta en práctica de nuevas terapias. En el caso del SIDA, por ejemplo, la presión social ha facilitado el desarrollo de la investigación, mientras que con el cáncer no se ha dado una reacción social de la misma envergadura.

 

En esta carrera de fondo, cada paso es importante porque significa terreno de vida ganado. Cada vez tenemos más pistas para cercar al asesino, pero estamos aún lejos de detenerlo. Ahora sólo hace falta lanzarse sobre él con todos nuestros medios, dejar a un lado los intereses económicos, y que los avances lleguen a todo el mundo a precios accesibles. Fuente CCS.

 

franaraujo@vodafone.es

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