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Seregni y su obra :
un testimonio

Contador Daniel Mesa
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General Seregni

Arq. Rubens Stagno Oberti

Seregni y su obra:
 un testimonio

por el Contador Daniel Mesa

Dirigente del fa, estadista, ser humano
Mi primera relación de trabajo con Liber Seregni fue en enero de 1991. Integraba como  Director de Planeamiento y Presupuesto de la IMM un grupo de trabajo que junto con delegados de la fuerza política y bajo la presidencia del general, elaboraba un proyecto de reestructura organizacional de la Intendencia, que de alguna manera entendíamos todos que modificaba el programa del FA. 

En esas tardes de verano vi actuar en vivo y en directo a un jefe político que razonaba como un estadista, respetaba las competencias de cada uno y trataba fraternalmente a cada compañero sin abandonar su responsabilidad como presidente del FA. 

Cultura de gobierno,  politicas de estado, el cuidado de los cuadros
En octubre de 1991, renunciante ya de mi cargo en la IMM, fui a visitar al general para explicarle las razones de la renuncia. Terminamos hablando del Instituto Fernando Otorgués que quería fundar, de su preocupación por preparar a la fuerza política y a la mayor cantidad de cuadros posible para el gobierno nacional al que fatalmente íbamos a llegar. Aparecía clara su concepción acerca  de las políticas de Estado, su visión estratégica del desarrollo nacional, que requiere necesariamente acuerdos de todo el espectro político, coherente con su concepto de la democracia. 

El mensaje fue explícito, precisamos la experiencia de todos nuestros cuadros de gobierno, investigar, aprender y enseñar a gobernar y para ello es necesario forjar un instrumento, un instituto con autonomía técnica. 

El IFO, Seregni conductor, vinculo entre el instituto y la fuerza política
En el verano de 1995, habiendo renunciado al sector político que integraba, me presenté ante el General a darle cuenta de mi situación de militante independiente  y a ponerme, por lo tanto,  a sus órdenes. 

El resultado fue la invitación para integrarme al ya existente IFO. Trabajar en el IFO me permitió conocer el modelo de dirección que aplicaba Seregni, presidente del FA y del IFO,  vínculo político entre ambas organizaciones. Aseguraba la autonomía técnica del instituto y la relación de éste con la sociedad y con las demás fuerzas políticas. Seregni concebía al IFO como centro de construcción de políticas de estado, que no sólo se acuerdan por medio de la negociación con otras fuerzas política, sino que se construyen en conjunto con los demás. 

El IFO trataba de hacer aquello de lo que Seregni me hablaba en octubre de 1991, y realmente era posible, es aún posible y necesario, no puede como hasta ahora una mitad del Uruguay gobernar a la otra. 

Una leccion de etica y politica
En febrero de 1996 Liber Seregni renunció a la presidencia del FA, se sintió desautorizado por sus compañeros en la negociación por la reforma constitucional, y para salvaguardar la unidad sin renunciar a sus principios se retiró, como en 1968 se había retirado de la vida militar, para seguir siendo quien era. No podía estar a las órdenes de Pacheco ni enfrentarlo sin violar la constitución, tampoco podía ser el presidente del FA sin contradecirse, siempre prefirió ser fiel a sus ideas. 

La renuncia a la presidencia del FA implicaba, con su implacable criterio ético, la renuncia a la presidencia del IFO, lugar donde debía estar el nuevo presidente del FA.
Renunció al IFO para entregarlo a su organización política, el FA.
Esa circunstancia llevó a que yo tuviera que asumir, junto al compañero César Pérez Novaro, la conducción del instituto.

Nos pusimos a la orden del secretariado que entonces presidía al FA  previa rendición de cuentas de lo actuado hasta la renuncia del General. 

Esa tarea me permitió continuar la relación con Seregni y aprender de su papel de consultor privilegiado, de su manera de razonar los problemas, de la delicadeza para presentar sus discrepancias con un planteo, de su firmeza en la defensa de sus ideas. 

En ese largo y complejo lapso de febrero de 1996 a marzo de 1997 nunca interfirió en las actividades del IFO, ayudó con sus aportes, sus relaciones con la sociedad y todas las fuerzas políticas, su experiencia, pero no tomó una sola decisión. Mantuvo en los hechos, su renuncia. 

El centro de estudios estratégicos 1815
En marzo de 1997 renuncié al IFO, que fue inmediatamente reestructurado, permaneció hasta las elecciones de 1999 y luego lentamente fue perdiendo incidencia. 

La necesidad de una organización que se ocupara a nivel estratégico, en la medida del largo plazo, de las políticas de estado llevo al General a fundar el Centro de Estudios Estratégicos 1815 con amplio apoyo nacional e internacional. 

En esos momentos su preocupación fundamental era que se entendiera que el nuevo instituto no competía con el IFO ni con las organizaciones políticas, sino que era una respuesta orgánica, que le permitía transformar en ocupación su preocupación por el pensamiento estratégico. 

El plan de gobierno ¿la culminacion de una obra?
En noviembre de 2003 una delegación de la dirección del Centro de Estudios de Asamblea Uruguay integrada por la compañera Susana Dalmás, el compañero César Segovia y yo visitó al General en el Centro de Estudios Estratégicos 1815 para plantearle nuestra propuesta de metodología de elaboración del plan de gobierno de la izquierda para el próximo período. Culminábamos así una ronda de entrevistas que desarrollamos con las principales fuerzas políticas del EPFA y con el compañero Héctor Lescano. 

Con la claridad política de siempre, Liber Seregni manifestó su acuerdo con su viejo proyecto, para el cual durante tanto tiempo nos preparamos, y su aprobación fue el impulso final para el desarrollo de una tarea magna, aún inconclusa, por el EPFA. 

¿Como dar continuidad a su obra?
El general del pueblo, el estadista, el constructor de la unidad de la izquierda, el demócrata, el amigo, el compañero Seregni merece que su obra se continúe, desde esta humilde despedida invito a todos a contribuir a hacer realidad alguno de sus sueños: 

       Crear un instituto para preparar en forma permanente al FA para gobernar , para repensar continuamente a la izquierda, unidad en la diversidad, para ello refundar el IFO centrado en la concepción que le dio origen.

      Construir entre todos la fundación  Líber Seregni para promover y realizar estudios estratégicos, fundamento de las políticas de estado, base de una sociedad justa en la cual los orientales se diferencien solamente por sus talentos y virtudes, donde mayorías y minorías sean tomadas en cuenta, en la que prime el derecho a disentir, garantía última de ese proceso de construcción social siempre perfectible, la democracia. 

El ultimo mensaje
Seregni muere cuando la luz que se vislumbraba al final del túnel se va transformando en el amanecer de un nuevo país que avanza hacia esa patria justa, democrática y solidaria por la cual lo dio todo. Lo despide el gobierno de Batlle y sus ministros, las fuerzas armadas, todas las fuerzas políticas, los luchadores por la justicia y la democracia a lo largo del mundo, pero el último mensaje que se lleva el general del pueblo es el de esa multitud que se hace presente y lo acompaña en su última marcha, niños, jóvenes, mujeres y hombres, ancianos y ancianas, que a la vez que lo recuerdan y lo lloran le dicen, le decimos: 
sabremos cumplir

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