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El calvario de las mujeres
en Juárez y sus alrededores
por Rafael Marín Marín
Cállate
pinche vieja –en algunos casos seguido del adjetivo, puta- no
grites, no hagas nada porque sino sí te mueres. Así, colabora y
déjate llevar. Acto seguido ella es despojada de su ropa sobre
la zona del Cristo Negro en Ciudad Juárez por sus captores,
pasada la media noche después de varias horas de secuestro.
Quienes la llevaron allí, hombres
entre los 25 y 35 años, empiezan a bajarse los pantalones sucios
y experimentar una erección alucinada y macabra, fortalecida por
el consumo de droga y alcohol, clásico en la región. Uno a uno
empieza -a carcajadas mudas por la distancia que existe entre
ellos y la ciudad- a violarla una y otra vez hasta el cansancio
sin importarle la cara de desesperación y terror que la victima
experimenta en silencio por la amenaza recibida, después de
media hora de sufrimiento y encima de ella uno de sus últimos
captores, empieza a lamerle la cara al tiempo que la penetra
hasta el grado de lastimarse el mismo, sin darse cuenta que la
victima está desmayada con la mirada petrificada a la oscuridad.
Sin pensarlo dos veces, uno de
ellos saca de entre sus ropas un revolver 38 especial y le
dispara en la cabeza porque es el procedimiento conocido en la
comarca, mismo que ha dado resultado ya que la mayoría de los
crímenes perpetrados sobre mujeres en Juárez quedan sin
resolverse cuando todo esto pasa.
Este es el calvario que muchas mujeres en Juárez y sus
alrededores seguramente vivieron antes de ser asesinadas, dadas
las características en la cuales fueron encontradas, sin agregar
que en algunos casos la mente criminal –producto de todo y nada-
actúa sobre la víctima si podemos concebir mas violencia,
descuartizándolas para confundir más “las investigaciones
ministeriales” que sabe llegarán pero que poco le importan
porque también conoce las deficiencias gubernamentales.
El 22 de julio de 2004 en un informe especial el periodista
Ricardo Rocha, entró aún más a la cloaca de los asesinatos
afirmando que “a principios del 93 se dieron 25 crímenes, 14 en
el 94, luego 42, 43, 37, 36, 28, 39, 51, 43 y para 20 2003, más
nueve en lo que va de este año. Pero más allá de las
estadísticas está el horror. Alma Y. de diez años, fue golpeada
y estrangulada, sufría violación vaginal y anal y tenía un
hematoma profundo en uno de sus ojos, cuando su cuerpo fue
hallado”
En efecto, a partir de un 23 de enero de 1993 cuando apareció el
primer cuerpo, la cadena de asesinatos no ha parado, sigue
criminalmente cultivándose en una zona dominada desde hace
mucho tiempo por la violencia, el narcotráfico, la delincuencia,
la ineficacia gubernamental, la corrupción y la impunidad. Todo
ello fortalecido por la ignorancia y vulnerabilidad de un género
sobre otro, sometidos por la delincuencia barrial y de jóvenes
bien nacidos. Tan sólo en Juárez, existen más de 300 bandas,
identificadas solamente 91 de ellas.
La información en los tres niveles no ha fluido como debiera
ser, producto de la partidización de la política y en especial
del tema que nos ocupa, lo que ha complicado todos los esfuerzos
emprendidos, en especial los de la Comisión Nacional de Derechos
humanos (CNDH) quien en septiembre de 2003, dio a conocer su
primer informe preliminar destacándose diversos aspectos para
abatir los asesinatos sin que hasta la fecha se tenga el
problema dominado, vamos siquiera analizado en serio. Lo que hoy
se conoce como feminicidio ha tenido varias teorías de
asesinato: seriales, misóginos, sexuales, videos violentos o
snuff, tráfico de personas o de órganos, ritos, venganzas o
simplemente por imitación e impulso personal. A la fecha más
de 300 cuerpos han sido encontrados con síntomas de crueldad
antes de ser ejecutados y más de 4000 mujeres se
encuentra desaparecidas, según informes del ombudsman nacional.
A lo más que se hemos llegado, es a la creación de una fiscaliza
especial a donde los deudos de las muertas de Juárez poco
acuden por la falta de confianza en el accionar gubernamental,
mismo que seguramente -según analistas- perderá fuerza en
cuanto entremos a la recta de la sucesión presidencial donde
todos ponen sus ojitos y baterías en busca de otro puesto
mejor. Respecto de que sean aclarados a la brevedad posibles
los crímenes, el INACIPE lo ve remoto.
En su análisis “Homicidios y
desapariciones en Ciudad Juárez, análisis, críticas y
perspectivas”, descubre que la carencia de estudios integrales
históricos, sociológicos y antropológicos, que expliquen la
situación del entorno social integral donde se desarrollan los
asesinatos, es muy marcada, aunado a que las investigaciones del
ministerio público son parciales, fragmentadas y desorganizadas,
además del carácter casi secreto de la información sobre esa
investigación ministerial. Habría que aumentarle, que según el
estudio en comento, aseveran que la verdad oficial proveniente
de los tres niveles de gobierno, no tiene información
estadística confiable y coherente lo que confunde dentro y fuera
del país.
Según Amnistía Internacional (AI), en diez años se han
registrado alrededor de 370 homicidios de mujeres, de los cuales
como mínimo 137 son asesinatos con violencia sexual. Además,
continúan sin ser identificados 75 cuerpos, algunos de los
cuales podrían corresponder a mujeres reportadas como
desaparecidas, aunque la falta de pruebas concluyentes para su
identificación no permite confirmar esta hipótesis. Así concluye
AI, en su informe “México, muertes intolerables. Diez años de
desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y
Chihuahua”. Para La (CNDH) las muertas de Juárez ya sea por
violación, seriales, casuales o premeditadas, sólo tienen una
lectura. Esto de conmover la conciencia nacional del país ya que
representa una vergüenza nacional y una emergencia que demanda
atención inmediata Yo agregaría que debe conmovernos y
despertarnos del letargo frívolo en que a veces nos encontramos
porque no somos –por el momento- parte del problema y la
desgracia. ¡Ni una muerta más en Juárez es la demanda!. El
delito de ellas fue haber nacido mujeres, 400 según el
subregristo de las asesinadas vivieron en Juárez. Pero el
problema es sólo de Juárez o es el síntoma de un cuerpo en
descomposición, cuya medicina siguen siendo paracetamol. Algunos
asesinos están en ya en la cárcel, por cierto, lugar donde la
gente que entra se pudre también dado el esquema de readaptación
social nacional, mismo que abordaremos en nuestra próxima
entrega. Actuemos.
rafaelmarinlex@hotmail.com
*El autor es Presidente de la Fundación México Crítico. Además
escribe para medios nacionales y sudamericanos, así como para
España. Originario de Xalapa Veracruz.
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