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El Uruguay electoral al fin de agosto
por Carlos Zapiola
Estamos
a dos meses de la primera vuelta de elecciones. Apenas dos meses.
“Me parece que estamos en presencia de un cambio histórico en el país”,
dijo Luis Eduardo González en Canal 12 a las 21.30 del 27 de noviembre
de 1994. No era ese el momento real.
No había triunfado Vázquez como proyectó la boca de urna de Canal 10, y
lo anunció a las 19.30.
Pero ahora sí se está en presencia de ese cambio histórico. Aunque
todavía falten dos meses para poder confirmar este aserto. Y marcarlo
además como un acierto en observar tendencias.
Como de pronósticos estará lleno el acontecer ciudadano en los próximos
dos meses uno podrá encontrarse con títulos de notas de diarios que
anuncian un descenso del EP-Fa del 50 al 49, y un recuadro destacado
donde señala que ganará si las cosas siguen así en primera vuelta.
Cada uno maneja títulos y contenidos como quiere. Y también las campañas
políticas. Por eso puede decir que tiene chance de ganar aunque sea
sumados a su rival de siempre, pero que no lo fue en noviembre 99, con
el 10 o el 11 % de los votos.
Hay quien puede decir que el EP está en 46, pero con chance de ganar en
primera.
Hay quienes sostenemos que está en 51 y que es muy difícil, por como se
está dando la campaña, por los aliados que tiene que le contrapesan su
propuesta de cambio y por un discurso que apuesta a lo emotivo (que
sirvió en las primarias pero no alcanza de la misma manera en lo
nacional) y aún sigue sin propuestas concretas más allá de sloganes o
frases hechas que cambien el eje de la discusión, que lo ha tomado y lo
sigue teniendo en su poder el EP-FA-NM.
Faltan dos meses. En un final apretado Larrañaga tiene alguna chance.
Pero debe conseguir un discurso que vaya más allá de retar a debatir a
Vázquez y obviar a Mieres, de algunas interesantes propuestas en lo
educativo, que darán ocasión a una profundización en el tema y un debate
serio, que no puede hacerse en dos meses y en plena campaña electoral.
La apuesta de Gallinal levantando su lista propia al Senado, marcando
distancia con Larrañaga, es una incógnita sobre como repercutirá en el
electorado dispuesto a acompañar al triunfador de las internas, a
través, y esto queda cada vez más claro, de un movimiento aluvional que
fue el “Todos contra Lacalle”.
Ese Lacalle que recibió en un acto de la Lista 71 a Larrañaga, y luego
compartió la sesión del Honorable Directorio en el que su rival fue
electo Presidente del mismo, y que volvió a no estrecharse en un abrazo
con él.
El mismo que no fue invitado a la inauguración del Teatro Solís, porque
ya no representa a su Partido, al igual que le ocurrió al Dr. Julio
María Sanguinetti.
Los tiempos han cambiado. Más del 70 % del país pide cambios. ¿Quién
logrará encarrilar ese pedido entre el 2005 y el 2010?. LA
ONDA®
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