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La “moda” cayó bajo
el ojo marketinero de Dalí
Freddy Sorribas |
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Ideología, política y
museos de arte
María Corral - Bienal de
Venecia - |
Ideología, política y museos de arte
María Corral
Codirectora Bienal de Venecia
Declaraciones a la prensa
española de María Corral ex directora del Museo Reina Sofía,
recientemente nombrada codirectora de la proxima Bienal de
Venecia de 2005 María Corral fue directora del Centro de Arte
Reina Sofía, de Madrid, entre 1991 y 1994, y directora de arte
de la Fundación La Caixa de 1981 a 1991, además de comisaria de
numerosas exposiciones y responsable del pabellón español de la
propia Bienal en 1986.
-¿Qué ideas tiene para la Bienal?
-Todavía nada. La intención de su presidente, Davide Croff, es
que Venecia recupere esa posición que ha ocupado en otros
tiempos, cuando allí verdaderamente se manifestaba la situación
del arte, y era donde el arte se creaba, pues muchas propuestas
se presentaban por primera vez. Venecia era un punto de
encuentro del arte con su tiempo. Esperamos cumplir con el
objetivo de esa recuperación.
- Al PSOE
se la ha acusado siempre de imponer la ecuación «izquierda igual
cultura», como si fuese un territorio exclusivamente suyo.
¿Hasta qué punto la ideología utiliza a los museos como
escaparate?
- Yo no sé si tanto, aunque en el fondo pueda seguir siendo un
aparato de propaganda. Pero no de ideología. Hoy la cultura más
bien ha entrado en el territorio del «ocio y entretenimiento»,
¿no?, y eso es lo que hay que separar. Un museo puede ser un
lugar donde se den ocio y entretenimiento, pero no es un lugar
de «ocio y entretenimiento». Eso tiene que quedar muy claro. Esa
preocupación tan actual por el número de visitantes del Fórum o
por el de espectadores en un estadio de fútbol es inadmisible
para un museo. Hay que lograr que la gente entienda lo que ve y
salga cambiada, que aquello le aporte cosas. Hay que tender a la
calidad y no a conseguir doscientos mil visitantes díarios que
ni ven nada, ni se enteran de nada. Eso no es sano para la
sociedad...
- Ahora
se han puesto en circulación fórmulas de financiación privada en
museos nacionales.
- Eso viene del sistema americano, pero en Europa no es del todo
posible, a lo mejor porque la sociedad no está educada para
ello. Los norteamericanos asumen que los muesos sean en parte
suyos, y que ellos tienen que pagar y sostenerlos, como tienen
que mantener los hospitales y otras muchas instituciones a las
que papá Estado no les da bastante o no les da. En Europa
tendríamos que cerrar todos los museos si dependieran del
público y de la iniciativa privada, y no sólo en España, sino
también en Inglaterra, Francia o Alemania. En Europa no existe
ese concepto. Aquí, los museos tienen que ser estatales,
autonómicos o municipales, tienen que depender del dinero
público, aunque se pueden ayudar con el dinero privado y haya
que dar facilidades administrativas, favorecer los patrocinios
para que tenga ventajas financiar la cultura.
- A la muerte de Franco se
produjo un cambio generacional que imprimió un gran entusiasmo
colectivo, la Transición. Un cambio generacional que no sólo
afectaba a la cultura popular (su música, el cine, los cómics)
sino también a la literatura, las artes plásticas y la música
culta.
- Yo creo que no sólo irrumpieron los más jóvenes, también
influyó la otra generación, la mía, que estábamos allí esperando
que aquello saliese, porque habíamos pasado los años 70 sin
poder expresarnos como nos hubiese gustado. Había muchísimos
momentos de clandestinidad en todo el tema intelectual, de
discusión, de conocimiento, de lectura. Yo creo que detrás de
esa irrupción de la libertad estábamos todos.
- Se
deliberó mucho sobre un concepto algo confuso, la «posmodernidad»,
término que saltó de cierta arquitectura de los años 50 a la
sociología. En filosofía Vatimo acuña el «pensamiento débil». En
arte reinó el eclecticismo, el «todo vale».
- Era el tiempo de todos los «neo» y los «post»: el
neoexpresionismo, el arte neoconceptual de Nueva York, el neopop
alemán, el postminimalismo… Pero a mí también me parece un
momento fascinante. No sé si es porque la gran incorporación de
España en el contexto internacional se produjo durante los años
80, por lo que a mi me parece que todos aquellos movimientos son
momentos francamente interesantes de nuestra historia. Creo que
todos tienen representantes magníficos y alguno, además, una
visión que en su momento no se pudo entender, sino hasta mucho
más tarde, como ha ocurrido con Robert Gober, artista muy mal
interpretado a principios de los 80 y que luego ha sido
fundamental en los 90. El arte es una historia de lecturas y
relecturas. Ahora vivimos una relectura de los 60 y 70, como en
otro momento el neoexpresionismo es la relectura de los 50.
Siempre ha sido así, con grandes creadores e innovadores.
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