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Uno mas uno a veces
suma tres y otras cuatro
por Carlos Zapiola
Me gusta leer y hacer
comparaciones. Sé que la cantidad de habilitados para votar el 27 de
junio fue de 2.471.000 personas.
Sé que muchas de ellas han muerto, otras no están en el país, y que
algunos por enfermedad, no podrán sufragar el 31 de octubre. De allí a
hablar de un Padrón Real de 2.300.000 ciudadanos hay un abismo. Decir
2.300.000 es anticipar en julio, que de los habilitados para votar en
junio faltaron 171.000 porque no existen ni están en el país, y otros
1.165.000 porque se quedaron en la casa. No sabemos de éstos cuántos
tienen perro, pero sí que tres quintos de los votantes de un partido
integran esa cifra, casi la mitad otra divisa, y un tercio la tercera.
Alguien le dijo a un diario dos días después de la victoria de 1994 de
Sanguinetti, tan ajustada que llevó horas completar la muestra en una
Proyección de Resultados perfecta –no como la última que se divulgó- que
hacía días que sabía que este sería el Presidente, pero que no lo había
manifestado como empresa, para no sesgar el voto de los ciudadanos.
Sobre este tema no hay tres sino cinco bibliotecas, pero este opúsculo
debía formar parte de la Antología del Disparate.
Es fácil acertar cuanta gente votó si cambiamos el universo de
habilitados, lo achicamos a nuestro gusto, en este caso el 93.07 % del
Padrón Real, y no recordamos que en octubre del 99 votó el 92 %, que se
fue mucha gente que no va a venir a votar y que la depuración del Padrón
no parece mejor que la que se tenía hace cinco años atrás.
Así y todo, como ese mismo opinólogo dijo que votaba entre el 50 y el 54
% (se suponía del total, lo es del retocado) y manifestó que la cantidad
esperable de sufragantes estaba entre 1.200.000 y 1.350.000, por más que
lo intente, los números siguen sin darle la razón.
Puede convencer a muchos. Puede pasar como el gran triunfador de la
jornada, gracias al apoyo de tantos. Veremos cuantos de los nombres que
hoy maneja siguen vigentes en su página web dentro de cinco años, si por
alguna razón se enemista –él-, con alguno de los mencionados.
Pero ya lo tengo aburrido, lector. Por eso le voy a escribir sobre las
ideas que muy escuetamente manejó el Dr. Fernando López Alvez sobre la
influencia que tienen las encuestas en la formación de opinión. Por las
dudas aclaremos que este renombrado cientista –al menos en ciertos
ámbitos-, es Profesor de la Universidad de California, Doctor en
Filosofía, uruguayo, y estuvo en el Hoy por Hoy del viernes 23 de julio.
El considera que sí las encuestas, influencian a los ciudadanos, que
crean opinión y modifican la de aquellos que se siente en minoría frente
a determinados temas. Relativizó estas afirmaciones aclarando que eso no
era igual en todos los niveles educativos o de poder económico, y para
demostrar sus dichos recurrió a afirmar –cosa cierta-, que el actual
Presidente Bush tiene una persona encargada de hacerle permanentes
encuestas, y que ese cargo –son cuatro en verdad según explicó dedicados
al Presidente, al Vice, a Condoresa Rice y uno a otros temas de la
administración-, fueron creados y son rentados desde Clinton.
Creemos en la importancia de las encuestas, no tenemos idea si el
próximo Presidente comparte nuestra afirmación, ni si nos llevará como
asesores personales, lo que nos vendría muy bien, dicho sea de paso.
Sabemos que con las encuestas se puede manipular e intentar torcer
voluntades. No está demostrado en Uruguay que ello se haya conseguido.
López Alvez sostiene que en USA hay evidencia empírica que sostiene sus
dichos, y aquí no la hay. Es más en verdad uno podría decir que el
ciudadano siempre ha aclarado que vota por otras razones mucho antes que
a ganador y estudios varios que hemos efectuado siempre nos llevan a no
dar demasiada importancia a las encuestas al definir el voto.
Es bueno que este tema se plantee, más cuando nos estamos encontrando
con gente que cree lo opuesto y opera para que ello le sea útil.
Cada uno sabe que camino debe seguir, cuál es el ético, y dormir con la
conciencia tranquila es algo que siempre me ha pasado.
Y que Batlle se aburrió de los No de Atchugarry y decidió pasarle por
arriba.
¿Será verdad todo esto?.
Leyendo la nota desde el principio, ya vio como le expliqué que a veces
y solo a veces uno más uno es dos. Pero que desde hace un tiempo en este
país, en encuestas, uno más uno es tres o cuatro, o depende.
Olvídese de los logos, los gurúes y pitonisos. Busque por otros rumbos.
Fíjese que le plantean dudas si Vázquez será el ganador si hubiera
elecciones el próximo domingo y lo dejan a un punto y un voto, con 9
% de indecisos, que se supone no se comportan como los que ya están
definidos, pero tampoco tan diferente.
LA
ONDA®
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