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Cultura, I & D. e imaginario social
Hoy damos curso a otra gran vertiente para un desarrollo humano y sustentable, cual es la inversión en la cultura, a través de sus diversas áreas: software, cine, programas para televisión abierta y por cable, etcétera. Y nos da hasta vergüenza por visitar obviedades como lo son para otros países pero no en este Uruguay donde la cultura es un slogan y el hecho cultural una carrera de caballos en el Hipódromo de Maroñas. La primera potencia del mundo, EE.UU., tiene en sus primeros nueve lugares de exportación, a productos culturales. Para ellos, como dijera un viejo amigo, la cultura no es el postre –como lo es aquí- sino el plato principal. Y con ella, el manejo de los canales de distribución de sus productos. La defensa de la producción cultural como base económica de primer nivel junto con un cuidado especial de nuestro imaginario social, sea en lo que a identidad respecta, bien como a un desarrollo equitativo en sus diferentes gamas como preferencial en lo comarcal, de lo nuestro y los nuestros: la Región como un espacio existencial no sólo vivible sino también proyectable en el tiempo, en calidad y en cantidad. Ciertamente, debemos reconocer que el actual gobierno hizo lo que no pudo o no quiso el anterior, habilitar la presencia de un instituto de investigación científica de valía mundial, como el Pasteur, en nuestro país. Hecho que saludamos y felicitamos. A su vez, y pensando en el futuro, quisiéramos creer que el Gobierno que asuma el próximo 1º de marzo del 2005, dará especial destaque en el presupuesto a lo relativo a Investigación y Desarrollo. Que así sea.
Desde el Brasil Pinheiro Guimarães, de destacada labor intelectual y política, bien como de una marcada vocación americanista, establece en tal documento que los valores transmitidos por el sistema educacional serían, según él. los de la producción material y de la maximización del consumo individual del ser humano como unidad de trabajo e no, remarca Pinheiro Guimarães, como ciudadano político solidario, digno de una vida espiritual superior. Advierte también que cuando se refiere a esa “vida espiritual superior” perjudicada “por los programas degradantes e idiotizantes de la televisión”, actividad que, agrega, consumo “más del 80 por ciento” del tiempo libre del ciudadano común, es un tiempo “capturado” por la televisión que los estados y los gobiernos han tratado como una actividad económica “normal”, y no como un vehículo con influencia extraordinaria sobre la sociedad y su imaginario. Para Pinheiro Guimarães, una política cultural eficaz debe estar articulada con las políticas de comunicación y educación “y debe tener como objetivo estratégico permanente a reducción de la hegemonia cultural de cualquier manifestación extranjera hace a la producción cultural brasileña, y la ampliación de la diversidad de oferta cultural a disposición de la sociedad brasileña”. Seguidamente, en esta columna de Merval que uno siente debe no perderse por lo clara y seria de su permanente elaboración, el diplomático y pensador brasileño, se extiende sobre cuáles entiende él son las medidas y los caminos a seguir para la obtención de mejores logros sociales. Y, sí, que nadie se ofusque, estamos hablando de economía, ¿o acaso no recordamos que el Brasil “mueve” cifras millonarias varias veces en dólares en el mercado del audiovisual tanto para el ingreso de producciones extranjeras bien como la elaboración para exportación a los mercados más diversos de uno de sus fuertes competitivos: la producción cultural? O sea, que ya llevamos anotados en la pizarra algunos items a desarrollar por el gobierno que emerja de la contienda electoral próxima:
No será mucho pero mejor que esperar encuestas, sí. *Ilustración dibujo de Palleiro LA ONDA® DIGITAL |
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