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Iberoamérica, la región
¿Qué significa para nosotros el desarrollo? ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que algunos países son desarrollados y otros no ? Para la mayoría de las personas , tales términos combinan ciertos aspectos de la modernización, la industrialización y la occidentalización; afirmando las más de las veces que el desarrollo económico (o peor aún, el simple crecimiento económico) es lo único que importa.
Desarrollo y
ecología Al ir en pos del desarrollo (definido como el aumento de la productividad y del ingreso “per capita”, mediante la industrialización y la creación de una sociedad de consumo, hemos logrado generalizar nuestra dependencia con respecto a métodos de producción, vivienda, transporte y aun esparcimiento que consumen materiales y energía en forma intensiva, Es así que hemos contribuido a crear en todo el mundo una “revolución de esperanzas crecientes”. Se puede afirmar que nuestra comprensión del desarrollo adolece de serias fallas y que lo que designamos con ese concepto no es una meta deseable o alcanzable para la humanidad.
¿Por qué
los países de iberoamérica nunca alcanzarán el “desarrollo”? Por otra parte, las principales ciudades de Iberoamérica crecen a una velocidad dos o tres veces superior a la de la población global, debido a la corriente migratoria rural. La consecuencia es que muchas ciudades iberoamericanas duplicarán su población en el plazo -increíblemente corto- de 7 a 10 años. (Los censos oficiales de Uruguay señalan claramente tal situación). Por otra parte, como algunos analistas den la materia han señalado, no se trata de un proceso de urbanización, sino de la ruralización de las zonas urbanas. Ello se debe a que muchos de los migrantes rurales -en general analfabetos y sin adiestramiento- les resulta imposible obtener empleos en el sector moderno. Al carecer de la influencia de un régimen de trabajo moderno, su cultura rural permanece casi intacta. Como hace ya tiempo que los barrios más pobres de las ciudades están repletos y se desbordan, los inmigrantes más recientes han establecido barriadas miserables y asentamientos ilegales que rodean las ciudad; zonas de pobreza que llevan nombres “originales”: pueblos nuevos en Perú; colonias perdidas o ciudades proletarias en México; favelas en Brasil; ranchos en Venezuela; villas miserias en Argentina; y en nuestro país “cantegriles”. En el conjunto de Iberoamérica, casi la mitad de la población tiene menos de 15 años, aunque Argentina y Uruguay son excepciones notables. Esto significa que la tasa de dependencia (cociente entre el número de dependientes y de productores) es muy alta. Presento una comparación: en Iberoamérica cada 100 habitantes en edad de trabajar (entre 15 y 65 años) deben producir no solo lo necesario para mantenerse, sino para mantener a otros 100 o más menores de 15 o mayores de 65 años que dependen de ellos para su subsistencia. Como contra cara, en Suecia o Estados Unidos, desde disminuyó el ritmo de de crecimiento demográfico y la proporción de jóvenes es más baja, cada 100 personas en edad de trabajar sólo deben producir para 50 0 60 dependientes. La situación actual del empleo en Iberoamérica arroja tintes aún más oscuros sobre el anterior sombrío indicador. Ejemplos muy cercanos son de pleno conocimiento. la situación de Uruguay, Argentina y Brasil.
Iberoamérica reclama
cambios radicales y veraces No estoy prediciendo el derrumbe de la sociedad en Iberoamérica. Su adaptabilidad y su capacidad de aceptar lo inaceptables están más que demostradas. Si bien es posible que aumente la frecuencia de los estallidos violentos, también aumentarán los niveles de represión para sofocarlos. Lo que predigo es el empeoramiento gradual pero continuo de las condiciones -de suyo trágicas- en que viven la mayoría de los iberoamericanos: nutrición inadecuada, altas tasas de mortalidad infantil, alta morbilidad general; viviendas y servicios públicos deficientes; brechas cada vez más amplias entre ricos y pobres; inflación incontrolada y un aumento de la hostilidad entre las clases sociales. A ello habría que agregar los problemas de la contaminación, del abastecimiento de agua, de la deforestación y la erosión. Temas todos, que cada día se agravan más. Indudablemente que esas tendencias, no conducen hacia el desarrollo. LA ONDA® DIGITAL |
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